Nuestra peste

Indiferencia

«No comprendéis esto, y tenéis un aspecto impropio de vuestra situación, como muchos que están en el circo o en el teatro mientras ha ocurrido una desgracia en su casa y aún no les han avisado el mal. Pero yo, que miro desde lo alto, veo qué tempestades os amenazan para estallar poco más tarde, o ya próximas para arrebatarnos, a vosotros y vuestros bienes, se acercan cada vez más. ¿Qué digo?. ¿Acaso ahora mismo, aunque apenas lo sintáis, no agita y revuelve el torbellino vuestras almas, que rehuyen y buscan las mismas cosas y tan pronto las eleva a lo más alto como las arrastra a los más hondos abismos?»

Capítulo 28
La amenaza prevista, Lucio Anneo Séneca
SOBRE LA FELICIDAD, De vita beata

31 enero 2015 02:42 PM ET «(CNN)– El brote de una nueva plaga de peste ha matado a decenas de personas Madagascar, y los expertos temen que esos números suban en los próximos días. Al menos 119 casos fueron confirmados el año pasado, incluyendo 40 muertos, dijo la Organización Mundial de la Salud en un comunicado. Pero la enfermedad está tomando un giro alarmante»

La sola mención de la peste desencadenó fantasmas transmutados en el tiempo, desde el pasado remoto, donde se llevó a innumerables aqueos, alimento de poetas, asolaría a emperatrices regaladas con sus sequitos enteros, dando pábulo al castigo divino, y volviendo, no pararía ante los muros de una edad aciágamente ensimismada, con sus felices gentilhombres, cuyas damas, entre perfumes acres regalados por papas exiliados, sin ajarse más en el recuerdo por la desidia de los doctores de la iglesia con sus siervos acabados ya para todo cometido, la peste, pues, arrasó a unos y a otros, solícita sin saberlo, incardinada en los miasmas de la gleba humilde y humillada, traería al mundo a las tumbas arcádicas, con su polvo airado y ceniciento desde donde se elevó la nariz despierta en las almenas engoladas y así tanto que nunca se olvidaría…entre cuentos.

Mientras tanto en sus regresos, oculta a la vista de los buenos, acabó saltando por la borda marginal en forma breve, la noticia, no siempre nueva, había de toparse con la nueva plaga, una no muy distinta en sus efectos, logros y epítomes, La Indiferencia, que nos había infectado con su ilustrada displicencia por el ajeno dolor, fruto sin dudad de la evolución natural de las cosas del mundo, dividiéndonos en elegidos por la historia y aquellos que nunca la alcanzarían; dejados pues a su suerte, sentíamos impávidos la adversidad, sin ni siquiera entrever el olor de sus efectos, lejos y a salvo, seguíamos respirando sin disimular, estábamos, en efecto, al otro lado del televisor.

No acabaría enseguida con sus huéspedes amenos, galoparía desde los pies de barro a los lomos magros de fe, de los gigantes, dando tiempo a paladear la morvidezza de la apatía, inoculados de por vida, asistimos en un improvisado predio virtual a la hecatombe de cientos de reses mansas y de miles de sus hijos, malvas pronto, y después tal vez lirios, con que disfrazar de pureza nuestra verdadera afección…

…La Indiferencia, fiebre que sólo aniquila el orgánulo aún resistente al misterio del Hombre; era nuestra vacuna y sin advertirlo, nuestro mal.

Saludos, anónimo Lector.

Anuncios

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s