El Cielo de Pablo Iglesias

cielocandy

«El cielo no se toma por consenso, el Cielo se toma por asalto», Pablo Iglesias.

Sinfonía n.º 4 de Gustav Mahler:
Cuarto movimiento Das himmlische Leben (La Vida Celestial),
Sehr behaglich (Muy cómodo)

Texto en castellano:
La vida celestial

Disfrutamos los placeres celestiales
y evitamos los terrenales.
¡Ningún tumulto mundano
alcanza a oírse en el Cielo!
¡Todo vive en la paz más dulce!
¡Llevamos una vida angelical!
No obstante, somos muy alegres:
bailamos y brincamos,
¡brincamos y cantamos!
Entretanto, ¡San Pedro está en el Cielo!

San Juan ha permitido a su pequeño cordero
¡ir al encuentro del carnicero Herodes!
Conducimos a una víctima,
a una inocente víctima
¡al pequeño cordero a la muerte!
San Lucas sacrifica los bueyes
sin prestarles pensamiento o atención.
El vino no cuesta un penique
en la bodega del Cielo
y los ángeles, cuecen el pan.

Sabrosas verduras, de todo tipo,
¡crecen en el jardín de Cielo!
Suculentos espárragos, frijoles,
¡y cualquier cosa que deseemos!
¡Generosas fuentes están a nuestra disposición!
¡Jugosas manzanas, peras y uvas!
¡El Jardinero nos lo permite todo!
¿Te gustaría un ciervo, te gustaría una liebre?
Por las despejadas llanuras,
¡ellos caminan a tu lado!
Si algún día lo necesitaras,
¡todos los peces nadarían alegres junto a ti!
Allí, San Pedro camina,
con sus redes y cebo,
al estanque celestial.
¡Santa Marta debe ser la cocinera!

Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra.
¡Once mil doncellas
se atreven a bailar!
¡Incluso la propia Santa Úrsula está riéndose!
Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra.
Cecilia y todos sus parientes
¡forman un espléndido conjunto musical!
Las voces angélicas
despierten los sentidos
para que todo renazca con la alegría.

¿Será este el cielo «tomado por asalto» del que habla Pablo?

Saludos, anónimo Lector

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Una respuesta a “El Cielo de Pablo Iglesias

  1. La cruda verdad.

    Maureen Forrester “Das irdische Leben” Mahler

    La vida terrenal

    “¡Madre, ay madre! Tengo hambre,
    dame pan, o si no me muero.”
    “Espera, mi amado niño,
    mañana cosecharemos rápido.”

    Y cuando el grano estuvo cosechado,
    gritó el niño de nuevo:
    “¡Madre, ay madre! Tengo hambre,
    dame pan, o si no me muero.”
    “Espera, mi amado niño,
    mañana trillaremos rápido.”

    Y cuando el grano estuvo trillado,
    gritó el niño de nuevo:
    “¡Madre, ay madre! Tengo hambre,
    dame pan, o si no me muero.”
    “Espera, mi amado niño,
    mañana coceremos rápido.”

    Y cuando el grano estuvo cocido,
    yacía el niño en el féretro.

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