El clic pavoroso.

La noche que hice clic en la página de Amazon.

La expresión mundo digital cobró un nuevo sentido hace unas noches. Al hacer clic, presionado con un gesto de los dedos en “guardar”, como tantas otras veces había hecho sin transcendencia alguna, estaba dando un paso al abismo. La falta de costumbre. ¿quién imaginaría que con un gesto, un libro estuviera al alcance de los demás con otro clic?
Un amigo ya me dio el aviso, al hacerlo, me dijo, no sabes donde te metes, ya no hay retorno, añadió, exagerado, pensé, y no obstante tenía el don de la profecía.
Nos paseamos por la red con la ilusa idea de que todos participamos de un común sentido de lo transcendente, pero la gravedad de nuestros clics, no siempre dependen de Google. Los actos más nimios nos exponen, si de la propia voz se trata de manera pavorosa. En un entorno donde la locuacidad se tiene por normal, con el tiempo y la búsqueda apropiada, nos daremos cuenta de que está a nuestro alcance algo que antaño no sucedía, algo inmaterial, nos recuerda a un clic cuanto dijimos una vez. Si alguna vez confiamos en que las palabras se las lleva el tiempo, bienvenidos todos a la tormenta perfecta del recuerdo sempiterno de lo dicho. No obstante, siempre está la posibilidad más habitual, a nadie le interesa cuanto decimos, y a los pocos que participan de nuestra conversación lo hacen por motivos que nada tiene que ver con la opinión y sí con el afecto.
La falta de costumbre, no todos los días uno hace un clic que conlleve tanto miedo como, por qué no decirlo, esperanza. Uno habla para los demás, incluso cuando no los tenemos delante o especialmente entonces.
Saber que pocos enunciados nos definen no resta importancia a la singularidad de saberse en manos de otros clics, de esos habituales gestos con los que elevamos o arrumbamos no a los otros, sólo sus palabras, no siendo ellas lo menos importante de tal hecho. No por repetido el acto de hablar y dejarlo en bits, carece de algo que nos define, somos más nosotros cuando nos escuchan. Por algo los dioses necesitan ser escuchados desde que se decidieron por darse a conocer.

Saludos, Anónimo Lector.

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