Un rizo del destino, o de la vida helicoidal: Till we have built Jerusalem

Desvelos.

Existen días en que de repente se adelantan varios años, como si la vida quisiera volver atrás, en un bucle informe, pero decididamente revelador de que no todo es una linea continua, sino helicoidal como si habitáramos una concha de moluscos nautílicos, tan antiguos como la misma existencia del movimiento, aquel que nos envuelve en su espiral de accidentes sin importancia o con la intensidad de la misma muerte. Esos momentos en que sabemos, sin comprenderlo que han de servir de aprendizaje,largo el camino y poca la prudencia humilde.

Tantos son los giros que ya lo ancianos señores del mundo se dieron cuenta de ello y pusieron a Dios como eje, algunos y otros como principio, y todo porque de algún modo las leyes de la física nunca cambiaron teología alguna, y de ahí que desde entonces, en aquellos días primigenios, un avispado señor de la lengua divina, concibiera al demiurgo para calmar su ansiedad y su terror ante el hecho inevitable de que todo regresa, pues nunca se fue del todo. En esos días, uno se encuentra como el payaso en un entierro. Hoy mismo, en el que me encuentro, he llegado al día que nunca debí dejar pasar en la mismidad de los semejantes días por venir.

¿Qué es entonces la vida y su evoluciones? NO lo sé, ni lo sabré hasta que en una noche cualquiera, sin el consuelo de mis pobres letras, cuando ya no recuerde ni mi nombre, que habrán de ser otros los que lo recuerden: tal vez mi hijo, al pronunciarlo en esas ocasiones en que me vea como de verdad soy, y no como quisiera que fuera. Pero ya no está en mi mano desear lugares y paisajes donde reunirnos, sólo nos queda seguir de viaje, un largo viaje, y no hacia la noche, ni al alba, ni en la hora azul que cantan los poetas a los que aún les quedan las fuerzas de sus desvelos por renombrar el mundo y sus maravillas y malogrados desvelos, a la luz del candil que no ilumina, acompaña tal que un ángel de la guarda y custodia de la letra buena, pero vana.

Hoy en este día, he dado la vuelta y he torcido la esquina aciaga de un largo aplazamiento de mi voluntad, y es tan febril la esperanza de futuro que la sangre, roja de tanta impiedad acaba por resumir en el añil del cielo, su proeza, ser poco, y al mismo tiempo, no demasiado, tal menudencia, que únicamente yo sé de lo que hablo.

Saludos, anónimo Lector.
LA NUEVA JERUSALÉN (THE NEW JERUSALEM) William Blake (28 de noviembre de 1757, Soho, Londres, 12 de agosto de 1827, Westminster)
(…)
I will not cease from mental fight,
Nor shall my sword sleep in my hand
Till we have built Jerusalem
In England’s green and pleasant land.

Anuncios

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s