Sopa de navidad para momentos de crisis

Sopa de navidad para momentos de crisis.

100 gramos de gambas medianas y baratas. Congeladas o no, dependerán del presupuesto.
Una lata de mejillones al natural.
Una lata de berberechos la natural.
Una lata de almejas o similar molusco bivalvo, va en gustos y presupuesto.
Dos rodajas de merluza congelada, a ser posible de la parte central, el lomo más ancho, por razones obvias.
Un calamar mediano congelado, u una jibia, modesta pero jugosa y pequeña, da más sabor pero puede ofuscarlo todo.
50 +/– gramos de fideos chinos del «Mercaseñora», suelen tenerlos, en caso de no encontrarlos sustituir por dos troncos de falso «surimi» de cangrejo, los palitos de toda la vida.
Un puñado de aceitunas sin hueso.
Una cebolla pequeña
Un poco de perejil o cilantro, dos ramilletes de pitiminí, no más.
Una copa de cava.

Preparación:

Descongelamos todo lo “descongelable” en la nevera la noche antes de la faena. Por separado y en respectivos “tupperware” de los chinos «obviously» …
.
Lo primero y más engorroso: Pelar las gambas.

Separamos cabeza y restos de colas. Y reservamos las gambas ya peladas.

Hervimos las rodajas de Merluza unos minutos, pocos, sólo hasta que podamos separar los «lomos» fácilmente. Guardamos el caldo colado.

Cortamos el calamar, primero en rodajas y después en cuadraditos, los pasos son evidentes por «ergonomía» del corte y porque siempre lo he hecho así. Reservamos. Lo sé, reservar no es más que guardar de nuevo, pero los recetarios son así de redichos.

Salteamos los exoesqueletos de las gambas en una sartén en unas gotas de aceite, con la cebolla picada a su mínima expresión, hasta que suelten el aroma de las gambas a la plancha… y la cebolla tome color, al fin y al cabo el marisco es un sabor de corazas evolutivas…y añadimos la copa de cava que nos regalaron el año anterior… reducir. Añadimos el caldo colado de la merluza y hervimos tres minutos.

Trituramos con buena batidora…

Y Colamos con el chino, ese cono agujereado (que también sirve para evitar ser abducidos por aliens…), como decía, lo añadimos en la cazuela donde acabaremos nuestra sopa.
Ponemos música, Barroca, a ser posible, Bach nunca defrauda, no ayuda pero acompaña.

Abrimos todas las latas y colamos los caldos de las mismas, las añadimos a la cazuela. Que estará ya en un fuego mínimo.

En un bol con la suave mano (de una princesa de las que se les escapan los suspiros de fresa…) es decir con mimo, colocamos los mejillones, las almejas, los berberechos, los lomos de la merluza debidamente separados, pero no desmenuzados como migas, las gambas peladas, las aceitunas cortadas en pequeñísimas miniaturas, los cuadrados de calamar… y de tener algo marino y comestible, también será bien venido…

En una cazuela cocemos los fideos chinos. Se enrollan en film transparente, y se le practican unos pinchazos con un palo de brocheta para que el agua los cueza…debidamente.

Se sacan con pinzas y se desenrollan en una bandeja, con el mismo palo de brocheta se enrollan formando unos nidos visualmente apetecibles.

(Si no se tiene los fideos servirán los palitos de falso Surimi, cortados en fideos igualmente, pero estos son más difíciles de montarse en nido, con servirlos en forma vagamente espiral dependería de la pericia de uno igualmente).

En la cazuela acabamos de dar sabor, añadiendo el resto de los los ingredientes del bol anterior, a fuego bajo, con un par de minutos servirá. “Dos minutos” o hasta que todo esté “cocido” pero no arrebatado de languidez…, deben tener un punto al dente los tropezones, son más sabroso, créanme. Rectificamos de sal. Siempre.

Montaje:

Tomamos dos platos anchos… muy anchos y profundos, sirven cuencos, pero deben ser amplios…

Servimos el caldo y los tropezones con gusto y equidad… que es la mejor de las caridades en cocina

En el centro colocamos los nidos de fideos orientales traslúcidos y cortamos el perejil en diminutas filigranas que colocaremos en rededor del citado nido.

Podemos usar la parte roja del Surimi para dar color al nido…opcional…

Servir inmediatamente y a disfrutar.

Sólo nos queda fregar todo, pero eso ya es decisión de la suerte, que va por sexos y barrios.

Saludos, anónimo Lector.

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Receta de Hamburguesa de Luxe, o de cómo fardar ante tu amor.

metrocopoly

A Comer, pues.

Ingredientes para dos personas:
-200 g. de carne picada de vacuno.
-Dos panecillos precongelados o en su caso, “muy” recientes.
-Una cebolla mediana, pero no demasiado.
-Cuatro cucharadas de salsa de soja, la más barata.
-50 g de remolacha encurtida.
-Un ramillete de canónigos: O “Berros” de toda la vida. (Escarola, si es Navidad)
-Dos lonchas de queso Cheddar, el amarillo en el que piensa.
-Una loncha de queso Brie, sin su cobertura.
-Diez tomates Cherry, sí, de esos tan “monos”.
-Dos cucharada grandes de Mostaza, de la de andar por casa.
-Una cucharada de nata.
-Unas almendras, un puñado, no más.
-Un vaso de vino blanco, del normalito, es para reducir.
-Una cucharadita de curry, (si es “indio,” es que tiene mucha suerte).
-Un vaso de azúcar, la misma cantidad que de vino, para la reducción, obviamente…
-El zumo de una naranja para el “quechup” casero.
-Medio vaso de tomate natural triturado.
-Dos cucharadas soperas de salsa Worcestershire, la “perrins” de toda la vida.
-Tabasco al gusto. Dependerá del gusto por el picante, o de la mala leche, y ésta siempre debe ser evitada.
-Pimienta, al gusto y Jengibre en polvo, “idem”. Este último es optativo.
-Vinagre de Módena. O aromatizado, es indiferente.
-Una cucharada sopera de semillas de Sésamo.
-Aníses estrellados.
-Una yuca, o en su defecto zanahorias laminadas en cortes amplios pero finos.
-Dos palillos de brocheta, ya se descubrirá su uso, al final de esta tramoya.

Preparación previa, como todo, no se hizo Roma en una hora ni Babilonia cayó en un día.
Necesitaremos macerar la carne picada con la cebolla finamente, muy finamente, picada y la soja en un “Tupper” sellado con film transparente, para evitar la oxidación, lo ideal es embolsar al vacío 24 horas, pero si te aseguras de sellarlo concienzudamente al colocar el film antes de la tapa, no debería ser mayor problema. Los ácidos de la cebolla dejaran la carne en un estado de extrema languidez…Rómantica, se diría.

Salsas:
Salsa amarilla:
Mezclamos la nata y la mostaza batiéndola enérgicamente y la guardaremos no muy cerca de la carne, aislada de olores, por supuesto.
Salsa Roja:
Mezclamos el tomate con el zumo de naranja, la salsa “perrins”,el tabasco, sin pasarse, y un poco del Jengibre y efectuamos la misma operación, debe ligarse sola en la nevera aislada también. Se puede usar batidora pero con “abatimiento”, osea, poco.
Salsa morada:
Colocamos la remolacha en una sartén y le añadimos una cucharada de azúcar y el vinagre de módena, reducimos unos minutos y trituramos. Salpimentamos si nos apetece, pero es mejor no hacerlo. Trituramos muy concienzudamente y reservamos como con las otras salsas, cada cosa a su tiempo.

Reducción:
En una sartén ponemos el vino a fuego muy lento con el azúcar y el curry, no mover, nunca, con nada, es decir sólo dejar reducir a la mitad y reservar.

Al día siguiente, tendremos ya todo para seducir…

Tomamos la medida de los panecillos, comprados por la mañana, y formamos dos hamburguesas, es decir deben ser altas, y las sellamos en una sartén de teflón, para que caramelice y la dejamos el tiempo en que nos guste el punto de la carne, es decir a discreción del comensal. Dar la vuelta sólo dos veces, para evitar derrumbamientos.
Cortamos los panecillos y sobre la mitad inferior colocamos una loncha de queso Cheddar y el Brie encima y metemos en el grill para su “fundición”, sólo debe estar el tiempo suficiente para que se derrita un poco, no es esto plan de rememorar la reconversión industrial del carbón y del acero.

Freímos a muy alta temperatura y breves momentos la yuca pelada y laminada, o la zanahoria laminada, siempre que ésta la hayamos desecado un poco, unos minutos en el horno sobre papel sulfurizado, como debe estar Usted ahora mismo vaya…y reservamos. Reservamos, sí, así lo dicen las LEYES, que no faltan ene le universo gastronómico sobre papel para desengrasar en la medida de lo humano.

En el grill del horno también, (menos de cien grados):
Bañamos la parte superior con la reducción de vino blanco y espolvoreamos las semillas de sésamo y vigilamos brevemente para su consolidación y “apego” al citado panecillo. No muy cerca de la rejilla para evitar que se quemen las semillas de oriente.

Con el pan ya tratado, comenzamos el montaje:
Pegamos la hamburguesa al panecillo con queso, de ahí su función, y colocamos encima los canónigos, pero que se vea, para dar contraste visual, o la escarola, de idéntica forma. (Nunca otra hierva comestible). Y sobre ellos una parte de la salsa morada en su centro, sólo esa, las otras dos… a su tiempo; debe, pues, ser alta y hermosa como su madre. Sellamos con el panecillo superior y sujetamos con un palito de brocheta hasta la presentación final,
Tomamos un plato plano sin decoración alguna, o sea blanco.
Clocamos la hamburguesa en el centro. Sí soy Heliocéntrico, sin remedio.

Colocamos los tomates Cherry, cortado por su ecuador en torno a la hamburguesa, los distribuimos como planetas errantes, cada cual con su órbita, perdón me disperso.
Y en esquinas opuestas hacemos una “quenelle” o concha, ayudados por dos cucharillas, que a veces parece la cocina una jerga de germanías… con la salsa de mostaza o en forma de bolita si no tiene uno más remedio, a estas alturas tendrá la consistencia del Foie, en una de las citadas esquinas, la espolvoreamos con el polvo de las almendras reducidas a esa finura. También valen pistachos, su verde es espectacular, de ahí su abuso en las cocinas, venga o no venga a cuento.

…y en la otra, la opuesta, sobre una cucharilla china, si, de esas que se compran en los chinos, ¿dónde si no? Colocamos la salsa roja, ese “quechup” casero.

En una esquina libre las patatas “quechuas”, perdón, las láminas de yuca, y en la esquina que falta por cubrir libre, no un piano, sino el anís estrellado al que habremos previamente hidratado, sólo tiene función aromática y decorativa, no lo vaya a comer nadie y se me acuse de.. Eso que ya saben ustedes, con tanto concurso televisivo.
Con el resto de la salsa morada, pondremos unos puntitos aquí y acullá, a modo de “cometas”, si los estiramos con la ayuda de una cucharilla. Pero sin “recargar,” más de lo que ya lo hemos hecho.

Con diligencia, y ya sentados en la mesa se sirven y en el último momento se saca el palito de brocheta y se reza para que no se desmorone nada, o se encomienda al santo de su devoción, que todo vale.
Y feliz cena. Sólo una cosa más, sea esta receta un regalo para mis amigos, quien da lo que tiene no está obligado a más, que dicen las almas caritativas.

Dudas y respuestas en los comentarios.

Saludos, anónimo Lector, y hoy cómplice.