No con mi silencio. Rajoy no merece esto, ni nadie.

15-Year-Old Sweeper, Berkshire Cotton Mills

No con mi silencio. La agresión sufrida ayer por Don Mariano Rajoy, no tiene excusa, justificación ni ningún otro término de los que hoy he leído en muy diferentes medios que sirva para restar importancia a un hecho, que está fuera del “juego democrático” y del rigor que como Estado Democrático y de Derecho nos hemos dado para bien nuestro y el futuro de nuestro país de ciudadanos libres e iguales.

No, “el juego” no puede ser el subterfugio para que un ciudadano, apenas tres meses le distan de ser un votante con plenos derechos, que no sabe respetar las mínimas nociones y reglas del citado marco, y que por lo visto, para algunos, sólo es eso, “un juego” donde ejercer a su gusto de matón del patio apócrifo y que le pueda salir gratis.
Si permitimos que la ceguera partidista y dogmática de la política nos cercene los mínimos valores de los que partir y sobrellevar una sociedad sin estos resquicios de aquellos tiempos de matones, de camisa de todos los colores y de presupuestos maniqueos, sólo podemos apelar a la Ley.

Qué esta caiga con todo el peso sobre el agresor, de lo contrario, el mensaje que se dispersa es que hay violencias gratuitas que por venir de una parte santificada por tanto medio periodístico con intereses tan espurios como innobles, por mucha apariencia de democracia de la que se revisten…salen gratis, por ser parte del “decoro progre” y nefando, pues no se atreve a decir su propio rasgo definitorio, todo vale en este lado de la “supuesta razón”, pero “razones” hay tantas como posaderas…y para esta agresión no hay razón, ni motivo ni niño que lo comprenda.

No, no con mi silencio, por mucho que alguien no nos guste, no podemos ir dando puñetazos cobardes e infames; si no sabes hacer con las manos nada más que agredir, no seré yo quien le convenza de que las manos son el producto de una evolución que ya debería haber dejado de ser la violencia su primera expresión…por la que parece que los animales santificados por la sanción enajenada de ser de “los nuestros”, y la víctima de “los otros”, pudiese derivarse que todo vale. Luego vendrán los lloros, falsarias memeces popperianas… Pues no.

Y no voy a caer en la vulgaridad de “excusarme”, opinando sobre El Presidente. No sería pertinente y uno no debe caer en el mal gusto de no saber elegir el momento para discrepar.

Saludos, anónimo Lector.

La imagen es elocuente, desde entonces hasta ahora, las manos liberadas, de aquel niño, a las del agresor…¿ Qué nos ha pasado…?

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