Hoy, mañana y siempre

La tierra sembrada de cuerpos que amorosa unas veces, otras a regañadientes y obligada, acoge a quien más quise y las más indiferente… No su organismo, su alma, esa insustancia hoy, pero germen motor y alimento de la mía durante cuarentaynueve años y los que me quedan para mi desgracia. Arropada como está, su carne hoy será proyecto de nuevas criaturas, mi Madre fecunda con el tiempo no será más que mi soledad alfombrando donde habitaré de manera inconsútil y blandos seres nuevos e informe me recordarán la labilidad de la vida, hasta que ahítos de ella, de su parca materia no sea más que el recuerdo de quien devora mi hastío mezcla de asco y vagas sensaciones de asco, sólo sea por pensarlo.

Meses ha, que no lo pienso, ciertamente a cualquier hora. Meses ha que me trasmuto, días que se suceden al compás entre el horror a negarme a considerar y sin embargo las nubes, inapreciables y oscuras al acecho continuo de un único pensamiento. Mi madre sepulta y lejos de mi mirada, en medio de las bagatelas diarias, cotidianas, mi transcurrir para no recalar en la verdad, de que mi vida no será más que un simulacro. Algo que nunca será ni aspirar a ser a la simple posibilidad de volver a su voz callada a sus gestos parsimoniosos, a su mirada invisible, a su silencio de modestia y aún así inmensa como el adagio más hermoso que el oído humano pudiera trasmitir sin mística alguna.

El que escucha mi corazón cuando la rememoro. Se fue, me la arrancó la vida, esa vida tan injusta con ella. Yo tal vez me la merezca, la sinrazón, porque perdemos lo inefable, y comprendemos, qué, entonces debimos estar atentos y de ahí que maldiga las horas en que no estuve con ella, pero baldío es quejarse y de hacerlo toda culpa es mía.

Mi madre siempre vivió esperando al universo de su hijos, la ayuda a los demás, sin excusas, y una capacidad de sacrificio más allá del santo Job, es decir , ni necesidad de elogio ajeno y hoy sigo sin poder elucubrar de donde manaba toda aquella fuerza e imitándola, hoy sé que que algo, muy poco cosa, sí heredé de ella.

Saludos Anónimo Lector.

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2 Respuestas a “Hoy, mañana y siempre

  1. Feliz cumpleaños. Ya sé que estás triste y me gustaría que no fuera así, pero es inevitable. En muchas cosas me has abierto el camino, y las tristezas por las que pasas son mi mañana inmediato. Sigo estando ahí, al fondo. Un gran abrazo. Jesús

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