Al ser yo uno del oficio

Casio Calla mientras

«BRUTO. – ¿Qué dijo al volver en sí?

CASCA. – Por mi fe, antes de caer, cuando él vio que aquel rebaño de populacho se alegraba de que rehusase la corona, me pidió que le desabrochara su justillo y presentó el cuello para que se lo cortasen.

Al ser yo uno del oficio, le hubiera cogido la palabra, aunque tuviese que ir al infierno en compañía, de los tunantes.

Y en esto, cayó.

Al volver en sí manifestó que, si había dicho o hecho algo digno de represión, deseaba que sus señorías lo atribuyesen a su mal. Tres o cuatro mujerzuelas que se hallaban junto a mí, exclamaron:

“¡Ay qué buen alma!”, y le perdonaron de todo corazón.

Pero de ésos no hay que hacer caso. Si César hubiese apuñalado a sus madres no habrían dicho menos».

Julio Cesar. Primer Acto, Escena segunda. William Shakespeare (1599)

Saludos, anónimo Lector.

Anuncios

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s