Ya vienen los muertos, (siempre están ahí)

DecimoMonica

Ya vienen de nuevo los muertos a pedir su ración anual de examen, un año más se arremolinan a los quicios de sus siempre opulentos y burlescos panteones, los más ricos en vida de sus vivos, hay otros, una mayoría, ansiosamente, sentados sobre las esquinas de sus tumbas, ya sean las lujosas de mármol de Macael o aquellas otras algo pretenciosas de cementos diversamente pulidos, de vidriadas areniscas de imitación o ramplones simulacros de rarezas incoherentes para tales cometido; otros asoman la cabeza tímidamente de sus nichos, y los hay que ni se molestan en alzar siquiera una cuenca vacía de sus, antaño, ojos, u ofrecerse a saludar con la mano, en un gesto de educada elocuencia emulando su vida pasada, pues estos, que suelen estar al principio de todo cementerio, son tan viejos en sus escuálidas tumbas, que hoy son pasto de postales «góticas» y pienso de vivales de escritoras en busca de nombres para novelas fantasiosas, son los muertos más muertos, la veteranía y sus grados, y de seguir paseando, uno se adentra en las décadas rumorosas y no las estaciones, cuanto más arriba se adentra uno más ordinario, más vulgar y más cenotafios de falaz piedra e inscripciones se encontrará si se digna a observarlas mientras uno busca sus propios muertos, y ni son blancos ni contienen muerto alguno, no por falta de cadáveres, sino por la ausencia de vivos que los visiten. Cuán larga es la espera, pero más dura es la ausencia de aquellos que aún recuerdan nuestros muertos y el reconocimiento de haber sido olvidado, de nuevo, con la guisa de ser «Perpetua», como rezan las lápidas.

Se les ve a casi todos, aquí y allá, diseminados pero muy presentes en sus marcial espera, y sucede que aquellos que mantienen como condena añadida una efigie o un retrato, en sus variantes formas, pues las hay de tan incoherentes como la estupidez del dolor nos permite, para toda manifestación de un dolor así disminuido: vestidas de novia, algunas, otros, muchos en el día de su jubilación, brevemente disfrutada y otras más en aquellas menos coquetas de seguir por aquí que sólo se conceden un perfil desdibujado, y aquellas otras manifestaciones no menos infaustas, caritas de infantes y damiselas a punto de contraer algún santo hábito, devotas siempre las miradas, perdidas la expresión a un infinito ignoto; no faltan tampoco, casi nunca, como es costumbre arraigada, los retratos en porcelana de dudoso gusto aquí y en el más allá, y todos se colocan delante, para ocultar en lo posible algún rasgo de recuerdo de cómo eran en vida, no soportan que los advirtamos de esa guisa , incluso aunque fuera una foto tomada el día antes de la partida, desean, puesto que lo necesitan, reconocimiento; no es mucho, pero se lo debemos.

Hace poco una señorita, muerta de algún mal decimonónico sin determinar, me decía que de un tiempo a esta parte el cementerio, su casa de Reposo, como a ella le gusta llamarlo, se ha convertido no ya en una fiesta de la opulencia de floristería, sea natural o del bendito plástico de Asia, «mejor eso que nada», me dice, mientras sigue perorando del agasajo culposo, del remordimiento en forma de ramo más propio de ceremonias en el Palacio Real de bodas y que ha oído algo sobre una cosa que se llama Instagram, donde la gente que todavía se mantiene en este lado, se dedica a fotografiarse los pies, y otras cosas inconexas me relata pues por su posición privilegiada se pasa la muerte escuchando (cotilleando más bien), e intento explicarle qué, en efecto, hay de eso y de otras tantas modernidades, y me interrumpe, «no veo la necesidad de conservar imagen alguna de los pies, aquí de poco han de servirle, de hecho son muy molestos, en verdad, todo con lo que se nos enterró es muy inapropiado», escucho paciente y quisiera contarle que la vida es hoy epitafios en forma de trino, frases muertas por muy graciosas y chispeantes que nos parezcan, o del aquello otro, un muro donde colgar muestras mortajas mentales, muertas una vez que alguien se dedica a decir «megusta», en ese momento el muro cambia y como en un test de Rorschach, seguimos los vivos jugando a no creer en la verdad de la existencia, estamos solos cundo nos falta la madre, sin padre, sin nadie que nos ame dadivósamente, y esa felicidad es la sola presencia paciente a la espera del abrazo furtivo y del no menos beso de aquel hermano, aquella melliza, aquel amigo que hoy es del «género muerto», y de ese no hay Universidad que se moleste en estudiar, no se cobra subvención por ello.

Ella es delicada, y en su estado, se queja de lo raro que hablamos hoy, «no me molesta en absoluto tanta locuacidad inconveniente, es tal vez, para mi pesar, que apenas les entiendo, a duras penas les alcanzo a entender un giro nuevo o una nueva letanía por ser latiguillos tan habituales y esa lacra a mi oído, me irrita e incómoda en lo más íntimo, pues más pareciera yo la boba que ellos los instruidos…». Antes tales palabras, intento zafarme, sé y me duele, que a la pobre damisela con moño bajo, y trenzas a los lados recogidas en la nuca, pues así se ve en su efigie, aunque yo la veo con el velo de la piedad, nariz imperial y ojos de miopía romántica, le encantaría seguir hablando, pero son muchos mis muertos y no puedo demorarme más, Me despido cortésmente y ella girándose como si agitara su abanico me repite «Caballero, no se haga usted retratos de los pies, que aquí ni han de servirle ni habría de disponer de los mismos, sino sea para mortificarle, que con ellos a ningún sitio ha de ir,…!Ah! y de la comida, mejor no me explayaré…», la escucho con gesto de impaciencia…«Señor Mío, y yo que pensaba que la inteligencia y el buen gusto permanecían siempre de su lado», así pues le concedo una última solicitud de corrección y le contesto: «Señorita mía, no es que la inteligencia, y el gusto, es decir ni la estética más elocuente ni la más discreta de la instrucciones se divida por mundos, es sólo que cada uno se lleva lo que fue…»

Cuando ya me despedía hasta una nueva visita, un caballero de mostacho y patillas inequívocas de su edad en su última hora, modas que vienen, modos que nos abochornan lerdamente a rebufo del estelar retorno del geoide atado al Sol, me reclamó con sus casi inaudibles palabras «Caballero, ¿sería usted tan amable de concederme un poco de su amabilidad?, una menudencia en sí misma, ya ve que mi segundo apellido es catalán, y se rumorea que ya no podrán venir a verme, de ser cierto, ¿sería mucha molestia para usted decirle a mis vivos que aquí vine a morir, pero que el aire que nos separa no es nada en comparación con la tierra que también a ellos habrá de cubrir? y en el caso extremo de no encontrarles, un último ruego, señáleles que al fin, todos estaremos solos si se empeñan en fronteras, marcas pomposas con lemas absolutos, ya ve, bien lo sabe por ser un conocido habitual de estos aposentos, que aquí, escasamente un palmo de eventual bendita tierra, nos separa y sin embargo… »

«Decididamente», me dije, «no debería hablar con ellos, dentro de poco tendré que leerles el periódico, si subsisten de aquí a dos años» O tal vez, pediría una «wifi» abierta en el cementerio… pero me da la sensación de que la Iglesia no estará por la labor, de loco me juzgarían, y no les faltaría razón.

Subí, alejándome, por la tribuna de cipreses en busca de los míos, y ellos, altivos como dagas de Damasco, callados siempre, de una mudez aterradora por pertinaz, parecían sonreír mientras me cobijaba a su sombra, bien saben ellos qué en su sencillez, reside su eternidad.

Saludos, anónimo lector.

De la vulgaridad, (no se puede ser más vulgar y lo sabía)

Vulgaritatis

Vulgaritatis

Hoy no tengo sueño. No es que necesite dormir, qué también, es más una ausencia marcada por aquello que una vez me hizo hombre entre los demás, si bien nunca fue una virtud, soñar, siendo aquel ejercicio del corazón que le hace seguir latiendo incluso sin desearlo, más bien, hoy es ya una suerte de respuesta innata a tantas molestias encarnadas en la escasa diferencia con aquellos que me daban una condición entre ellos mismos muy sutilmente discordante por su fugacidad, pues he aquí que no ofende el que quiere, sino quien menos te lo esperas.

No es que sea especial, ni así me sienta, inmerso como estoy en la mayor de las vulgaridades posibles que la vida proporciona, en los batientes y en los precipicios que los formaron, me encuentro con el hecho abrupto de ser abandonado por «otro», sí, desbancado del afecto, relegado del podio de un llamado amor, empujado y despedido al cercano por obligado, para siempre, prefijo más idiota que se pueda imaginar toda sensibilidad que se tenga por tal, ser un «ex» en definitiva, ¿se puede ser algo más ridículo? ¿Se puede ser lo que los demás quieran? Se debe ser, al menos, elegante, y el silencio es el mejor aliado de tan delicada actitud. Hoy me saltaré esa tarea.

Cuando te dicen que ya no serás más, nunca más, el objeto de cuanto llenó la vida compartida, cuando escuchas los mayores tópicos del peor melodrama que ni Corín Tellado hubiese osado poner en letras de molde, descubres no la mentira, no la mediocridad que asaltaba los muros cada día y contra la cual luchabas, hasta que un buen día, (hasta el héroe más esforzado se cansa alguna vez), te lo espetan: ya no eres, has dejado de estar, y por ello, en nombre de la libertad personal, comúnmente egoísmo, se parapeta la voz en las frases y oraciones sentenciosas más propias de las peores estelas arrebujadas en estantes temáticos de postal barata, y aún más, debes aceptar el marco, el nuevo lugar y por tanto obedecer. Ya eres el «ex».

Y no faltará quien te diga que ni eso. «Ojalá no te hubiera conocido nunca», me dijo, y pensaría que con ello exorcizaba su fracaso, que no el mío, con ese ya cuento, íntimamente desde el principio, desde que pronuncié al cielo mi cautela despreciada, desde que abrí los ojos a mi otro yo, el que todavía no se ha curado del dolor que nada puede, aquella otra muerte que tanto odiabas y que nunca me perdonaste, por no ser parte de tu dominio, de tu valor para negarme, negándote y mistificándote.

La libertad no es excusa para soltar por la boca la primera obscenidad sentimentaloide que se nos ocurra, pero cuando alguien se reinventa, en su sentido más prosaico, se libra de una vida, decía con desgana, menospreciando, y odiando pues, su pasado y tú, pobre imbécil, eres ese pasado ya vencido, descubres la verdad. Todo fue mentira. Impostura, y sí, puede durar años. Patrañas no tan extrañas, por ordinarias.

Ya no importa quien dejó de ser el primero, Ya, todo, no es nada, saber los «cómos», los «porqués» en aquellos «cuándo» y «dónde», averiguar su grado de certeza, pues ellos ya han partido para ser la parte enojosa de una enajenada memoria, y todo porque ya eres el «ex», pero no has elegido, sólo has sido condenado, sin juicio, esas excusas como coartadas de asesinas silenciosas, y pacientes, si ya los sabías, a qué tardar tanto…

¿A qué esperaba la sirena para dejar de degustar mi carne putrefacta a su paladeo desmesurado en las noches avaras? A encontrar a otro desprevenido y «parvenu» entre los incautos que nunca faltan, altas miras para bajos instintos, que agazapados sobresalen en el efluvio de la vergüenza, de la calaña que nos asusta, ese raro don incomprensible de saber entonces que no serás el último, porque nunca fuiste el primero, aunque ella lo jurase; las sirenas son así, no mienten, y sin embargo nunca dicen una verdad, es lo que tiene el traicionarse con la propia sangre envenenada de sí mismas, que late debajo de las escamas invisibles que recubren hasta el más ínfimo de los rincones deshabitados, pero plenos de desconchones lastimeros por todo gentil adorno y que tienen por alma. ¡AY! Sirenas disfrazadas de nereida, náyades impostadas en su farsa.

Como si se pudiese disimular toda la existencia…

El mar lejano reclama ahora mi sacrificio, el agua de la sal infinita, lágrimas todas de todos los hombres, repositorio eterno de la humana vida, me llama y yo acudiré pronto a ser parte del Ponto, mi verdadero padre, él siempre se mostró distante, y sin envidiarlo en los demás, aún recuerdo la brisa pomposa y la medrosa aurora que me vio nacer lejos de su abrazo, triste y frágil es el motivo, terrible el resto, como era de esperar.

Solo camino. Vago por el infinito surcar de unas olas tan antiguas come el Dios que me amó, ellas nunca más volverán a ser refugio de mis días y de sus noches, ¿tal vez a esto se le llame muerte? De serlo, bienvenida seas, sólo el canto de mis otros «yos», compañeros sin otra supervivencia que la que designada por mi «vulgar» destino serán cada vespertina amanecida menos ilusos, sabiendo que la soledad no es otra cosa que la condena impuesta por ser un «ex» de algo que debió matarme de veras antes de que anochezca. Una vez más, caritativamente, una noche a la que cantar. Sólo sea por piedad, y esta, debería ser la mudez, imponderable, que no supo respetar aquel día, su último día en mi cóncava nave, que había sido, le pese a la sirena y a sus mentiras, nuestra.

Telémaco, no lo olvides.

Saludos, anónimo Lector.


En el crepúsculo

Entre medio de penas y alegrías
hemos caminado mano a mano;
de caminar descansemos
ahora sobre la silenciosa tierra.

Alrededor nuestro declinan los valles
y el aire se oscurece ya,
únicamente dos alondras alzan su vuelo,
soñando en la atmósfera perfumada.

Acércate y déjalas cantar;
es ya el tiempo de dormir.
No vayamos a perdernos
en esta soledad.

¡Oh, amplia y silenciosa paz,
tan profunda en el crepúsculo!
¡Qué cansados estamos de caminar!
¿Será esto acaso la muerte?

«Tan peligroso es un político idealista como un amoral»: Zapata y “los suyos”

Young Workers, Lawrence 	Lewis Hine,1911

Young Workers, Lawrence
Lewis Hine,1911

La sentencia del título es de García-Trevijano, quien para no lo conozca, ya es tarde para ello y pronto para todo si hasta aquí ha llegado su lectura. Está entresacada del Cap. V. NECESIDAD DE LA DEMOCRACIA EN EUROPA de su libro FRENTE A LA GRAN MENTIRA. Publicado en 1996.

Si añadimos esta otra «Porque ilusionarse con los demás siempre demanda no mirarse a uno mismo con lacerante agudeza*2 comprenderá el anónimo Lector por donde camina mi reflexión: y está precisamente, y bien explicada, en este otro párrafo de García- Trevijano: «Sobre todo cuando se piensa, como yo pienso, que la política no es una acción social guiada por la razón universal o el comportamiento racional, sino una conducta colectiva dictada por las pasiones irracionales que levantan los procesos de identificación de las masas con las ideas y personas de poder, consideradas, por razón de imagen y propaganda, como «de las suyas»”*1.

No son los chistes lo tremebundo, siéndolos, lo son aún más las defensas de sus “fieles”, vengan de donde vengan:No comprendo cómo se ilusiona la gente con aquellos que aducen el perdón, siendo éste un concepto que como poco chirría en la boca de quien tan alegremente se divierte en los contextos simpre delimitados por el sesgo del ego (que como elección consciente ya determinan un territorio de discusión), y como tal, el perdón y «las disculpas», no son de recibo en su pírrico recurso: En los “delitos públicos”, el perdón del ofendido no tiene efectos jurídicos, para bien de muchos y déjà vu de tantos. Esas defensas a ultranza, invadiéndolo a martillazos todo, son la prueba de la ausencia de saberse UNO, sólo Uno, al menos en ciertos asuntos.

Sin más, la nodimisión se revela como esto otro: «En la historia de las ideas políticas sólo podremos encontrar un factor constante, la condición humana del poder. […]*3

Saludos, una vez más, Anónimo Lector.

http://www.museumsyndicate.com/item.php?item=28242
García-Trevijano en un apunte

Notas:
*entresacada del Cap. VIII DEFINICIÓN DE LA DEMOCRACIA B. Gobierno representativo,
*entresacada del Cap. VI INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA PURA DE LA DEMOCRACIA
* VI, INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA PURA DE LA DEMOCRACIA

De la importancia de la elección, de todas, especialmente la del color del humor

Mementomorycomo los cargos

No creo que Raphael Lemkin llegase a imaginar que al acuñar el término genocidio en su libro El poder del Eje en la Europa ocupada como «La puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento» llegase a comprender que en realidad estaba inaugurando (con su posterior abono con sus frutos) el campo del humor negro. Como tampoco creo que Anna Arendt vería el famoso subtítulo de su libro Eichmann en Jerusalén, «Un informe sobre la banalidad del mal», como excusa para cualquier despropósito o exabrupto de twittero sin más lecturas ni respuestas que las naderías impactantes, como vacuas.

Al día de hoy la definición de genocidio según la Corte Penal Internacional (CPI) de 1998 recogen esta definición:Delito de Genocidio.
Se entenderá por “genocidio” cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:

A) Matanza de miembros del grupo;

B) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;

C) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;

D) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo;

E) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

Al hilo de la actualidad: y para futuros concejales o aspirantes a cargos electos dejamos una relación sucinta de algunos temas de su interés:
Genocidios Armenio.
Genocidio Bosnio.
Genocidio de Ruanda o de los Tutsi.
Genocidio de los Jemeres Rojos sobre la población de Camboya…

…todos ellos y los que les antecedieron, llevados por la políticas y los Políticos, con la ayuda de los «buenos inanes y de los secuaces armados», deben de producir chistes muy buenos; ya saben, queridos futuros concejales o aspirantes a cargos electos y sus cargas: abstenerse de no ser graciosos, especialmente de un color negro casi tan azabache como la ceguera de no distinguir dónde radica la dignidad de no repetir según qué cosas, sean chistes, o gracietas en forma de «trino» Deben ser graciosos, y mucho, pues de lo contrario no tendrán excusas, y si les añaden contexto… mejor, como este ejemplo con ese aire tan postmoderno como añejo…

LA RELACIÓN TEXTO-CONTEXTO: FUNDAMENTO DE LA HERMENEUTICA
Xavier Vargas Beal
Guadalajara, México
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
(Para críticas, comentarios, sugerencias, etc., xvargas@iteso.mx )4 Febrero 2011

Los genocidios que recuerden a los gulags, descritos en Archipiélago Gulag en la inefable como extensa obra del escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn no suelen ser graciosos. No conozco chistes de origen hispano al respecto.

Saludos, Anónimo Lector.

Coda: Lectura recomendada:
http://www.ushmm.org/wlc/sp/article.php?ModuleId=10007426

Querida Julia Otero, las palabras no se las lleva el viento… Telecinco Condenada y Usted de rositas.

Sibila

Sibila

Sobre la presunción de inocencia y de la ausencia de vergüenza.

Hoy, vuelvo sobre mis pasos, conste que no es fijación y de serla, es cosa mía, motivos no me faltan, sino una pareidolia, (ver nota 1) del presente eterno o del eterno retorno de M. Eliade y del que hablaba alguna cosmología ya remota, como si de repente el Tribunal Supremo viniera a decirnos, tranquilos, todo llega.

El caso es que leí esta noticia en Menéame, que es sitio de cosas raras y cajón de sastre para que cada uno corte trajes a medida de sus posibilidades y e industrias mentales, o fábricas de idiocia prejuiciosa sesgada según el día y la noticia a comentar.

El Supremo condena a una cadena de TV por imputar a un hombre la muerte de su pareja y de su hijo en su informativo

La cadena es Telecinco, y la historia es terrible. Pero sin presunción, es palmariamente espeluznante, lo fue el trato periodístico y mediático y aún más terrorífico en sus consecuencias y derivas.

Leyendo los comentarios, me topé con estas palabras de un comentarista: «Todavía se espera que empapelen a ABC y a otras cadenas de TV y radio, incluida la defensora de la igualdad y de la profesionalidad informativa, Julia Otero, por hundirle la vida al presunto asesino de una niña en Tenerife, la hija de su pareja, que cayó de un columpio. Recuerdo que Julia Otero dijo literalmente: “observen, esa es la mirada de un asesino”»

Y este otro: que enlazaba un vídeo muy ilustrativo de aquellos años.

Como soy de verificar… Tirando del hilo, al final encontré el audio en San Youtube, donde en efecto, Julia Otero, y Pilar Rahola, se despachaban a gusto, perdón por la expresión, en realidad no hay calificativos para describir semejante «dialogo entre ellas», fuera de toda prudencia y vergüenza profesional, pues llevadas por su gran rigor y discreción informativas llegaban a pedir, incluso, la pena de muerte para el «presunto asesino», y la imputación de la madre de la niña fallecida por no apoyar la versión que ellas dos, grandes entre las grandes, tenían ya en sus cabeza privilegiadas, sin esperar, aguardar a saber más, eso tan sencillo en su apariencia, sólo tiempo, ese mismo que proporciona la reflexión veraz se quedaría para los demás, que ellas son las «pitias» modernas y la clave para tamaño despropósito es que en realidad para ellas no era «presunto», era ya culpable y la madre cómplice, y en fin, escúchelo, amable lector. Onda Cero ha hecho desparecer el audio, pero, Ay este Internet… escúchenlo en el enlace antes de que anochezca…

He aquí la trascripción del audio de algunas de sus perlas: Julia…Este desgraciado, pero que además la madre, corrobore las declaraciones de este presunto asesino (…) Pilar: La crueldad del asesino, es equiparable a la crueldad de la madre que no protege al hijo (…) que mantenga esa especie de protección al asesino, o al presunto asesino(…) Julia: cuando esta mañana he leído la historia(…) Pilar: estamos hablando del tema de un asesinato (…) y esta mujer espero que la conviertan en cómplice de asesinato (…) Julia: sí, porque además como madre de la criatura también merece un castigo (…) Fin de la citas.

La autopsia reveló la inocencia de ambos en tan desgraciado accidente, que le costó la vida a una niña, la víctima mortal que en verdad servía mediáticamente para tan desmedidas declaraciones, (como mi hermano murió ahogado a los 11 años, también en otro accidente), pero a eso, a la espera del esclarecimiento de los verdaderos hechos, a ello, repito, no se podía esperar. Eso no vendía “densias” fortalecedor de huesos de Danone y bancos “sabadeles” que valen tanto para un roto como para un descosido, ¿Verdad, Doña Julia?

Y sobre el uso del término «Presunto» de las dos periodistas:

Si se leen la sentencia del supremo, en PDF descargable, leerán en FUNDAMENTOS DE DERECHO, en su punto f) f) «pese a tales alegaciones, debe concluirse que la información que se ofreció no fue veraz por más que se presentara al demandante como presunto culpable del doble homicidio y de que se rectificara este dato al día siguiente, porque el término presunto no es un aval para imputar un delito a una persona («pues solo puede calificarse como presunta a la persona contra la que objetivamente existen pruebas objetivas y contrastadas sin que sea lícito que se le ponga tal calificativo a cualquier persona cercana o próxima al entorno de la fallecida que pudiera levantar sospechas») Las negritas son mías….La realidad es que aquel hombre y su compañera eran inocentes y el Supremo condena, vaya por Dios, sólo a Telecinco.

He leído por ahí que luego Julia se disculpó… como hicieron otros medios ¿Y con eso basta? Deberían, ambas, Doña Julia y Doña Pilar ser condenadas también. Es de Cajón de madera de Pino, que diría mi abuela, dice el evangelista Lucas 6:37:No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

Pero claro, esto no va con las grandes damas de la comunicación española y sus gabinetes de té amargo por la bilis con que se pronuncian y con más pastas de mantequilla ideológica que una merienda en el palacio de Kensington. Ellas juzgan y condenan, están por encima del común de los mortales, pero no de las más elementales normas morales. La ética, que no ha desaparecido por muchas muertes de uso partidista que se haga de ellas, ni está ni se la espera en la comunicación de los «mass media» hispánicos.

Que aquel nefasto día 11 de agosto de 2009, a las 21 horas, los periodistas y reporteros de Telecinco se extralimitaron como así lo hicieran los titulares de del ABC y similares medios, es hoy ya una más de las anécdotas de este sistema de información de radical confianza en su «verdad» y será complicado para aquel pobre hombre, al que no citaré en detalle por respeto y no dar más pábulo a todo este sinsentido, y sin embargo que no hayan sido condenadas, recuerdo al amable Lector, las dos eximias Señoras, Julia Otero y Pilar Rahola, no las exime ni exonera de ser tan «presuntamente» culpables como lo ha sido finalmente Telecinco.

Cuando saltó el caso López Aguilar, Julia Otero se limitó decir esto en su Blog: «Quince horas ha tardado solo el PSOE en reaccionar. Era, desde luego, imprescindible manifestar tolerancia cero ante la más mínima duda de maltrato. El resto, está en manos de los tribunales y, por tanto, huelga toda opininión»

No se sintió insuflada de esa hibris o hybris (ver nota 2) (en griego antiguo ὕβρις hýbris) que con tanto entusiasmo y saña se apoderó de ella, Doña Julia en el caso del «presunto» asesino sin presunción alguna. A aquel pobre ser, allá en el 2009, esperar a estancias judiciales, para poder informar como era de obligada ética periodística no correspondía. No era Exministro de antiguas amistades y componendas. Biografías y hemerotecas así lo demostrarían.

Ahora la mujer del Exministro: “Según han informado a Efe fuentes cercanas al caso, la exmujer del exministro de Justicia, en su declaración ante la magistrada, que se ha prolongado poco más de una hora, ha reiterado que no se siente una víctima de violencia de género»

Pues me va a disculpar Doña Natalia de la Nuez, pero para Julia Otero y Pilar Rahola, sus declaraciones, son la mejor pureba de qué en efecto, usted es una víctima de ello, de la Violencia de Género; escúchelas, se llevará una gran sorpresa. Porque en realidad su opinión, Doña Natalia, a ellas, defensoras a ultranzas del verdadero sentir que no sea filtrado por sus anteojos ideológicos, les importa muy poco. Tan poco, nimio se diría, es lo que tienen que opinar, que de no ser Usted quién es y su ex, quién es y fue, no quiero ni imaginar qué barbaridades hubiesen dictaminado de ser de ese otro partido de las gaviotas sus protagonistas.

Notas Wikis:
Nota 1: La pareidolia (derivada etimológicamente del griego eidolon (εἴδωλον): ‘figura’ o ‘imagen’ y el prefijo para (παρά): ‘junto a’ o ‘adjunta’) es un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible. Una explicación de este fenómeno, conforme al funcionamiento del cerebro, es descrito por Jeff Hawkins en su teoría de memoria-predicción.

Nota 2: En la Grecia antigua aludía a un desprecio temerario hacia el espacio personal ajeno unido a la falta de control sobre los propios impulsos, siendo un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas, consideradas enfermedades por su carácter irracional y desequilibrado, y más concretamente por Ate (la furia o el orgullo). Como reza el famoso proverbio antiguo, erróneamente atribuido a Eurípides: «Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco».

Saludos, Anónimo Lector.

Coda de última hora:
El Diario.es: http://www.eldiario.es/canariasahora/tribunales/ABC-costara-portada-asesino-inocente_0_400011257.html

Buscando en ese periódico también encontré esto:
http://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/Diego-pedira-millon-euros-indemnizaciones_0_194581517.html

“Julia Otero, en su programa vespertino La Brújula*, en Onda Cero, mantuvo su acusación de violador contra Diego en le emisión del viernes 27 de noviembre, pese a que se había descartado cualquier tipo de abuso sexual sobre la pequeña.”

Nota: el Programa de Doña Julia Otero no era La Brújula por aquel entonces. En septiembre de 2005 Carlos Alsina abandona la dirección de Informativos de la cadena (y el informativo “Noticias mediodía”) para hacerse cargo de La Brújula.

Al día de hoy desconozco las derivas legales para los otros protagonistas demandados de esta desgraciada historia, sólo ABC, por esto y Telecinco por lo similar, parece que pagarán (!Ay!, si el dinero lo fuera todo), por ello que le aproveche a los demás tal festín de bajezas morales como cometieron.

Algo matamos cuando juzgamos: El perdón.

¿Perdón?

¿Perdón?

Algo matamos cuando juzgamos: El perdón.

Si al levantar una mañana, con esfuerzo
se enajena la cadena sucesiva de las mismas
verás volar a los pájaros, como antaño,
sabrás por fin, el esquerzo
que supone la vida, en sus cismas
de horizontes sin medida del daño
en su dilatada y fastidiosa servidumbre
del que se hunde, del que se eleva,
de quien se cree ya en la cumbre
y no ve jamás a quien se lleva
como el aire arrastra en la brisa
su misma alegría y su muerto lamento,
pues ambos son el mismo viento,
depende del día, hoy llanto, mañana risa.

JF Cuadrado M. Salamanca Abril, 2008
Saludos, Anónimo Lector.

Con el sudor de tu rostro y el polvo del camino. Día del Trabajo

Arthur Newell, doffer in Manchester Mills, Rock Hill. 3 weeks at it. 70 cents a day. Said 12 years old. His father in the mill gets $12 a week, mother $9, sister $4.80, he gets $4.20, total $30 a week. "I had ruther go to school but the mill wanted me." Location: Rock Hill, [South Carolina]

Arthur Newell, doffer in Manchester Mills, Rock Hill. 3 weeks at it. 70 cents a day. Said 12 years old. His father in the mill gets $12 a week, mother $9, sister $4.80, he gets $4.20, total $30 a week. “I had ruther go to school but the mill wanted me.” Location: Rock Hill, [South Carolina]

¿Y cuándo no es el día del trabajo? ¿Acaso por ser festivo desaparece la bíblica maldición de sudor de la frente?

«Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella has sido tomado, ya que polvo eres y al polvo volverás»
Pero yo siempre había escuchado «Te ganarás el pan…» Ya ve el Lector que acabo de confesar que de oído no estoy fino. Volver al versículo bíblico en vez de a algún «tuit» ingenioso pondrá sobre aviso cuales son mis referencias.

No por ser necesariamente religioso, más bien por costumbre, y el pan, el sudor y las lágrimas que han de entenderse al final, me han recordado una anécdota paterna, contábanos como un aedo ignoto de su don, en los días de mi infancia, como una vez, siendo él apenas un crío de alrededor de ocho años se cruzó en medio del polvo de un camino a dos guardias Civiles de los de capote, bigote y seguramente ceños cejijuntos, y fue la cosa tal que así, sin mediar palabra le arrebataron el pan (era el primero en meses que veía), dándole a cambio una bendición, los dos civilizados guardias, en forma de tal sonora hostia, que debió clamar al Cielo, de haber estado atento el Creador y no hacer como que no existe; así se las gastaban y cada vez que lo contaba imaginaba yo la escena en blanco y negro, y no me indiquen que no es casualidad. De ahí el llanto desconsolado de mi padre mientras volvía con las manos vacías y la cara colorada, no de vergüenza, sino de esa tan temprana rabia de saber de la injusticia precisamente por mor de quien debía ser su servidor.

Aquel pan con el que mi bisabuela pensaba alimentar al pequeño, que en lugar de ir a la escuela como debería, ayudaba a sobrevivir a la pobre mujer que murió en la «cama de casados» de mis padres, pues bien decía yo, que en aquella postguerra, que tanto beneficio ha dado a tantos hasta el día de hoy, y que a mí sólo me ha dado recuerdos amargos y ejemplos de fortaleza familiar, hoy la llamarían resiliencia, yo lo llamo «aguante» un carácter tenaz e infatigable a la hostilidad de la vida.

Mi madre también llenó mis recuerdos de momentos similares, como aquella escena al narrarme de aquellas monjas, «colegio de señoritas internas de posibles», donde mi madre fregaba los suelos de rodillas y en pleno enero eran incapaces de auxiliar en la faena con una débil porción de agua caliente, sólo fuera por evitar los sabañones de aquellos dedos infantiles y algo de la artritis que hoy padecen aquellas manos que tanto lustre dieron al colegio para señoritas, y no las fariseos oraciones de las tocadas, pero así eran las cosas; no voy a seguir, pero les aseguro que las desgracias con variaciones de la vida de mis padres, mis vecinos todos, mis vecinas viudas y solteras o nunca casadas, tantas y tantos que son todos, los de ayer y los de hoy.

….siendo como son tantas las historias no las agotaría Delibes, con su gran hacer, ni los rescataría el Cela nobelado, de quien dudo que tuviera alguna vez un poco de verdadera piedad o algo parecido a la misericordia por sus personajes, y no fueran estos para el mandarín alcarreño, más que excusas de escritor decimonónico trasnochado, aquellos para los que los miserables SÓLO eran útiles para la revolución y evolución de su propio ego, y monedero, ya billetero ya faltriquera.

Únicamente eso, personajes, mascarones de un navío de pura hipocresía con los que dar emblemas a tan santas causas. Los pobres de verdad, no se engañe nadie no, a nadie importan, de lo contrario, ya habríamos hecho algo, qué tiempo hemos tenido y de largo viene el asunto, y por ideas para remediar, de esas tan bellas en tinta, sobran y abruman, cuando la única que necesitamos es la justicia en el reparto en la igualdad de los derechos para todos, sin excepción.

Bendigo el sudor de mi padre, de mi madre, de mis hermanos, especialmente el mayor, Juan, que por serlo, bien que tuvo que ser pronto hombre de provecho…los bendigo a todos ellos desde el niño que fui.

Bendigo con la honra de la humildad, con mis lagrimas de vergüenza infinita no poder oponer más sudor de mi parte, para unirse a aquél que los míos, abuelos, pues solo conocí a dos, y bisabuelos, tuvieron a bien tornar en la reducida heredad, o sea nula, pero de una cuantía que el FMI, no alcanza, ni quiere valorar, refiérese dignidad; pobres, y desheredados, mis dedos, con tanto como creen, no saben nada del dolor de tener que esquivar esto:

Gracias a mis padres y a todos aquellos que con su sudor divino me hicieron más humano, serosas voces, secas menciones y áridas memeces escribo dilatando la hora sin color todavía, pero no sé hacer otra cosa, hoy al menos, no sabría.

Otro día hablaré del polvo del versículo…

Saludos, Anónimo Lector
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