El Recibo

Esperaría a quedarse sola, sin moverse miró por encima de la cabeza del encargado, un paso corto de su mano buena se adelantó dejando el recibo sobre el mostrador de mármol, parecía recién despachado y no llevar ya los casi tres meses entre los pliegues del bolso de aquella mujer tan modestamente vestida que nadie imaginaría poseer algo que empeñar, si no fuera que lo hubiera robado, tan mal se piensa de los demás por su pobreza cuando no sabemos más de sus causas. Loli, muda, como si no ocupara más espacio que su orgullo, esperó el camafeo, intentaba recordar rezos y plegarias que la ayudaran a pasar el tiempo más aprisa, quería estar de regreso y reponer el error, como se decía, sin tener que inventar más excusas para las que carecía de ingenio.

Saludos, Anónimo Lector.

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