Cantatas y tertulias. J. S. Bach o el resto.

Vialactea

Hoy tengo ganas de escribir algo, que de no hacerlo, mis tegumentos de mielina espesa y cerúlea a buen seguro reventarían desparramando por los intersticios, que supongo habrá entre neurona y neurona, una suerte de dolor agudo en forma de cefalea usurpadora en el firmamento de mi escasa mente, caso parecido, sólo en la imagen, al de la narración del nacimiento de la Vía Láctea en esos mitos que ya nadie recuerda como es debido, gracias al cine y a nuestra desidia.

Estaba escuchando en Radio Clásica, esta mañana del 13 de Mayo de 2015, la famosa versión de la cantata BWV 147 de J. S. BACH: de Nikolaus Harnoncourt y de repente, como suele sucederme, la maldad de pensamientos análogos me sobrevino al recordar el Título de la Cantata: Herz und Mund und Tat und Leben, «Corazón y boca y actos y vida» en román sin paladín a la taza, no se vayan a creer que conozco la lengua alemana. Aqui

Y ese pensar analógico fue recordar esto que resume la Wikipedia con mayor o menor acierto: «Mientras Arroway, Drumlin y Kitz discuten, los miembros del equipo de la Very Large Array descubren una señal de vídeo escondida en la señal original: el discurso de bienvenida de Adolf Hitler en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Arroway y su equipo, al recordar que esta es la primera señal de televisión emitida más allá de la atmósfera terrestre, consideran que fue transmitida de vuelta desde Vega a 25 años luz» Yo recordaba la pequeña secuencia en que giran la imagen y descubren, (CON ASOMBRO) la esvástica nazi, la nazi, sí, no la otra, según los expertos que nunca faltan, la verdadera, pero eso es cosa de misteriólogos y no entraremos en ello, que esos comen aparte.

…y así, mis rumiares prensiles de neuroléptico en potencia, ladinamente, me llevaron a imaginar que dentro de 25 años aquella música maravillosa, aquel bello alemán cantado para cuatro solistas vocales (soprano, contralto, tenor y bajo) y un coro a cuatro voces, amén de una trompeta aguda, llamada también festiva, dos oboes (oboe d’amore y oboe da caccia), dos violines, viola y continuo con fagot, todo aquello, esa inefable creación del espíritu humano llegaría a Vega.

No al Barrio de la Vega, donde debería haber llegado cuando de niño lo cruzaba para ir a la escuela… No esa Vega, a la otra Vega, la estrella de «Contact» (Alfa Lyrae / α Lyr) una estrella de primera magnitud (en la clasificación de Ptolomeo) de la constelación de la Lira y la principal de la misma. Es la quinta estrella más brillante del cielo nocturno y la segunda del hemisferio norte celeste luego de Arturo… nos dice la Wiki de nuevo.

Se preguntarán que en realidad a donde quiero ir a parar, con tanto dato: es mucho más sencillo de lo que pareciera. En mi divagar mientras Bach llenaba una vez más mi Corazón y callábame la boca llena de asombro, mientras mis actos se paralizaban por tener la suerte de conocer esto en esta vida, de repente pensé en las otras frecuencias… en que esta misma tarde, dentro de unas horas, las otras cadenas de radio españolas emitirían sus cosas, las que suelen emitir cada día, pensé como con desgana en los presentadores y directores de programas que acaban con sus tertulias o su versión más elegante de los gabinetes, pensé en cómo llenarán el espacio también y a su vez de la sabiduría de tanto contertulio de voces engoladas…

….pontificando sobre lo divino, lo humano, y todos y todas, tan seguros y firmes de encender nuestra mente como estrellas fulgurantes que son; ya moderando, ya dirigiendo, ya interviniendo y en medio de todo ello la lectura de algún trino, de algún comentario llegado desde las redes, migajas para hacer al oyente cómplice de su desmedida egolatría.

Porque sinceramente, hay que ser muy ególatra para no saber y no querer decir NO, «Hoy no sé nada de esto». O algo más simple, “mejor otro”, puesto que quien hable hoy, esta misma tarde, lo hará mañana, y mañana y los sábados noche en la tele, que son como los patios de vecinos, numeradas y cada una con su particular seña y saña… y los domingos por la mañana, y en misa si se les deja o en el mitin de sobrantes al que siempre se prestan…Son pocos y pocas, pero como el ajo, bendito para tantos y detestable en verdad, se repiten en presencia y en esencia: siempre acaba uno por saber y adivinar qué van a decir. Y a quién van a interrumpir, que ni la educación y sus normas les contradice ni en la forma ni en el fondo de modales nada ejemplares.

Hasta la luz del sol tarda en llegar ocho minutos a la Tierra, en el caso de estos sabelotodos, los académicos de la Todología, cum laude y sin gracia alguna, la opinión, «su opinión» les aparece como por ensalmos superlumínicos. Porque además, no sólo hablan, también escriben. Y aburren. Aburren mucho, por sus sesgos y sus egos. Y por ser siempre los mismos y las mismas.

Lo más curioso y terrible en su estupidez si se medita tan sólo un segundo, en realidad sobra la mitad del mismo, es que todos y todas los que hablen esta tarde creen sincera y llanamente que sus opiniones son importantes, merecedoras de atenta escucha e influencia y formadoras de la manida opinión pública, y lo que es aún más pavoroso…que todas esas importantísimas sentencias y dogmas de pacotilla deben llegar a Vega, la estrella, donde creo, y me temo más aún, qué de vivir alguien allí o alrededores tendrán que elegir entre escuchar a BACH o a Julia Otero y a su comparsa, por poner un ejemplo de tertulia no tertulia, sino gabinete de expertos, que siempre hay distingos que yo no comprendo, dado el perfil de algunos periodistas.

En fin y para terminar, mi voz nunca llegará a Vega, voy a tirar el teléfono por el retrete, y con él, toda posibilidad de dedicar esta entrada al Gran grupo de comunicación española ATRESMEDIA, bendita casa, de ironías.

Saludos, Anónimo Lector.

Coda: En realidad me repatea la falta de modestia del periodismo español en general, esa superioridad moral que se arrogan por el mero hecho de no haber sido despedidas o despedidos todavía, y porque en realidad creo firmemente que «todos y todas» creen llevar a un Larra en su fondo de armario de meros opinadores de una realidad que en fondo y forma está siempre muy lejos de acercarse levemente de sus juicios sucintos y su memoria esclava de una hemeroteca personal de simpatías y enemistades particulares que sólo les hace medrar hoy y llorar mañana.

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