De la Decepción, no mata, pero, duele.

De la Decepción, no mata, pero, duele.

Si esto fuera una columna periodística, a buen seguro engañaría al lector con una cita literaria o una definición de Decepción de otra Lengua, enfrentándola con la castellana de toda la vida, para comenzar a hablar, para así caracterizarme como culto, o como poco dar al lector el aire de que merece la pena leer lo que sigue, pero como no lo es y estamos en plena crisis, la mía, no la que llenará una simple estadística al final de la década, pues no hay ni una ni otra, con emplear el Indicativo, creo decirlo todo.

Directamente, me han decepcionado. Desde la Coca-cola hasta mi vecina, de la primera me parece que ya he hablado, de la segunda, ni mencionaré el piso, porque no tiene la culpa de ser cómo es. Hay razones para… no, no las hay. No me ha dado por releer el Apocalipsis, que la verdad, de lo de Revelaciones, tiene poco, por mucho que se le llame así entre quienes creen en él, pero no hace falta, para reconocer, que si te falla hasta la religión, es que en verdad, la “verdad” ni nos hace más libres ni puedes confiar en las personas. Por tanto, si el mundo se acaba mañana, tendré en cuenta a quienes me acompañan, pero hasta entonces, todos en remojo en la bebida que mas asco me da por su publicidad, no por su sabor, odio más la manzanilla, ¿cómo una flor puede saber tan mal?, pero ¿quién puede dejarse seducir por Esa Babilonia con sede en Atlanta?

Retórica, lo sé, millones de personas en todo el mundo, y sí, este es un recurso fácil, pero recuerden, nadie les obliga leer esto ni siquiera el mérito efímero, como falso, que supone decir “Ah, si lo leí la semana pasada…”. No, leer esto no tiene ninguna recompensa, al contrario que leer el blog o lo último de Fulanita de tal, que sí, escribe bien, pero estás tantas veces en desacuerdo con élla, que la mayor parte del tiempo nos gustaría que no hubiera escrito nada. Lo mismo para Ellos, Escritores Editados, esa manía tan hispánica, y más allá, de decir lo que pensamos se retrata muy bien en medio de ese embrollo de egos, que es el facebookismo, y ya hemos llegado a la Decepción.

Siempre he creído que los grandes escritores se diferencian de los malos, porque con ellos no te puedes enfadar, o bien están muertos y se torna inútil la ofensa, o son tan inmensos que sabes que se lo consientes todo. Pero en verdad, no es cierto, de unos sólo conocemos las Obras, y no todas sus miserias y de Otros, sabes qué quedará al final del Túnel, su obra, no sus opiniones o sus pecados, capitales o políticos, esto último tan de moda en la relectura de algunos en la Postmodernidad, engendro este, que se ocupa de la Vaciedad, tanto en El Arte, como en la vida, seamos claros, hoy en día nos hace falta más que nunca una Revolución.

Si antes era necesario estar dentro de los muros de la República de Las Letras, para recibir la palabra de un escritor, ahora no. Te haces pasar por admirador, solicitas la amistad, y como si de un cuento se tratara, recibes su verbo sacro…para descubrir que lo primero y único que te arroja es una supuesta corrección, porque en fin, el escritor es él y no tú. ¿pero qué me había creído? O la Otra, que antes de darme una vuelta por el mundillo de los blogs literarios, era absolutamente una desconocida para mi y para usted, y suelta por el facebook, cual Sibila Cumea, (no es tan bella como la Délfica), cada cosa y con unas formas de fumadora porreta, que en verdad sonroja, y por cierto con un apellido que se presta tanto al chiste fácil que me reprimo para no hacerle una publicidad gratuita.

Decepción, ya me pasó con los columnistas, Esquineros de la Realidad Opinable, pero es que ahora ya lo hacen antes de llegar a ese puesto…Por favor, esperen, cuando la gloria de las doscientas cincuenta mil ventas o más… llegue, ya podrán decir lo que quieran. Es irremediable, mientras tanto, No, (y va en serio), es necesario humillar… ya me extrañaba que un Gran escritor de Nombre, no hubiera alcanzado la cifra de amigos que te permite la red social, ahora ya sé por qué es, al igual que yo, dijéronle adiós, en el primer intercambio…Otros muchos. Es lo que tiene la tecnología, igual que acerca…qué está por demostrar, aleja, y como la decepción no mata, pero duele.

Ya sé, resulta que esto suena a venganza de mediocre, pero ni se molesten, ya me flagelo yo solito, y saben cómo: esforzándome cada día por evitar la Decepción.

Saludos, más que anónimo, nunca para mí decepcionante, Lector…

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3 Respuestas a “De la Decepción, no mata, pero, duele.

  1. Pero… ¿a estas alturas todavía te decepciona la estirpe humana? Ay, deberías hacer como yo: no esperes nada bueno de ella, y si en algún momento cae algo que valga la pena, pues aprovéchalo, pero sin darle marchamo de competencia, calidad o cualquier otra virtud pareja. Encontrar una joya en un vertedero, al fin y al cabo, no es más que una casualidad, no una norma. Hasta luego, pecador…

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