Del Demiurgo. Eleanor Arroway

Great Leader

Del Demiurgo.

«Es curioso. Siempre he pensado que el mundo es como nosotros lo hacemos» Eleanor Arroway, (Jodie Foster) en Contact.

Frente al dios creador de los platónicos, que fotocopia en la materia una realidad ideal aunque imperfecta, los gnósticos que tan buena fama tienen entre algunos, entendían mal el mundo, obra del demiurgo, a quien se le convierte en la encarnación del mal ordenando la materia que, vaya por dios, es prisión del dualismo del que debemos escapar, librándonos de las «cadenas» que esclavizan al ser a su materia, fango o hez, símil universal de la época donde el esclavismo era tan popular.

Los gnósticos impregnaron en el cristianismo temprano las ideas dualistas y maniqueas que tanto proliferaron en las mentes impresionables con la corruptible materia. De ella nada bueno puede salir. Y así el verdadero conocimiento «Γνωσις» era una cuestión de iniciados. Cada escuela gnóstica tuvo y tiene sus recetas. No cabría aquí intentar aproximarse a unos textos y una época de dilogías sin fin, pero recuerdo a mi viejo profesor de Filosofía exclamando: «Es como condenar el sol y santificar su luz» Y apropiarse de su calor. Añadiríamos hoy.

Todos hacemos el mundo como es. Aún por dejadez o ignorancia. Frente a los que sabemos que la parte del mundo que nos toca realizar ha de ser algo doméstico, íntimo y a ser posible con cierto pudor, en la idea de no estar nunca seguro de hacerlo bien, veo enfrente a los que, de verdad, sí hacen el mundo de los demás. En los demás estamos todos, y adecuándose al calor de su verdad, en sus ideas, intentan iluminarnos con los informes, las recomendaciones y los carros y carretas de papel, que vomitan los organismos que principalmente define la realidad económica del mundo. Tantas siglas para que los siglos asistan a los iluminados, que no han de faltar como la mostaza, para recrear el mundo, no a su imagen, sino a la semejanza del «Brave New World». La economía es hoy jerga postmoderna y gnóstica, y los gobiernos, unos asustados iniciados, que ansían despojarse de este grosero mundo de números y cifras para traernos la recuperación. Paradojas.

Leemos a otros gurús del momento: «La resiliencia es un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad» Luthar (2000) Contextos como el que padecemos. Sea entonces la resiliencia la nueva doctrina a explotar. Al fin y al cabo, es capaz de adaptarse al mundo y la realidad, pero no dice nada de cambiarlo. Aunque todo sucede en las márgenes del cerebro… La resistencia con entereza, la llaman.

¿Y la humildad? La humildad de saber que cambiar el mundo no es tarea que se le permita a cualquiera, por mucho sistema que pueda ponerse a prueba y triunfar con la resiliencia, el mundo es propiedad del que define el sistema, ya sea colmena, hormiguero, arrecife o familia de chimpancés, cualquier sistema orgánico puede triunfar como modelo si las normas de su materia son dictadas por sus iluminados relatores.

Por ello, todos hacemos el mundo, sin pausa posible. Bien por ser la parte silente, pasivamente esperando la nueva recomendación del FMI, (Fondo Mimonetario Interno) o de las mentes preclaras como coles de Bruselas, o pensando en el mundo, incluso en los mundos posibles.

Volvamos a Contact, la película más o menos fielmente adaptada de la novela de igual título de Carl Sagan. El personaje de David Drumlin, interpretado por Tom Skerritt, recibe la categórica réplica de la doctora Arroway a estas palabras del personaje deDavid- «Ojalá el mundo fuera un lugar donde reinara la justicia, donde el idealismo que tu has demostrado se recompensara en vez de penalizarse. Desgraciadamente no vivimos en ese mundo»

Tantos como nos dicen cada día como debería ser el mundo en su experta opinión, participan de la idea del Doctor Drumlin, y su respuesta es siempre la misma, han permutado aquella máxima: «y siempre seguirá siendo así», por el discurso que todos conocemos, «NOSOTROS, los que hacemos el mundo, tenemos la respuesta, HOY SOMOS UNOS Y MAÑANA OTROS», y nunca nos han de faltar más fórmulas. La luz es nuestra. Nuestra, en su dualidad Y vosotros la innoble materia, en su reducción, se callan.

«Requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis» leemos en el texto de la misa de Réquiem, «Dales Señor, el eterno descanso, y que la luz perpetua los ilumine, Señor» Pues eso mismo, dales Señor, el descanso y tal vez así descansemos el resto, quédense ellos en la Luz a perpetuidad, como las tumbas antiguas.

Coda: Aquel Siglo de Las Luces, de prudente recuerdo, no imaginaba tanta degradación. Pero antes o después el mundo se corrompe, más aún, y no siempre de maneras evidentes. Unas palabras de Newton: «Ignoro la razón por la cual, en nuestro sistema, sólo hay un cuerpo capaz de dar luz a todo lo demás; pero así lo dispuso el Autor del sistema, por considerarlo lo más acertado»

Saludos, Anónimo Lector.

Anuncios

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s