El to be, or not to be del arte.

 

La siguiente observación pertenece a una lectora de este blog, su propuesta merece ser rescatada del submundo de los comentarios. 

 «Uh!!..llevo días devanándome los sesos..tuve que hacer defender el valor artístico de un audiovisual que hice…el 1 por lo demás, y los argumentos iban y venían al final decidí que el valor artístico se mide con tres escalas diferentes que interactúan entre si pero que no siempre están de acuerdo.

.1 La del creador que legitima su obra como arte y que es el primero en ser conmovido por los valores que ve en ella.

.2 Los de la sociedad, concepto que ha ido evolucionando en el tiempo desde la belleza, pasando por la materia y el concepto.

.3 Los de los agentes legitimadores, los representantes de la institución del arte los que manejan conceptos y moderan el mercado del arte.

Ya hice mi discurso, pero ahora que vine se me ocurrió que me encantaría tu opinión…puede ser?… Besottes Cata. »

Cuestiones muy arduas de dilucidar, querida  Cata.  Pero, un reto de significados en los que es tan fácil perderse como un niño sin brújula ni miedo, en los bosques de los cuentos. Dice el maestro Gombrich algo que debe hacernos reflexionar y que ya hemos mencionado anteriormente, pero que resulta muy útil, para demarcar la cuestión en torno al «valor artístico» En su conferencia titulada Experiencia y experimento en las artes, habla de la fractura del Consenso, de uno muy singular que ha pertenecido a la esencia de la cultura occidental hasta ayer, como quien dice.  En dicho texto, se expresa muy claramente una idea que está en el origen de las dudas que tanta polvaredas levantan, al intentar definir algo como arte y nombrarlo como tal, el consenso roto «en torno a los objetivos y las funciones de la creación de imágenes en nuestra cultura», es ya una realidad. Por «creación de imágenes» podemos sustituir «arte» y tendremos una paisaje de polémicas  igual de válido.  Las estéticas nacientes durante el siglo XX, han intentado suplir el consenso con leyes que no son atendidas por nadie, incluido los artistas que supuestamente las sustentan, y el público, cada vez más perdido y desorientado vaga por las salas de una virtualidad semántica que impide hasta la más remota duda, no ya la simple por inocente, la alternativa a un pensamiento sensible disyuntivo es imposible, también es desoída, y la solución propuesta siempre es de una índole narcisista, y monólogos varios de corte «el arte soy yo», como el absolutismo, imperantes en las soflamas de artistas y  los corifeos de críticos  amables por naturaleza. Tanto ir hacia delante ha conseguido no llegar a ningún lado, y en la tierra de nadie, los listos se hacen de oro, subastando los despojos de una guerra que no ha tenido más víctimas que el mismo concepto de arte. Pero el arte no lo hacen los artistas, sólo lo proponen.

El tiempo es más sabio porque en sus cansados hombros no sólo descansa la titánica fuerza de los siglos, también lleva de la mano a un futuro que sonríe maliciosamente hacia adelante. El presente se supone fuerte, por que no cree estar en deuda con nadie y ante nada responde, y en su orgullo está agazapado su destino, ser un paso más de la larga marcha hacia el mañana, que nunca llega.  A la gran pregunta «¿ es esto arte?», sólo cabe una respuesta inicial, de la misma forma en cuestión: ¿ para quien es arte? Si el objeto de la respuesta es el «legitimador», las preguntas se multiplican, con la exuberancia de la celda colmenar, donde cada respuesta sólo permite hablar de una construcción para el poder. Una autoridad que se sustenta en la imagen del conocedor virgiliano que nos guía. Pero el espectador es un ente invitado a formar parte cada vez más palpable de una representación eudólica y carente de anamnesis crítica.  Cada aspiración a la recreación de un mundo donde el arte sea parte de la vida, en la figura de eterna interrogación ¿ ha muerto el arte?,  que tantas veces se desliza ante el imaginario común, no es, sino el reflejo de la distancia que media entre los artistas y el observador esclavizado por la imagen de una caverna que hoy más que nunca, es símbolo de servidumbre.

 No hay nada nuevo bajo el sol, pero el afán deicida de recreación de la historia artística ex nihilo, que tanto esfuerzo ha exigido a los creadores y artistas, desde las Vanguardias, siempre ha sido una fuerza de beneficios más que dudosos, inclusive para los mismos cultivadores de dicha formula. Pues es en lo que se convierte todo evangelio artístico de cuatro líneas y tres frases con dos ideas deslavazadas de por medio, trufando el interior de una receta, asaz tranquilizadora, si bien sabrosa en beneficios pecuniarios, mucho mas indigesta en el apetito voraz de la Historia del Arte. No debemos olvidar que dicha disciplina, sigue existiendo y vivirá, «a pesar de la muerte y de la envidia». Más allá de una mera reminiscencia de un saber compartimentado, la Historia del Arte, con su alguien corporativo, decidirá qué sobrevive al fragor cotidiano del día a día del mercado, tumultuoso como tumbas expoliadas, mucho escándalo «tacito e nascoto», pero con el aparente sigilo de los saqueadores de la antigüedad, en ese qué salvar y a quién, tal vez, no se dejen seducir por la quincalla del muladar mediático.  La postmodernidad asumida o no, se encuentra ante el reto de su vida, sobrevirse a sí misma. Nadie puede sustraerse al decurso, ni siquiera armado con el discurso del eterno révival de lo nuevo, de la marcha hacia delante.  Y en esa trayectoria, el arte sea o no parte de la vida, naufraga cada día, como el ceniciento sol de medianoche, para nacer de nuevo con su destino,  iluminar a quien esté dispuesto a ello.

Son muchas, las posibles especulaciones en torno al gran debate, pero quien esto escribe, tiene por seguro qué es arte para uno mismo, y más claro aún, qué no es arte; no por seguridad pretenciosa, más bien por falta de entusiasmo, esa carencia de significado, no ya de emoción, que la gran parte del arte coetáneo y contemporáneo, desde ya casi más de un siglo, suscita en nosotros, seamos pocos o muchos, en el número no está incluido la verdad, pues ella no está en el signo, ni el lenguaje, debe encontrase agazapada en la costra de un amargo molusco, entre miles de ellos, esta perla rara espera ser descubierta.

Saludos, Cata, y amable como anónimo Lector.

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Una respuesta a “El to be, or not to be del arte.

  1. Sigo pensando lo mismo de
    siempre: las técnicas artísticas son objetivas y evaluables, pero el arte en sí
    está sujeto, en última instancia, a la más estricta subjetividad.
    Cualquiera que tenga un cierto nivel de "adiestramiento" puede
    reseñar y justificar la calidad de una escritura, de unas pinceladas o de unas
    armonías musicales, y convencer a otra persona. Pero es muy difícil lograr
    hacer que ese alguien ría, llore, se le ericen los pelos, se le ponga carne de
    gallina, se relaje o se enerve ante la percepción de esa escritura, de esas
    pinceladas o de esas armonías, en la misma medida que nosotros lo hacemos. En definitiva,
    creo que puede afirmarse que algo es técnicamente bueno o malo con argumentos
    válidos y útiles para los demás; y aunque también podemos afirmar, y con más
    razón, si algo nos emociona o no, es prácticamente imposible argumentarlo de
    forma que sea útil para esos demás.

    Tal vez el mejor resumen sea la frase "you can lead a horse to water, you
    can\’t make him drink" (perdón por ponerla en inglés, pero la primera vez
    que la oí fue en una canción de Notting Hillbillies, "Your own sweet
    way", y me gustó así) , o su correspondiente humorística, "puedes
    llevar a un caballo hasta el abrevadero, e incluso hacer que beba; pero, si logras
    que se tumbe de espaldas y haga el muerto, entonces eres Supermán". Como
    siempre, acabo divagando.

    En otro orden de cosas… Por supuesto, la vida excede con mucho los blogs y
    otras minucias, y hay que estar a lo que hay que estar. Pero mira, esto tiene
    una cosa buena: ¿quién me iba a decir a mí hace quince años que un día estaría
    leyendo lo que escribe sobre arte alguien de Salamanca y dejándole mis
    opiniones? Maravillas de la técnica… Espero que todo lo que te aleje de estos
    mundos sea para bien.

    Gracias por tu visita. Un saludo grande…

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