September, lieder y Silencio de rencor.

Todos tenemos pequeños rituales que se convierten en modestas y familiares tradiciones. Debo confesar, como excusa, uno de ellos: desde hace años, en el mes de septiembre, escucho un lieder de Richard Strauss, con texto de Hermann Hesse, el segundo de sus «Cuatro Últimos Lieder», en la voz de Elisabeth Schwarzkopf, bajo la dirección de  George Szell, con la Sinfónica de Berlín, en una grabación de 1966. Su título, claro está, no es otro que «September».  En sus quince minutos, en su escucha, y través de la bellísima voz de la soprano, en comunión con la orquestación sublime del compositor alemán, el oído más ajeno y vago, puede sentir que el alemán como lengua, puede expresar, tan bien como cualquier otro idioma, las sutilezas del alma, y que no sólo sirve para la filosofía. La soprano llegó a decir que no se puede cantar un lieder si no hablas la lengua materna en que se escribió el poema o el texto original: «Lo puedes intentar, pero no es muy bueno el resultado porque hay que pensar en el lenguaje del poeta. Si ese lenguaje no es el tuyo, es muy difícil y el resultado es injusto para el escritor y para el compositor. No conozco a mucha gente que lo haya podido hacer; más bien, no conozco a nadie y eso me incluye». 

 Debates aparte, en la entrada anterior, tratábamos asuntos, que como siempre, no parecen tener mucho en común con el supuesto titulo de este blog. Este mes, Septiembre, debería ser el comienzo del año. Y esta es la primera entrada de un nuevo período de este blog. Retomemos un momento las palabras de la Schwarzkopf, y extrapolemos, con su dosis justa, de reducción al absurdo, que conlleva siempre, muchos de nuestros planteamientos, en cuestiones tales, como la valoración del Arte, y sus alteridades mediáticas.

 ¿ Cuál es la lengua materna de los artistas activos hoy en día ? ¿La que hablan, o el precio de su obra.? O, ¿es tal vez el inglés necesario para ajustar el beneficio con el marchante de turno? Tiene, cada artista, un habla materna, cada uno la suya, pero su lenguaje, es el mismo. Podemos pensar, siguiendo con la similitud entre lengua, habla y lenguaje, que los artistas tiene un lenguaje en común, a saber, el propio lenguaje artístico. La triste, pero irremediable verdad, es, que no lo tienen. La pérdida del oficio, es ya una realidad. El uso de las nuevas tecnologías sólo sirve para disfrazar la incapacidad, cuando no la impotencia, torpe por banal, de quien cree que engaña, y no hace más que el ridículo.  La arrogancia de la juventud no es excusa. Creo recordar a un joven de poca edad, (para nuestros días), esculpiendo la Piedad, allá por 1498, puedo oír todavía sus esquirlas al caer, solo y sin ayuda…¿Qué Piedad? Si, ésa, la más famosa; y era más joven, entonces, que un recién licenciado en BBAA de nuestros días, o casi. La insolencia de un joven empeñado en hablar, y hacer responder al mármol, según sus necesidades, empeñado en ser el más grande, pero no en palabrería, no en cháchara discursiva; no, nada de eso, obstinado en ser el artista vivo más grande, como lo fue en vida y así se le consideró. Y para serlo solo habló con sus manos, dejándonos a todos, todavía boquiabiertos.

 Sólo los sordos no parecen escucharle, y este es un tiempo de sordera. No de enfermedad auditiva, no, de sordera para la verdad. De ceguera para lo evidente y de mudo disimulo entre entendidos. Es tiempo de rencor, en definitiva, por más que uno se empeñe, el verano siempre se acaba, y al llegar Septiembre, nos queda un jardín que espera, como lo hace cada año, el tiempo de renacer. El jardín del arte, espera, como en el poema de Hesse. Como en la voz de la Schwarzkopf, el alma del poeta resucita, y la música de Strauss, nos reconforta.

 “Septiembre”
Hermann Hesse

El jardín está de duelo,
fríamente cae la lluvia sobre las flores.
El verano tirita
hasta el encuentro de su fin.

El oro gotea hoja a hoja
hasta el suelo desde la alta acacia.
El verano sonríe asombrado y exangüe,
en el moribundo sueño del jardín.

Junto a las rosas permanece aún
algún tiempo, aspirando al reposo.
Lentamente cierra los [grandes,]
adormecidos ojos.

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Una respuesta a “September, lieder y Silencio de rencor.

  1. Hola. Entro de vez en cuando a tu " guarida cizañosa" y sabes?……….. más que leer ( lo leo todo ) es cuestión de estudiarlo, magnífico!!!.
    Tengo una debilidad  del quattrocento PIERO DELLA FRANCESCA.
    Besos y un saludo CIZAÑOSO.
     

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