Carta a Un Condeando a Muerte

Carta a un Condenado a Muerte.
A La Unidad de Huntsville, Del Departamento de Justicia Criminal de Texas (TDCJ). Carta dirigida Al preso Nº “ 20012-Z”.
No sé por dónde comenzar, Señor Stand Lee Loser, usted no debe recordarme, pero puedo asegurarle que llevo veinte años con su nombre detrás de mi conciencia. No lo entenderá, pero por algún motivo, es ella la que me obliga a ponerme en contacto con Usted. Mi nombre es Joseph Hidden Gloomy, y sólo nos hemos visto una vez. Nos cruzamos en su primera vista pública después de su detención. Sin embargo, Dios y su Misericordia me han hecho dar el paso necesario para escribir esta carta.
Durante muchos de estos últimos veinte años intenté olvidar aquellos días, su nombre y todo lo relacionado con su caso, pero he encontrado en Jesucristo, Nuestro Señor la fuerza necesaria para escribirle por fin. Debo confesarle que tal vez hubiera podido evitar la situación en la que se encuentra, no puedo ni imaginar por lo que está pasando y ha pasado, en estos años. Esto debe sonarle absolutamente idiota y un tópico, pero no soy muy bueno expresándome por escrito. Soy consciente de que no hay escusa para escribirle precisamente ahora, a pocas horas de su inminente transito, pues no me atrevo a mencionar ni tan siquiera la palabra que acabará con su vida.
Cuando Jesús entró en mi vida, me puse en contacto con los Abogados que llevan actualmente su caso. Expliqué cuanto recordaba de aquellos años, pero para mi desgracia y la suya en nada comparables, Dios me perdone, me dejaron muy claro desde el principio de nuestras conversaciones que ya era tarde. Su primer Abogado de Oficio, David Naive, no me incluyó en la lista de testigos dado que según sus propias palabras yo era basura blanca y no inspiraría ninguna confianza al posible Jurado, y era un riesgo que no podía permitirse.
Es verdad, que entonces, yo no era precisamente un modelo de virtud ni para mi familia, hijos ni la comunidad en la que vivía, pero puedo asegurar, qué, como que todos seremos juzgados por Nuestro Dios Padre, yo declaré en su momento que Usted no era el hombre que yo vi huir de la escena del crimen de la Ayudante del Sheriff, Fanny Chance. Lo juré entonces en medio de una borrachera, pero lo juraría hoy delante del mismísimo Tribunal de Apelación, limpio totalmente desde hace más de cinco años como estoy con la ayuda de la Palabra de Dios. He escrito al Juez Mikel Shameless II, quien le juzgó en su primer juicio, confesándoselo todo, pero desgraciadamente no he obtenido respuesta. Insisto que esto puede parecerle una broma cruel del destino, pero como dice el Padre Peter Doomfate, quien con su milagrosa ayuda me guía en mi nueva vida: ”La verdad os hará libres”. No intento lavar mi alma, pero rezo todos y cada uno de mis días porque Dios en su infinita Misericordia le acoja en sus brazos y salve la suya, pues bien sé, como me han dicho sus abogados, que es usted una persona de rectitud irreprochable, por lo que confío en que algún día todos nos reunamos en su eterna Piedad.
No estoy totalmente informado del progreso de su causa en estas últimas semanas, en las que se ha luchado por su indulto desde todos los frentes posibles, pero hasta el Bufete que se encarga de sus apelación y la Organización de Derechos Humanos que se han ocupado de ello, todos, me han explicado, que después de tanto tiempo, nadie, y mucho menos Spencer Deceit Brazen, Gobernador actual del Estado, cambiará de postura por las palabras de un viejo borracho, pues es lo que parezco a los ojos de todo el mundo. Lloro de impotencia al pensar en cómo debe sentirse después de leer estas palabras, que tal vez ni siquiera lleguen a sus manos.
Si así fuera, no encuentro las mismas para solicitar su perdón. Si en vez de dejar pasarlo, hubiera insistido, en aquellos años, usted no hubiera sido condenado, por lo que he averiguado, su color de piel fue la baza que jugó el Fiscal. Sólo algunos empezamos a darnos cuenta de cómo funciona este Sistema, y en su caso, ahora es demasiado tarde. Tal vez se sienta solo, pero puedo garantizarle que no lo está, todos en mi Iglesia rezamos y rogamos por la salvación de su alma, y que Dios le perdone, pasados pecados, pero no el crimen del que todos sabemos es usted totalmente Inocente. No encuentro las posibles palabras, y las busco sin cesar en Las Sagradas Escrituras, para intentar recompensar tanto dolor, sufrimiento e injusticia como las que usted ha padecido en estos veinte años de tortura, y ahora, que si El Buen Pastor no lo remedia, cuando se encuentre con Él, ruego a Su Hijo, que interceda por todos nosotros, cobardes, impostores y llenos de prejuicios que le hemos llevado al Corredor donde pasa sus últimas horas. “Siempre podemos hacer más de lo que Dios nos pide” , me decía un Pastor en la Iglesia a la que acudía de pequeño, con pobre provecho, como puede comprobarse echando un vistazo a mi vida, confío en que usted al menos obtenga la paz que yo jamás encontraré.
Solamente quiero de nuevo acompañarle como pueda en estos sus últimos momentos, ayudando en lo que pueda legalmente si cabe, por un milagro del Cielo, en todo cuanto se me requiera y Rezando por usted con todo mi corazón ¡Que Dios le bendiga, y proteja, allí a donde los hombres sin corazón le enviamos!
El Padre Peter Doomfate, de la Iglesia de Los Últimos Justos, me ha ayudado en la redacción de esta carta, Dios le Bendiga a él por abrirme los ojos y el alma, sin su auxilio, tal vez ahora sería yo, quien recibiera esta carta. No deseo despedirme, estoy convencido de que algún día nos encontraremos en nuestro Padre y su Gloria Eterna.
Joseph Hidden Gloomy.

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Llevo días esperando conseguir el valor para acabar de enviar esta carta. No puedo más, creo que el Diablo se apareció ayer ante mi puerta….. Le pido clemencia al Señor, y un grito de dolor en forma de Perdón, pero este no parece escucharme, Señor Stand Lee Loser, no crea nada de cuanto le escribí con anterioridad, todo fue producto de mi egoísmo, de mi naturaleza, hasta mi madre me llamaba” Hideous” .
El Padre Peter Doomfate, me convenció. Me dijo que si Dios había elegido su alma, en vez de la mía, era por razones que no alcanzamos a comprender. Pero, anoche, como si de un fantasma se tratara, vi con claridad su destino. Y he despertado, primero el miedo al Infierno, pero después supe que había algo peor, condenar a otro por lo que uno ha hecho; ni el Señor puede perdonar algo así, por mucho que el Padre Doomfate diga lo contrario, en mi alma siento la más infinita repulsión y asco por lo que he estado a punto de cometer.
Yo fui quien disparó a la Ayudante del Sheriff, Fanny Chance, pero, usted asustado no pudo darse cuenta de dónde procedía el proyectil. Lo demás lo dejé en manos de nuestra sociedad que también conozco, sólo debía dejar que usted fuera visto cerca del escenario, cuando bien sé que sólo intentó auxiliarla, como dijo siempre en su defensa. Haga cuanto esté en su mano para que esta carta llegue al Despacho del Gobernador, a La Corte Suprema, o al del mismísimo Presidente de la Nación. Yo, por mi parte esperaré el Juicio de Dios, mientras tanto. Se lo ruego, no deje que le maten, y menos de esa manera tan inhumana, si es que hay alguna que no lo sea.. No por mí, sino porque toda vida humana merece ser vivida, lo aprendí no hace tanto.
Fdo.: El Verdadero asesino de Fanny Chance, a quien corresponda. Diciembre, 13, del 2012.
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Esta carta apareció entre las cientos de ellas que recibió Stand Lee Loser, en los días previos a su ejecución que se llevó a cabo según lo previsto por el CÓDIGO PENAL del Estado de Texas de Los Estados Unidos, TÍTULO 3. CASTIGOS, CAPÍTULO 12. CASTIGOS, Subcapítulo A y en correspondencia con sus DISPOSICIONES GENERALES. Una pasante del último Bufete de Loser, Prudence X,( Pseudónimo), hizo llegar una copia a la familia del ejecutado. Se desconoce qué ocurrió con la original. Sin embargo la copia que está usted leyendo se puso en circulación de manera anónima, por lo que es responsabilidad exclusiva del Lector dar credibilidad a la misma. En modo alguno el caso fue reabierto ni investigado. Aún hoy nadie se ha hecho eco de la muerte de Stand Lee Loser.

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