Cuento breve:El precio del arco peraltado.

La Condesa de Bérgamo, más conocida por La Bergamota, por sus antiguas compañeras de Colegio, se encontraba frente a un dilema sin precedentes en la historia de sus incursiones a ARCO. Plantada cual instalación, delante de La Obra que su amigo y reputadísimo periodista especializado, le había sugerido adquirir, no sabía qué pensar.

La Obra en cuestión era una serie de cuadros de pequeño formato, cada uno de un tamaño, y un contenido y composición diferentes, que colocados de forma aparentemente casual, desplegaban una composición más ambiciosa sobre la pared neutra de la galería. «Pero esto no va a quedar bien en mi paño nada neutro…» Pensaba, rumiando, al decir de su marido, pues la expresión bovina era el recurso visual, que el conde solía usar al referirse al supuesto pensamiento de su segunda mujer. El conde aparte del ingenio para el insulto fino, no destacaba tampoco por nada que le hiciera pasar a la posteridad nacional. Pero la vida no les había tratado nada mal, y el negocio de pieles, reconvertido en firma para élites sin apuros ecologistas había sido una bendición, por la que daba gracias a Dios, todas las noches la Condesa.  Generalmente había adquirido, ella jamás compraba, todas las obras que el reputadísimo había ya seleccionado previamente. Pero aquel infausto año, un aire de no se sabe muy bien qué, había sustraído la cabecita de la Condesa, y esta había puesto como condición, ver en persona, las obras, antes de dar su aprobación definitiva de la adquisición artística de invierno, como gustaba decir a sus amigas. Comenzaba a arrepentirse, unas piojosas se habían interpuesto entre su persona y Su Obra y no dejaban ver a la Condesa. Aquella impertinencia de tamaño mal gusto sólo podía sucederle a ella, por intentar ser como todo el mundo, y no negarse los sencillos placeres de la calle, pero aquello era demasiado, incluso para una condesa democrática como era el caso, y no pudiéndose resistirse, le espetó al pequeño ser que la había recibido unos minutos antes: Disculpe, ¿ es, irremediable, la presencia de esta gente aquí? Esto le pasa por no tener puertas en su galería… El galerista, contratado por El Galerista, no sabía donde meter su spanish shame, y una risa nerviosa inundó el aire entre la Condesa y las piojosas, quienes no se habían enterado de nada. La Condesa, disimulaba siempre su malestar con una sonrisa, que ella imaginaba leonardesca, pero que no pasaba de ser una expresión gatuna, muy propia de su clase, y acariciando su abrigo de visón sin corte visible, con su guante de piel brillante, tras su maquillaje, el sudor de la humillación hubiera hecho aparición, de no hacer lo propio, su amiga del alma, La Señora de Colluejos, esposa de banquero y expolítico, madre de tres intrépidos ejecutivos con un pie en consejos y futura suegra del soltero mediático más impopular, pero con más caché del Hola.

 Se Saludaron con la máscara de la casualidad premeditada por agendas con semanas de antelación, y al pronto, estaban chachareando, como dos expertas sobre La Obra: ¿Esta es La última propuesta, de tu experto? Si cielo, Y tú ¿ Qué opinas? Silbó la Condesa. Es Interesante, pero no entiendo como no te ha sugerido esa otra con ese azul tan clein, quedaría de miedo en tu nuevo loft. Para la Señora de Colluejos, todos los azules eran Klein, no sabía muy bien porqué. Y nadie la había corregido, acontecimiento tan raro como el sol en una película de Angelopoulos. Ambas profesaban una envidia secreta y honda, como el amor, por la Baronesa, que daba título a su propio Museo, y cada vez que se topaban con un ascensor de igual firma, sonreían, como si hubieran descubierto una metáfora de la vida, en su poética del subir y bajar, tras el elevador de tan nobiliario nombre. Si a alguna de ellas se les hubiera ocurrido pensar así, habrían sufrido jaqueca, por lo que rara vez decían nada que no hubiera sido refrendado por algunos de sus amigos, entendidos, en todos los campos que pululaban en su entorno, y a los que, por fin, les parecía a ambas, que habían obtenido un lugar donde ser soportables, en sus peroratas sobre arte y tendencias…Cosechaban los frutos merecidos de las insufribles tardes con la miríada de diletantes de toda laya, que como el cava nacional, no faltaba en toda reunión social, y que como el espumoso, ser nacional, era sinónimo, de un faltarle un lle ne se cua…al decir de La de Colluejos, que recordaba un poco de francés del colegio y simulaba sentir un aprecio por todo lo galo, ya trasnochado para nuestra época. La Señora de Colluejos a pesar de todo, consideró siempre de buen tono, por no decir imprescindible,  poseer un toque demodé, si se quería aspirar a la eternidad. Esto último lo había leído en un anuncio de parfam, al que era adicta, como a los somníferos.

 Dis is ouver, oyó La de Colluejos suspirar a la Condesa, que había tenido doncella búlgara, y que debía saber mucho inglés, a su juicio, y ambas, como autómatas del dieciocho, con inmensos ojos muertos, decidieron pasar lo que quedaba del día, en una cafetería tan sobria como elegante y discreta, que descubrieron junto a Agustín de Foxá. Llegadas al sofá, ambas pidieron una copa, y con la complicidad de un camarero tan profesional, estas eran repuestas, sin el menor asomo de existencia previa. Las damas, estaban tan abstraídas que no repararon en quien podía ser testigo de su conversa conversación. Sólo una década atrás, no hubieran puesto sus ojos en nada que no tuviera al menos doscientos años de antigüedad, si de llevarlo a casa se trataba, sin soportar a la carcoma, claro, lo antiguo, no debía estar reñido con la buena conservación, y el aire de museo diocesano había dejado paso al de gran coleccionista privado, que provocaba estragos entre las correligionarias de la de Colluejos y la Condesa. Pero mantenerse al día era ya una tarea tan ardua para las sufridas señoras, que empezaban a estar hasta el moño veneciano que jamás habían llevado, de la obligación de comprar aquellas Obras…

La verdad, querida, no puedo dejar de pensar que nos vampirizan, entre los conoseus y los  artists, esto cada día es más agotador. Y que lo digas, mon cherí, si he de serte sincera, cada vez que me tropiezo con la obra del tal son no se qué, me dan ganas de decirle a mi marido, el pobre, que la trasplante a su oficina. No lo hago, por que ya soporta mis otra debilidades, tú sabes y el despacho de la sede está ya un poco recargado, ¿no crees? Replicó la de Colluejos a la queja primera y espontánea de La Condesa. Ni me lo recuerdes, la verdad, no sé como te dejaste convencer… Cada día la encuentro menos soportable, creo que deberías hacerla circular. Si, pero tú tampoco te has lucido mucho, querida mía, la estatua de plástico es de un error monumental, como tirar la sevres, y no quiero ahondar en el recuerdo. Espetó la de Colluejos con mala fe. Si, pero lo realmente humillante, es tener que comprar con todos los demás, ¿no crees?. Si yo, quisiera hacer eso, los hipermercados entrarían en mi agenda. Arco, desde luego será una Feria, pero tiene que serlo tan literal…Soltó una risa silbante, desagradable y rotunda, queriéndose simular brithis, resultaba mediterránea, por no ser cruel, pero las bebidas no eran agua de vichí precisamente.

La dos mujeres habían encontrado un último esplendor mundano en el mundo del arte y si otras se derrumbaban ante el falso glamour de las aspirantes a damas del couché mas abigarrado, ellas se resistían y ejerciendo de damas de la caridad de una cadena de cínifes sanguinolentos, a su miras, pero inconfesable, a la postre, ante sí mismas, y ante los demás. Por eso de vez en cuando despotricaban en su reservada cafetería sobre su más pública afición, origen de su aflicción y sin embargo, estación central de sus últimas  apariciones en la gaceta de la ociosa sociedad, por ellas mismas, y no por sus maridos hijos o servidores infieles. Sufrían del mal que nace de un brIllo que no por espurio, podía dejar de seducirlas. Pasados los tiempos de la gloria de la belleza, empeñadas en ser de su tiempo, la lectura de una biografía de Peggy (Guggengheim), las había trastornado, y la relumbrona Baronesa, si bien les había abierto el camino, no dejaba de recordarles un detalle de su horrible fracaso, en el fondo hubieran debido coleccionar arte impresionista, o al menos de la vanguardia, la que fuera, pues tampoco se defendían entre tanta jerga, y su decisión de ser modernas a toda costa  empezaba a hastiar,  no sólo a su vista, sino a sus ánimos. Sumergidas en la concatenada sucesión de copas, y con el aire, cada vez más tibio, de dos honradas matronas, decidieron verse a más tardar en la nueva inauguración de esa galería con nombre de güisqui escocés, ja ja ja, nunca recuerdo como se llama  ¿ y tú? No, ¿y sabes a quién lleva esta temporada?  No, pero seguro que es de su cuadra….JA JA JA, Se les oía reír, con la inocencia de haber hecho un chiste sin querer. 

 Saludos anónimo, como paciente y amable lector. Cata, para ti.

Buscando El Liceus. El Portal de Las Humanidades: « La 26ª edición de ARCO contará también con la presencia de prestigiosas revistas de todo el mundo especializadas en arte contemporáneo. Las instituciones seguirán constituyéndose como importantes exhibidores y coleccionistas en ARCO’07. La Feria dará también los primeros pasos para reforzar su papel como plataforma de negocio y punto de encuentro del mercado internacional del arte contemporáneo, dedicando una especial atención a los coleccionistas tanto privados como institucionales y corporativos. Alrededor de 200 coleccionistas de todo el mundo llegarán a Madrid en una edición renovada del programa de Coleccionistas Invitados. La apertura exclusiva de la Feria para profesionales durante el miércoles 14 y jueves 15 de febrero pretende proporcionarles el entorno más adecuado para contemplar en primicia la totalidad de las obras y realizar sus adquisiciones en un ambiente más exclusivo y absolutamente profesional. El coleccionismo corporativo cobra en esta edición una nueva dimensión. Ejemplo de ello es el patrocinio de la firma automotriz Hyundai, del grupo Bergé, que se hará cargo de la Sala VIP durante la feria. El grupo cuenta con una gran colección de arte contemporáneo que podrá contemplarse en dicha esa sala; la marca Hyundai es además coreana, lo que refuerza la presencia del país invitado de ARCO’07 »

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2 Respuestas a “Cuento breve:El precio del arco peraltado.

  1. jajaj….me gusta como escribes….siempre es refrescante relatar verdades bajo el formato de narraciones divertidas…un respiro entre la cizaña….las dos facetas me gustan…."esta" es muy fácil de leer…grazzzias

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