De la Derrota, o Sobre El Código Da Vinci

 De la Derrota o sobre El Código Da Vinci.

Nada conviene más a una Religión que una buena herejía. La misma Religión Católica debe su supervivencia al sencillo hecho de proclamarse como la verdadera, frente a todas las demás, incluyendo, por un lado a los no católicos, pero sí cristianos, y por el otro, a todas las demás. Por muy buenos que puedan parecer y sean los gestos de supuesto encuentro ecuménico, para un católico, su fe es la verdad. Y esto debe ser así, de lo contrario, no profesaría el Credo.  La existencia  como entidad, a través de los siglos del pueblo Judío, ha servido precisamente como justificación, de que Cristo era en efecto, el Hijo de Dios, hecho hombre. Y desde luego, cuando los judíos helenizados, convencieron a los demás habitantes del Imperio Romano, de que aquél nazareno, era el hijo encarnado del «Dios», que había avanzado hasta el Logos, de la filosofía griega, bien San Pablo, o los otros, hicieron un favor, no precisamente secundario, a los Judíos, pues la difusión y supervivencia de sus propios textos sagrados, reconvertidos en el Antiguo Testamento, convirtieron al pueblo elegido en la necesaria fuente de la verdad del Galileo.

Sócrates, fue acusado de impiedad. Pagó por ello, lo mismo que Cristo, los primeros mártires, y lo mismo han pagado los Judíos, pero también, las innumerables sectas, que a lo largo de la historia del cristianismo han ido surgiendo, han suministrado de cadáveres y de victimas la sed de verdad cruenta de quienes creen en la autenticidad de cuanto creen.  Las Guerras de Religión, no son una exclusiva cultural de occidente, por mucho que nos duela, los dioses suelen estar detrás de muchos de los crímenes que el mundo y los seres humanos han tenido que soportar. Y puede decirse que cada religión oficial, es decir, con apoyo del Poder de turno, o a su amparo, ha sabido sacar provecho de la situación. Eso de que “el poder corrompe…” puede aplicarse al poder religioso, en los mismos términos que se emplean para el mundo de la política.  O los de la Economía.

No descubrimos nada, eso es seguro; pero este siglo recién parido, empieza a mostrar signos de un Despotismo Ilustrado, en su peor acepción, que resulta ridículo, y casi pueril, observar el alcance de fenómenos como los que ha desatado la publicación de un libro, del que ya todo el mundo sabe el nombre de su “oscuro” autor.

No entraremos en otras consideraciones tales como la “aparición” del Eje del Mal, pues esperamos la Aparición del BIEN, todavía. Sorprende que, quién más sufrió, no parezca haber aprendido nada de aquello. Léase, Holocausto y Segunda Guerra Mundial. O, que, quién nunca creyó en la Libertad, la quiera imponer a toda costa. Guerra Fría y Guerras actuales.  Y sobre el modelo económico… siempre ha habido pobres, y eso no lo va a remediar nadie, y con el agravio incomprensible de que son capaces de reproducirse, sólo dios sabe cómo, dada su “precaria situación”.

Este Despotismo Ilustrado de pacotilla tiene una mano ejecutora, los Mass Media, que en su vorágine de beneficio a toda costa, es capaz de vender al pueblo cualquier falacia, falsedad, media verdad, rumor o simple mentira, vistiéndola de atractivas como fáciles maneras de digestión y asimilación. Pero siguiendo con la máxima, «todo para el pueblo, pero sin el pueblo», «sin el pueblo», se ha reconvertido en «con el dinero del pueblo» Que en realidad es lo mismo que el pago de impuestos y su recaudación por parte del poder Absolutista, con “buenos modales”, siempre, pero la cruda realidad, fue siempre omitida por parte de los propagadores de las Cortes Ilustradas. Recuérdese las ciudades de cartón piedra de Catalina, la Zarina.

Lo despótico, hoy en día, es precisamente que sean las modernas Democracias1, quienes fomentan precisamente tal situación. El impulso de La Enciclopedia tuvo también motivos no tan Ilustrados y luminosos, los editores, libreros, impresores, de Francia y Suiza, por ejemplo, hicieron verdaderas fortunas, con verdadero riesgo y amor por la aventura, a lo largo de  su publicación. Su repercusión, puede que esté en el mismo principio de la modernidad, con la Revolución, la Francesa, claro. Pero, ¿qué interés se esconde en difundir, por el medio que sea, las más abyectas por espurias teorías de la conspiración, entre las teóricamente, cultas sociedades, a las que pertenecemos?

Teorías de esta especie las hay para todos los gustos, especialmente en el Imperio Norteamericano, pero no menos en la refinada Europa. Cada año se publican y emiten cientos de libritos y series, o programas de televisión, por citar medios asequibles, que intentan demostrar y convencer de las más peregrinas afirmaciones o historias, por no decir cuentos. Desde extraterrestres a sectas satánicas, pasando por los, tan de moda, misterios de lo “histórico” mezclado con lo paranormal. Pero ¿qué tiene esto qué ver con nuestro blog, si se dedica a otras muy distintas historias como reza en su proemio y en su Título, puede preguntarse, el lector?

El libro al que nos referíamos con anterioridad, como se habrá ya supuesto, es el del autor norteamericano, D. Brown, El Código Da Vinci.  Hemos intentado eludir la cuestión, pero el verano es época de relajación, y, por tanto, nos hemos dejado seducir por el “tema”. ¿Caemos en su trampa? Desde luego, acabamos de hablar de éllo.  La excusa, la famosa supuesta representación de María Magdalena en la Última Cena, de Leonardo, acabada en 1497, en el refectorio del convento de los padres dominicos de Santa María delle Grazie, en Milán, por encargo de Ludovico el Moro, de tan tiste final. Pero esa es otra historia.

De verdad ¿puede alguien sostener tamaña estupidez? Parece ser que sí. Nadie quiere entrar a discutir la existencia de Jesús de Nazaret, por tanto, ¿cómo discutir la de María Magdalena? Nadie quiere saber si realmente el pueblo al que denominamos con tanta imprecisión Hebreo, fue realmente monoteísta desde siempre, la cuestión de si Yahvé y Eloim son el mismo dios, no parece interesar a nadie salvo a Harold Bloom, exagerando y que recordemos.  La verdad histórica no parece interesar ni preocupar a nadie, pero ahora discutimos todos sobre un supuesto matrimonio entre Jesús y La Magdalena.  La Virginidad de María o la separación del Mar Muerto, son ya verdades históricas.

Creer, se puede creer cualquier cosa. Elvis sigue vivo, pero se esconde por un oscuro motivo. Los alienígenas nos visitan cada día, pero juegan al escondite, y los gobiernos del mundo nos embaucan con luces de aviones. Pero Leonardo no incluyó a ninguna mujer en la Última Cena. Precisamente la novedad iconográfica de la posición de San Juan, con sus largos cabellos, sí, es la de estar tan apartado del Maestro, baste comparar el fresco de Leonardo con uno cualquiera de los contemporáneos; San Juan, o, aparece dormido o se acomoda en el regazo, o  sobre el hombro del Salvador. Era el “más amado de los discípulos” y el más joven, cuestiones éstas que se derivan en parte  de la necesidad de tener que conciliar la autoría del Evangelio de Juan con la del Autor de El Libro del Apocalipsis, en una misma persona. Y sólo porque el nombre era el mismo, o cuestiones de más profunda diferenciación con el resto de los escritos neotestamentarios. Pero Leonardo, eligió un momento de la famosa cena, que no se había descrito, hasta entonces, el preciso momento en que revela cuanto sabe, y Judas se delata… o eso creemos ver todos.

Quien de verdad quiera seguir con el asunto debería leer la monografía de Kenneth Clark, Leonardo da Vinci, Alianza Forma, nº 52, Madrid, 1986. No citaremos sus comentarios, por su extensión, pero desvela claramente la dificultad de interpretar  una pintura, de técnica ambigua, tan dañada ya en vida del autor y maltratada por los restauradores. Ni Vasari  pudo verla en buen estado, y no aclaró gran cosa. La ausencia del cáliz, o Grial, otra leyenda, tampoco aparece en la versión de otro fresco de Domenico Ghirlandaio, en otro refectorio, el de San Marco, en Florencia,  y desde luego también un apóstol sin barba pero  que no es Juan, el tercero por la derecha, quizás Santiago el menor, podría pasar por una mujer.  Y este fresco, sí, recalco es legible, es decir, es visible.  

El grupo leonardesco de San Pedro entre San Juan y Judas, fue una solución inventiva genial, y punto. Lo demás es nadería. Como dice Clark, sentar a trece hombres a cenar y hacer de éllo una obra maestra universal, no fue una tarea fácil, pero para Brown, el misterio es otro. Desde luego, no el de la creación artística.

Al señor Brown se le podía haber ocurrido otra teoría: que al “separar” a San Juan de Jesús, apartaba de la mente del espectador contemporáneo de Leonardo la verdadera naturaleza, de la relación, que unía a Leonardo con Giacomo Salai, a quien conoció a la edad de 10 años, precisamente un 22 de julio de 1490, exactamente el día de Santa María Magdalena. ¿ Sería de aquí, de donde sacó la inspiración, Mr. Brown? No, claro, dado que su novela se monta sobre otra teoría en realidad más conservadora: Jesús, era un hombre, como los demás. Pero no como Leonardo, se sobreentiende. Por tanto, no hay motivo para la ofensa a la Fe, católica o no. Todo cuanto sigue a esta vulgaridad, la "normalidad social" de Jesús, es ficción.  Como casi todo en torno a Jesús. No por falta de alguna verdad, sino porque la ficción es siempre superior a la realidad. O ¿ era al revés? Lo dicho, me rindo. Saludos anónimo, como amable,  lector.

Notas: 1 El Liberalismo económico no deja de ser un modelo de despotismo, precisamente económico, o sea, el peor de todos, como puede comprobar cualquier experto en bolsa; lo curioso es que  la Bolsa no escapa al nigromántico poder de los macroeconomistas, quienes no parecen atinar en sus predicciones, precisamente por olvidar el factor humano, en el devenir histórico, y no de simple Mercado; un ejemplo, la crisis del petróleo del los setenta del siglo pasado, fue causada por un cabreo monumental de unos pocos “jeques”, por reducirlo al absurdo.

Anuncios

Una respuesta a “De la Derrota, o Sobre El Código Da Vinci

  1. Esa descripción de un San Juan joven, de larga melena y en el regazo de jesús de Nazaret… Mejor no ampliemos las posibilidades sobre el más querido de sus discípulos… ¿ O si?
     
    Me gustan los peces…
     
    Un beso!!!!

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s