Ex nihilo nihil fit, o de la nada postmoderna.

Todo acontecimiento es imposible, o al menos en  pintura: ex nihilo nihil fit…

«El lenguaje de Velázquez no es otro que el del hombre moderno en Europa, con todas las matizaciones que se quiera, pero con tan estrecho nexo, que sólo ese hombre de la modernidad, tal como en la cultura europea se ha dado, podría haber entendido hasta el fondo la obra velazqueña. » José Antonio Maravall. Velázquez y el espíritu de la modernidad. Pág. 16.   Nos asombra la confianza de Maravall, suponiendo una comprensión total de la obra velazqueña por parte de los modernos europeos de entonces, como de los de ahora. Relevante, si cabe aún más, la expresión: «El lenguaje de Velázquez». Otra vez a vueltas con el lenguaje… del pintor. Y esto era en la década de los ochenta de la centuria pasada. Coincidiendo, precisamente con la polémica entre los postmodernos teóricos y el resto…

En la entrada anterior y en alguna otra, hemos aludido a la Postmodernidad en términos no muy compasivos, por decirlo suavemente. La razón, pudiera ser, que en realidad en España la Postmodernidad nunca alcanzó los niveles de debate y profundidad que en el resto del orbe intelectual, dicho sea de paso, anglosajones, franceses y alemanes, cada uno con sendos protagonistas y antagonistas en la escena de la discusión. Aquí, como siempre, se quedó in media res, como casi todo. Aún así, cabe preguntarse, sí realmente no vivimos todos bajo la era postmoderna.  Es de suponer que sí. Pero es de suponer que también colapsamos la era Postindustrial, o la era de la Información o la Era sin calificativo, siendo como somos, tantos millones de habitantes, sobre un mismo planeta; y a cada uno de estos seres, le es dable con cierta lógica,  preguntarse si cada “yo” vive en la misma era que los demás. 

 Todos nos apresuraríamos a decir que no. Pero seguramente basándonos en las diferencias socioeconómicas que se perciben a simple vista en los noticieros. ¿Qué diferencia la guerra “civil” entre Hutus y  Tutsis, de la que desmembró la antigua Yugoslavia?  La postmodernidad resolvió entre algunos de sus intelectuales que la historia debía abocar al historicismo, por ello las diferencias de armamento, no suponen en principio más que irrelevantes manifestaciones de carácter meramente objetual.  La existencia de bloques dio paso a los denominados “mundos”, del primero hasta el cuarto, (y éste dentro del primero), los otros dos son un conjunto de permutables diferencias de puntos en estadísticas incomprensibles. 

Ahora en pleno tercer milenio, la división comienza a tener  visos de peligrosas connotaciones, donde lo económico, se tiñe de religioso, y lo que es más grave, las sofisticadas maneras de lucha del gran poder, son desafiadas con esa palabra que el castellano ha proporcionado a diferentes idiomas, la guerrilla, o el más puro y simple ejercicio del terror, pero éste no es exclusivo de cobardes; pocos gobiernos podrían declararse inocentes de tal pecado. La cultura se globaliza con el deporte de por medio, y pocos son los que reflexionan sobre sí la unidad en esencia de una especie, la nuestra, es posible, especialmente en asuntos como los que precisamente creemos haber heredado de la modernidad. Y que no son otros que los Derechos Humanos. Por tanto, si la postmodernidad llegó  para quedarse como un intento más de la invariable variación de posibilidades que la historia de un siglo produce, véase el mismo S. XVIII,  no nos extraña que la situación del arte desbarre como lo hace, porque una cosa es segura, nunca antes, como ahora los artistas estuvieron más perdidos que hoy en día.

¿Velázquez sentiría esa soledad, en medio de su trabajo, tan diferente de los demás…? Pero el lenguaje velazqueño, debe ser interpretado, con las armas del espíritu moderno, o con las del postmoderno. Ser artista debe ser muy fatigoso, con tanto donde elegir, pero como la rata de laboratorio, debe primero aprender a hacer tocar la campana si quiere su recompensa.  Eso para los artistas, para los pintores… ¿ Qué Pintores? El autorretrato, como sugerencia, es una buena salida, si de buscar temas se trata, pues el autorretrato es muy moderno, o postmoderno, que para el caso nos sirve igual.

 « El tiempo no subsiste por sí mismo :/ la existencia continua de los cuerpos/ nos hacen que distingan los sentidos/ lo pasado, lo presente y lo futuro; / ninguno siente el tiempo por sí mismo,/ libre de movimiento y de reposo[…]porque en diversos tiempos y regiones/ cuantas cosas pasaron, pasar pueden,/ mas sin materia ni lugar ni espacio/ todo acontecimiento es imposible.» 

 todo acontecimiento es imposible… ¿ Postmoderno, verdad?, Pues son versos  del albor de nuestra era, la Cristiana, y su autor, Lucrecio, De Rerum Natura, en la edición de Agustín García Calvo, Cátedra, Letras Universales, Madrid.1983

Saludos anónimo Lector.

Addenda: Respecto a La Modernidad, y la Postmodernidad, sea ésta última  considerada,  bien una inflexión o una crisis de la anterior, debemos aclarar, que, ni mucho menos la Modernidad, más moderna, es decir la que abarca para muchos la antesala de toda Vanguardia, es de todas las posibles, aquella, por la que sentimos aún menos compasión, especialmente debido a su peculiaridad de horizonte de sucesos, en el que todo era posible.

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Una respuesta a “Ex nihilo nihil fit, o de la nada postmoderna.

  1. Por fin un hueco para leerlo con calma, que me parecía interesante. me ha encantado la frase de Lucrecio.
    Cómo va todo?
    Un beso!
     

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