Camino de Colono.

Edipo en Colono y su falso monumento

Edipo en Colono y su falso monumento

Dada la merma de voluntad que cada día se despeña de mis precipicios, ya cantos de río extravagantes, terrones y derrumbes de piedras más o menos colosales, ya aluvión de las luvias en tromba de mis ojos, ya guijarros de corazón desmenuzado, llegará el momento preciso en que sólo quede arriba, en le pie del mismo acantilado donde fui uno más entre vosotros nada más que la sombra, y ella cobarde, no se arrojará en pos del cuerpo que fue suyo.

NO la juzgo por ello, algo debería quedar ante los ojos ciegos que tampoco han de reconocerla, pero me reconforta que ese último tañido de campana en forma de fantasma se quede en esta tierra para poder contemplar por mí, ya muerto a toda acción o idea, cuanto pude haber hecho; y que desde lo alto, ya cayendo, ya en mi ensordecido descenso, sin gritos ni alaridos, siempre tan enojosos al oído ajeno, acabaré por olvidar, debo seguir hacia el fondo de la sima, donde sólo me esperan los restos únicamente míos de mis días perdidos y de mis moches aciagas.

Cuando se cuenta que el héroe tiene valor se miente, no lo tiene, mero préstamo de dioses que por su propio interés jugaban con ellos como en aquella partida de ajedrez de una película tan vieja como mis recuerdos, por vicio de ser más dios que el resto de su familia y rencillas que ya ellos mismos habían olvidado. Bien es sabido que los hombres, pero especialmente los héroes, no eran más que juguetes y siempre acaban rotos, especialmente si los trágicos se dedicaban a servirse de ellos para la moral pública que se les suponía a sus contemporáneos en honor del Dios que embriaga y nos regaló el Teatro hasta hoy. En manos de los comediógrafos, ya se sabe de la irreverencia ática, y nadie estaba a salvo de una buena lección de humildad. Ni el mismo Sócrates.

Siento por «Edipo en Colono»…De Sófocles. un extraño amor…(Que no voy a resumir decidido a evitar la farragosidad)

Especialmente al llegar a este punto

«CORIFEO. -¿Cómo? ¿Acaso con divino auxilio y sin fatiga murió el infeliz? »

Y el mensajero responde[—]
« ¡Oh hijas! Ya no tenéis padre desde hoy, pues ha muerto todo lo mío; y en adelante no llevaréis ya esa trabajosa vida por mi sustento. Cuán dura ha sido, en verdad, lo sé, hijas; pero una sola palabra paga todos esos sufrimientos, porque no es posible que tengáis de otro más afectuoso amor que el que habéis tenido de este hombre, privadas del cual viviréis en adelante».

!AH! El amor…

Pero hoy sé que moriré de esta manera como sigue narrando el mensajero dando noticia de la muerte de Edipo.:
[—] «De qué manera haya muerto aquél, ninguno de los mortales puede decirlo, excepto el rey Teseo; pues ni le mató ningún encendido rayo del dios, ni marina tempestad que se desatara en aquellos momentos, sino que, o se lo llevó algún enviado de los dioses, o la escalera que conduce al Hades se le abrió benévolamente desde la tierra para que pasara sin dolor. Ese hombre, pues, ni debe ser llorado, ni ha muerto sufriendo los dolores de la enfermedad, sino que ha de ser admirado, si hay entre los mortales alguien digno de admiración. Y si os parece que no hablo cuerdamente, no estoy dispuesto a satisfacer a quienes me crean falto de sentido.»

Debo decir en descargo del mensajero y del mismo Sófocles que tanta benevolencia…no sería de buen tono condenar más aún al pobre Ciego.

Y aún lo más aterrador, no habrá mi valiente Antígona ni apocada Ismena que acudan al fondo de la sima, a desmembrar mis huesos de su carne maldita y alzar la pira perentoria en el abismo donde pronto he de cumplir con mis yerros, no el incesto, cosas de los helenos macabros, sino más bien la ceguera a lo evidente. La oscuridad me llegó a conocerla, y hasta hoy, voy en busca y de camino de Colono, allí tal vez, se me sea concedida la muerte que necesito, fría, solitaria y sencilla, desparecer sin nada, ni a nadie a quien pudiera molestar, ni hacerse el ofendido. No se molesten los cuervos.
Como Edipo nadie conocerá jamás mi tumba. Ni mi hijo, de seguir así el trascurso de esta mi insustancial tragedia.

Saludos, anónimo Lector.

1 Nota: Edipo en Colono (gr. Οἰδίπους ἐπὶ Κολωνῷ, Oidipus epi Kolonoi, escrita no mucho antes de su muerte en el 406/405 a. C., y llevada a escena en el 401 por su nieto Sófocles el Joven.

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