Cristina Iglesias, guía personal para entender una entrevista. 2ª parte.

Breve, es un decir, guía personal para entender la Entrevista a Cristina Iglesias, ante su próxima exposición en el Reina Sofía.

Cristina Iglesias: Metonimia
Segunda parte de la Guía personal. La primera, supra.

«Yo hice…»
Aquí la pequeña reseña biográfica. Siempre se acaba en el mundo del arte sin ser su primera aspiración, pero siempre les interesó, y siempre tienen epifanías. Además, siempre les interesó casi todo. «El material en ese momento me permitió meter las manos en la harina» SIC «En mi caso, la relación con los materiales sigue siempre a las ideas». Ojo. Neoplatonismo aplicado, si bien, no queda claro quién sigue a qué.

Después de citar a escultores italianos para dejar un residuo en el lector de que sabe de lo que habla. «Todo eso fue creando un poso y llegó el momento en que dije: quiero crear un lugar donde algo ocurra, un territorio poético. Un sitio donde no haya nada o en cualquier esquina de una habitación. Los materiales se incorporaron y luego hablan por sí mismos» Tardaban en aparecer, el poso y lo poético. No conocemos sitios donde no haya nada, pero es estimulante saber que alguien se los tropieza, así, como si nada, en cualquier esquina. Un sitio tiene per se consistencia física, y como poco está ahí. Verlo vacío es necesario, si pretendes llenarlo de tus obras. «En realidad soy una constructora. Pertenezco al ramo de la construcción» Si no existe el espacio, el sitio, pues lo construyo, para ello, que la obra sea grande, muy grande, es fundamental. Y tan obvio que aburre. Como irrita las siguientes alusiones a Chillida y a Oteiza, Los Zipi y Zape de la escultura española moderna.

«Ellos están de una manera muy natural en mi trabajo porque los tenía muy cerca. Y, desde luego, su lenguaje sí que me abrió y me educó. Es importante que el arte y la cultura, estén en la calle, en los museos» El lenguaje, ¿qué sería del arte sin el Lenguaje?, reverenciémoslo como se debe. Me quedo con los lugares donde deben estar el arte y la cultura. En los Museos y en la Calle. ¿de verdad, no les suena?, de verdad, ¿no lo han oído, leído y escrito ustedes mismos, cientos y miles de veces? ¿Donde iban a estar? Por lo visto en las casas, mansiones, áticos y duplex, o lofts, no olvidemos estos, por Dios, de quien quiera pagar por tales obras, no, o no especialmente. En la calle, pagadas con dinero público, y en los museos, por lo mismo, IM PRESCINDIBLES, pues ¿cómo dejar de llenar los Museos, los nuevos?, los otros, ya están llenos, y ¿las calles?, es de todos sabido que antiguamente las calles estaban vacías de arte, pues inventemos el street art, pero de calidad, no esos grafiteros, que en fin, son arte, pero… De todas maneras espiemos el sentido de estas palabras: «Chillida y Oteiza estuvieron de forma natural, pero al mismo tiempo, estudié la historia del arte. He recibido influencia de muchos otros artistas» Ese complejo a desterrar del artista nato, puro genio e intuición, ha quedado para las heroicas edades de la postvanguardia, ahora es elegante acuñar un pátina de autoridad delegada, los nombres de la historia, son invitados a la biografía tipo red social.

Sigue mencionado la patrística tan cara que suele suponerse a los artistas, de cuya fe y conocimiento es siempre equívoco derivar conclusiones formales o de transcendencia reveladora para la propia obra, salvo la gratuita referencia, conocer no es entender, y menos aprender de ello. «Pero volviendo a aquellos primeros descubrimientos, todos ellos me planteaban qué era la escultura, hasta qué punto puede uno expresarse y crear un lugar activo y, por otro lado, también crear un territorio poético» Volvemos al territorio poético, pues donde no esté la poesía como espejuelo…, en realidad nada de esto tiene que ver con la poesía como dadora de símbolos ni como agente generadora de significados, salvo esa bruma que lo recorre todo. Es en efecto, un territorio, lo poético, muy activo, en él actúan y ejecutan su papel los actores de la impostura, convocados por el sinsentido.

¿Quién no conoce las puertas…? Las puertas de Cristina Iglesias para el Prado en sus palabras: «Las puertas del Prado tienen que ver con eso. Combinan cierta invención vegetal, el tránsito entre la ciudad y el templo de lo imaginado e incluso se involucran con la cercanía del Jardín Botánico». ¿Con qué, exactamente? Leamos: «La naturaleza es uno de los territorios de referencia más fértiles, para hablar de ciertos conceptos. Pero también lo hago en el territorio poético de los sueños» Evidentes palabras. «Una cuestión fundamental de esa obra es que tenían que ser puertas» Por si no nos habíamos dado cuenta. Son Puertas. «Rafael Moneo me pidió– Sin concurso, Moneo Rules- una pieza funcional, unas puertas ceremoniales. No es la entrada normal de tiques, lo cual me permitió una libertad mucho mayor. Eso sí, se tenían que abrir todos los días, por normativa, porque es también una puerta de salida de emergencia. Esta entrada se abre y se cierra en el horario del museo. Entre uno y otro momento las puertas se mueven seis veces. Es una parte fundamental de la pieza» Pues, sí, las puertas suelen tener esas funciones, salvo las puertas falsas. Esas, son las decorativas. «Ganar el umbral, los lados, crear un habitáculo. No mucha gente sabe que se mueven automáticamente y se colocan en diferentes posiciones. Incluir esa idea de tiempo, que siempre está en la escultura, me pareció un factor interesante para hablar de la escultura pública. Y que el viandante pueda quedarse en ese reducto sin necesidad de entrar en el museo» No, no mucha gente se imagina a nadie moviendo esas descomunales puertas empujando de ellas, pero el factor de tiempo y lo de descubrir el umbral, ante eso, me descubro, Input. Output. Abierto y cerrado. Pura tecnología del chip, llevada la arte de las puertas. Y con seis grados de separación, Bacon aludido, Kevin, no Francis. Simplemente genial.

Nos ahorramos la descripción de las obras submarinas, y nos detenemos en esto: «Me he planteado muchas veces hacer visible lo que no ves o lo que solo ves desde una distancia. Algo que parece una cosa y luego es otra, o hace que te sientas perdido o desorientado» Sí, coincidimos, muchas veces, las mismas que usa una misma idea, condimentada para variar con escaso éxito.

«Se compone de dos estancias, cada una con varios lugares formados por celosías construidas con textos que hablan de la Atlántida» Celosía. Dice, por no decir Biombos, por ejemplo, sería entrar en el terreno de lo decorativo… «Es una construcción generadora de coral, es un jardín. El material es un cemento especial de PH neutro, no contaminante, y al que la vida puede adherirse» Nada dice del proceso de la obra, queremos saber si ella misma mezclo el cemento a pala. Al menos yo.

Sobre otra obra suya que es «a medias centro de arte contemporáneo y parque botánico dedicado a la flora tropical» Dice: «He hecho una construcción vegetal, que es un pabellón en sí mismo, abierto al cielo. Tiene cuatro entradas. Cada una te lleva a una invención vegetal que va sufriendo transformaciones de un lugar a otro mediante un laberinto. Al centro de ese laberinto solo se puede llegar por un acceso. Todo ello es de acero inoxidable por fuera, de manera que cuando caminas por la selva esta se mezcla con esos trozos o islas de memoria de la vegetación del lugar dentro del jardín», relata. «Es un laboratorio de biodiversidad increíble. Pero lo mío es todo ficción, aunque trate de lo natural y me aproveche de ello. Es todo una invención» Relata, comenta la periodista entrevistadora. Y sí, relata, de cuento, ¿laberinto? Ya hemos perdido el hilo. Todo ficción. ¿podría ser algo diferente? Ficción, mentira, o peor, fingimiento, etimológia dixit.

Antes de finalizar, unas palabras sobre la Antológica del Reina (Sofía): «Sin duda. – se refiere a invitación, no, no es gratis-, su obra invita»…«Y esa es una de las razones de incorporar a la exposición en dos salas dentro del recorrido, los videos que hago desde hace tiempo. Son visitas guiadas- GUIADAS, SUENA MAL, pero que muy mal, ¿No es el arte libertad?- a través de mi obra y desde ella se echa una mirada al mundo, la naturaleza y la ciudad».- y al Cosmos, entero, porque no se acordó de decirlo…».- Están, por ejemplo, los desbordamientos de varios pozos, unas piezas recientes. También manifestaciones incontrolables de la naturaleza. Y esto liga con lo que hablábamos antes, de lo oscuro, o del mundo subterráneo, aquello que subyace bajo la superficie». Sí, pozos, subterráneo, oscuro.

La entrevistadora, ya es hora de mencionarla, no es otra que Fietta Jarque ayuda a entender lo que veremos: «Se abrirán las ventanas al jardín, que normalmente están cerradas, para que entre la luz natural y para crear un circuito fluido con las piezas que estarán en el jardín. Habrá cerca de cincuenta obras, treinta de ellas esculturas, algunas de hasta nueve metros de largo. Celosías, corredores suspendidos, pasillos vegetales y pozos» Celosías, corredores suspendidos, pasillos vegetales, y pozos,… pozos donde tirar la falsa moneda de la interpretación de la obra, que de mano en mano va y ninguna se la queda.

«Es obvio que trabajo con el espacio y en el espacio», reconoce. «Hay elementos constructivos que tienen que ver con la arquitectura, en muchos casos más como metáfora. En realidad hablo de otra cosa». De OTRA COSA. ¿Cuál de todas las posibles? Aquí, indefectiblemente, entra Usted, simple espectador- sujeto de la obra, ya me contará que le «sugiere» tamaña exposición.

Por mi parte sólo añadir qué «Ahora entiendo el Título. Metonimia. No recuerdo ninguna otra exposición con ese nombre. Lo juro»

Saludos, anónimo Lector.

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