De la crueldad gratuita

Crueldad Gratuita

Crueldad Gratuita

No comprendo, ni lo haré jamás, la crueldad gratuita; si existe un pecado como tal, esta debería ser elevada al primer puesto de la lista de daños que podemos hacer a los demás. Ni siquiera la venganza, o la traición, dantesca versión de lo más abyecto, pueden competir con esta forma de hacer padecer a los demás un maltrato que lejos de compensar una ofensa real o imaginaria, sólo pretende la maldad por la pura vileza de quien la perpetra.

La crueldad gratuita es síntoma de enfermedad, y grave, pero de malestar moral, no de locura insana, que también, a veces, de lo contrario no cabe explicación en su ejecución firme, seguras de no ser descubiertas tales personas como lo que son: Simplemente malvadas, perversas y en definitiva, malas. Malas Personas.

Ser mala persona no es un oprobio para las mismas, carentes de todo freno moral, su ética consiste en el más puro de los egoísmos, aquel que todo lo justifica. Y ademas lo disfrutan. Y se autoconvencen de que son así porque no pueden ser de otra manera, consustancial a la mezquindad es la falta de conciencia de la misma.

Se jactan en silencio secreto de sus iniquidades y nunca muestran arrepentimiento, pues su manera de sopesar la realidad consiste en que los demás se merecen sus despreciables juicios y acciones, y ansían con todo su ser vencer en su inopinada mente de infelices eternos; no, la bondad no la descubren y cuando la presienten, la atacan con toda la panoplia de las que no andan faltos. Ser malo es un entrenamiento perpetuo…Disimulan mientras se ven en lo alto de su pirámide imaginaria, faraones de lo obvio, sus crímenes son la sangre de su víctimas que a cada peldaño cae desde arriba, y al pie de su monstruosa carencia de remordimiento, sopesan con orgullo febril el monto final de su envilecimiento sonriendo, como hienas, que no lloran, pero bien saben ejecutar danzas macabras, para más honra de las malas personas, cuyo único decoro es su misma máscara, no saben hacer más que el mal y gratuito, para ellos el mundo siempre está de saldo y ellos saben cómo sacar provecho de los inocentes.

Si se cruza con alguno de estos seres, los descubrirá de inmediato si les preguntan por el amor… Para los crueles gratuitos es su coartada favorita y donde mejor se realizan, en sus patrañas de dulces mentiras: todo el mal lo despejan con la excusa del «amor», no lo sienten, ni lo padecen, pero se aprovechan de quien sí lo siente, y así duermen en absoluta tranquilidad, pues no hay día en que no practiquen su juego más dilecto, y que no es otro que «quererte».

Y cuando dejan de hacerlo, «quererte», o eso que entienden como tal, entonces date por muerto.

Saludos, Anónimo Lector.

Coda: Para la Sirena que nunca leerá este texto, ¿a quién si no estaría dedicado?

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