La distancia

Se enojaba con frecuencia consigo mismo, entonces como ahora, los demás lo tomaban por un carácter irritable, cuando no era más que una debilidad para soportarse, pero hizo de su infancia un lugar poco más que un sombrío recuerdo dibujado por las muchas veces en que salía huyendo de todos, con un llanto pronto a romperse cuando ya nadie lo estuviera viendo. Ser débil ante ellos era un capricho que no pudo permitirse, acabó siendo tan cruel sin tener especial inclinación hacia tal cosa que nunca puso en duda la estima que provocaba, no era rechazo, más bien una distancia tan grande que no sabía si los pequeños puntos eran los demás o él mismo desde donde se encontraba.

Saludos, Anónimo Lector.

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