C. Sagan, Un Virgilio Estelar.

 

             «El cosmos está constituido por todo lo que es, lo que ha sido, o lo que será».

      Quizás sea este el comienzo más acertado, o debería serlo, para una serie que más allá de definiciones audiovisuales, superó con creces las expectativas de sus autores y productores. Cosmos, A personal voyage, fue, y es todavía, lejos de la mera nostalgia, provocada por el lógico devenir de los años, un fenómeno casi religioso. Cosa que hubiera disgustado sobremanera a Carl Sagan. Pocas veces el medio televisivo ha encontrado un siervo más dispuesto a sacarle todo el partido posible a su señor como Carl Sagan.  Raras veces se ha unido saber, y pedagogía de manera tan eficaz como sugerente, tan atractiva como profunda. 

        Porque nos guste o no, en su día, fue algo absolutamente innovador. Hasta hace poco la Wikipedia definía de esta insidiosa manera el libro que Sagan publicó como complemento a su trabajo para la televisión: «El libro contempla la existencia humana desde un punto de vista científico y materialista», alguien muy acertadamente ha decidido cambiarlo por una expresión que se acerca más al espíritu del propio Sagan «y profundamente humanista» De hecho puede asegurarse que será una serie única, por ser la visión, un viaje personal, como reza el subtítulo de la serie, la mirada de un solo ser, apoyada en un presupuesto vital y una libertad irrepetible en el mundo de la televisión. Una mirada personal, pero que concentraba las de otros seres antes que la del mismo Sagan, la perspectiva de la Ciencia, sí la Ciencia, esa cosa que nadie sabe qué es, pero que posibilita a los mismos que la desprecian, el poder negarla a la velocidad de la luz, por todo el universo conocido y los mundos paralelos. Teniendo en cuenta el giro ideológico/religioso en los propios Estados Unidos, desde la muerte de C. Sagan, se nos hace más arduo imaginar un proyecto como el que supuso Cosmos en su momento.

         La última producción norteamericana sobre temas parecidos, El Universo, emitida por el Canal Historia, si bien ilustra los avances formidables que se han producido en las tres últimas décadas en el campo de la astronomía y ciencias aledañas, no llega ni de lejos, a la profunda impresión que causaban las palabras y las imágenes de Cosmos. Por que uno de los grandes aciertos de la serie fue el uso de las imágenes para trasmitir incluso los conocimientos más arduos. El uso de metáforas visuales, no exentas de una gran fuerza poética, enriquecía la exposición y dotaban al guión de un calado y hondura en las mentes y almas de los espectadores como pocas veces se ha llegado en este medio de la difusión científica. Y es que no debemos olvidar que estamos hablando de televisión.

       Junto al uso incipiente de la infografía, latía un mundo inconsciente de soluciones y alegorías que unían a las palabras un pulso literario de un carácter innovador y diferente para lo habitual en el medio, tan plúmbeo en la mayoría de los casos. Si a ello se une la elección de la banda sonora, otro gran acierto de la serie, con Vangelis inspiradísimo y músicas de las más variadas tradiciones, obtenemos un conjunto a imitar, o al menos emular. ¿Dónde reside, pues, la insaciable fascinación de esta serie televisiva de divulgación científica? En qué no lo parecía. 

            La propia fascinación de Sagan por el mundo de la ciencia, y del método que la sustenta, su absoluta creencia y convencimiento de que el conocimiento nos hace mejores, y su fe en el ser humano, a pesar de sus avisos continuos, hacen de su mensaje, un legado inspirador, con el significado que este calificativo tiene en el mundo anglosajón. Entre algunas de las conclusiones a las que una persona normal podía llegar podemos entresacar una cualquiera: Conocer nuestras miserias y debilidades, nos capacitaba para vencernos, y prosperar, como especie, como seres individuales nos liberaba, al menos se nos daba la oportunidad, de utilizar nuestra consciencia, hecha del polvo de millones de estrellas anteriores, para preguntarnos qué futuro queremos para nuestros hijos.  En definitiva, nos hacía pensar.

                Cuando hoy en día, después de tantas hogueras como el mundo ha conocido, existen no ya escuelas que prohíban el estudio de la evolución biológica, sino que se impulsa en determinados Estados la obligatoriedad de la enseñanza del creacionismo, apoyados en la libertad, no está de más recordar este "documental". Cosmos, sigue siendo, especialmente sus múltiples mensajes, más allá de los meros datos rebasados, un jalón brillante en la oscuridad tenebrosa del proceloso océano de gran parte de la televisión que se hace hoy en día. «Sabemos que nos estamos acercando al mayor de los misterios» decía Sagan, él intentaba que le acompañáramos en su viaje ….para tantos, mientras el mayor misterio siga siendo Dios, qué podemos decirles…!dejen paso! a los que una vez viajamos con Sagan. Somos muchos los que recordamos tal hecho como uno de los más raros acontecimientos que el mundo moderno nos ha aportado.

 

    Saludos anónimo, y tal vez extraterrestre, Lector.

 

 

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3 Respuestas a “C. Sagan, Un Virgilio Estelar.

  1. ¿Cuándo comenzó el niño Jesús a tener los ojos azules y el pelo rubio? Un apunte curioso sobre Sagan y la influencia de su obra:«La evolución no es una teoría, es un hecho.»Esta afirmación entró, como de rondón, en millones de hogares de todo el mundo y treinta años después necesita ser rebatida por quienes consideran esto un atentado a sus creencias. Lo curioso de la evolución, es que no necesita de creyentes para seguir su curso. Ni siquiera de quien negándola, se aprovecha de vacas lecheras, ovejas lanudas y trigo más que comestible y abundante. Al contrario que Dios, quien de existir, solo lo hace en la fe de sus creyentes, la evolución seguirá, incluso cundo todos los que la niegan quieran que sus hijos sean rubios y tengan los ojos claros como esos niños jesuses de terracota pintada, que se ven en los belenes cada navidad, con tan poca propiedad por los rasgos de los habitantes de galilea de la época.Al azar, hoy en día se encuentra de todo. Muestreo aleatorio, y daremos con biólogos que afirman en blogs llamados Conciencia cristiana y similares, cosas como lo siguiente: ¿DE DÓNDE VENIMOS, AZAR O CREACIÓN?“Uno de los más populares predicadores del naturalismo, el ya fallecido Carl Sagan, desde su famosa serie Cosmos, se apresuró a responder que: “Somos hijos del cosmos […] porque el cosmos es todo lo que existe, existió o existirá jamás”. Según él, el universo sería el producto de fuerzas ciegas sin un fin determinado. ¿Puede llamarse a esto ciencia? ¿Cómo es posible demostrar tal afirmación? “Todavía hay quien se siente impelido a contestar a Sagan, pero a continuación asevera:“ El naturalismo puede presentarse como ciencia, mediante cifras y datos, pero es una religión que se está enseñando por todas partes, a los niños y a los adultos. El debate no es entre la Biblia y la ciencia, sino entre religión y religión, entre naturalismo y cristianismo. Por una parte la visión naturalista nos dice que el universo es el producto de la casualidad. Por la otra, la visión cristiana afirma que fuimos creados por un Dios que nos ama y tiene un propósito para nosotros.”Curioso giro lingüístico, ahora resulta que la ciencia es una religión, y mucho me temo que ello se debe precisamente a cierta ingenuidad de la comunidad científica. En demasiadas ocasiones, ha caído en la trampa que ejemplifica el texto anterior. Si se analiza el texto, enseguida se da uno cuenta de que Sagan dice lo que dice apoyado por la evidente ausencia de lo que después sería el famoso diseño inteligente. Es esta una observación válida mientras no se demuestre que el hecho de que la existencia de un sistema planetario como el nuestro, en principio, es un acontecimiento sujeto a fuerzas y acontecimientos que no parecen estar diseñadas de manera inteligente, por más que uno se empeñe:, Hasta hace muy poco nadie sabía explicar un dato curioso, la precaria existencia de hierro en la Luna. y esa ausencia desembocó en la teoría más pausible sobre el origen de la misma, en ella no hay nada de diseño inteligente, fue una más de las catástrofes que en el cielo se producen cada poco o mucho, depende de la edad y el lugar del cielo observado. "¿Cómo es posible demostrar esta afirmación?" se pregunta el Biólogo, él sabrá, al fin y al cabo, como miembro de la comunidad científica debería saber distinguir entre “afirmación”, Ley, o “teoría”, dentro del método científico. Pero si alguien habla de un supuesto Naturalismo, como una nueva religión, y sigue siendo biólogo, profesor y escritor, repitiendo el chascarrillo zafio que da título a su entrada” Darwin ha muerto, Dios sigue vivo”, todo es posible. Y por cierto los genes de Darwin siguen vivos.Continua así el Biólogo: “La asombrosa cantidad de coincidencias cósmicas que hacen posible la vida en la Tierra (como su órbita precisa, la temperatura adecuada, su distancia al Sol, la estructura del átomo de hidrógeno, la forma molecular del agua, etc.), ¿se deben al azar o a un designio inteligente?” Una cosa es coincidencia y otra necesidad, y de esta guisa discursiva no tarda en justificar algo que resulta evidente, El Ser humano, no demuestra precisamente ser un diseño inteligente, dado que actúa en contra de otros seres humanos y de si mismo, y su medio, es decir la ausencia de una moral coherente y constante en el género humano. “La Biblia dice que Dios nos amó tanto que nos otorgó la dignidad singular de ser agentes morales libres, criaturas con capacidad de tomar decisiones, de elegir entre lo bueno y lo malo. Sin embargo, pero el ser humano eligió mal, prefirió su autonomía moral antes que su dependencia de Dios. Y mediante tal elección, mediante tal rechazo del camino divino, el mundo quedó abierto a la muerte y a la maldad. Esta catástrofe moral es lo que la Biblia llama caída”…. como vemos un diseño muy INTELIGENTE. ¿En qué momento del diseño inteligente eligió el hombre ser inmoral a sabiendas de serlo? Antes o después de instaurar la Moral, que no es hija de la religión, sino del contacto humano, como lo es la Ética. Hemos elegido mal, deberíamos haber elegido ser Hormigas, o Abejas, ellas no sufren por comer manzanas.La Ciencia no es Dios, afortunadamente.Los primeros artistas cristianos al mudar los rasgos étnicos del Hijo de Dios, se adelantaban casi dos mil años a la eugenesia practicada por quienes, no apoyados precisamente en la ciencia, sino en un superstición moral, querían que todos fuéramos rubios, y angelicales.Saludos desde el Infierno de la ignorancia.

  2. Estimado Pier.En el actual momento se habla de aceleradores de partículas. Y la a ciencia es un objetivo sin objeto, cuando se trata de esto asunto.Pero cuando me dicen que los expertos están a hacer simulaciones de big bang, partícula de dios etc…Creo que los que dicen que estudian estos asuntos están en la verdad a ocultar mas de los experimentos, porque además son verdaderos absurdos y la vida de un cientista es corta comparada con la inmensidad del tiempo que dispone para saber se infinito existe o no, por eso algunas de ellas como la expansión del espacio del cosmos, (que esta en creciendo la materia o la antimateria) como querer probar vida inteligente fuera de nuestro hábitat o que no sea nada de inteligente que sea vida mui distinta en su forma, materia etc…. talvez la arte sea femenina o el pop del arte de la actual ciencia sea la búsqueda no de dios pero del poder.Lo interesé será siempre ver la ciencia como explicación lejos de subestaciones que intentan explicar. Pero peor es cuando se enseña lo error. Saludos cordiales. Y una buena semana.

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