Ricorso a Un siglo de Arte.

Un siglo de arte español.

En el número 10, Diciembre de 1999, de la revista  DESCUBRIR EL ARTE, de Ediciones Arlanza, El Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, Fernando Castro Borrego, publicó un Artículo cuyo título decía así: ARTE ESPAÑOL DEL SIGLO XX, PRIMER BALANCE. No vamos a reseñar el artículo. Solamente tomaremos como punto de partida,  algunas cavilaciones, surgidas de su lectura. Elucubraciones, vagas en su centrífuga retahíla, pero unidas por las inconsútiles lazos de la repetición, o de la obsesión misma.

Las ilustraciones que acompañan el texto son de por si un manifiesto, por lo que no las mencionaré aunque sólo sea por que son ya tópicos visuales de este tipo de artículos. Su inevitable carácter didáctico, destinado a prescribir a modo de prospectos las dosis necesarias para una correcta administración del saber; no obstante, eso sí, adolece de los inevitables efectos secundarios de este tipo de breves compendios de no muy claras intenciones. No es su falta de debate, que nadie espera ya encontrar si del arte oficial se trata; es la categorización y, por ende, elevación a axiomas de verdad gnoseológica, de ciertas ideas y afirmaciones, que lejos de parecer arriesgadas, sólo son ya topos de manual y que, por repetidas, acaban por ser un tipo de discurso más decorativo que histórico. Decorativo, sí, a modo de esas láminas  enmarcadas con passpartou de sucursal de banco, en las que uno sólo repara si espera las inevitables colas de un día a primeros de mes. Siempre han estado delante de nosotros, pero no son ideas que nos sorprendan, y el aburrimiento, las connota, sin pretenderlo de verdades que a poco que en esa mañana, uno vaya con mal humor, concluye por pensar: ¡Qué estupidez de obra!, en este caso, qué repetición de  pensamientos tan gastados, pero tan bien enmarcados.

El primer gran eje para  el Catedrático, se supone, es la defensa y su ejemplificación de uno de esos tópicos, El valor del Individualismo, (dada la imposibilidad de mencionar un ismo auténticamente español), y claro está Picasso, pero en seguida se desliza, y de las disculpas, pasamos a la culpa de la critica internacional, que lo asocia con el origen español del artista malagueño, residente en Francia… Para el autor del texto, es legítimo vincular lo español con lo universal. Sin caer en el supuesto exceso de dramatismo de los artistas debido a su origen español: ejemplo, como no, el Guernica. Para Castro Borrego su valor es universal…pero el Guernica, representa un acontecimiento de la “historia política española”, es decir…guerra civil española, es decir, es un cuadro de historia.  Pero ¿no habíamos concordado en que el género no tenía sentido, el cuadro de historia había muerto con la Academia y los últimos Salones…? Adjetivos como “proteico” para Picasso y “evolutivo” para Miró, son ya una variante más de una cadenza que debe precisamente su éxito a la crítica internacional. Y son de nuevo armas de una naturaleza vacía de sentido.

Evolutivo versus proteico.¿ El último Miró es mejor que “La Masía”? O ¿“La Masía” representa, lo qué es, un inicio, y que poco o nada tienen que ver con la supuesta evolución de Miró? Es como un silente perdonavidas crítico. Miró es Miró, pero es “nuestro” Miró, y no debemos dudar de su obra. Pasar a juzgar a Dalí, el último de esta sagrada tríada, es obligado para Castro Borrego, y así leemos “Escatológico” como rasgo de  lo español, pero claro está con su ”mundo obsesivo y solipsista ” y una unión a Freud y hemos zanjado la cuestión de la Vanguardia. Pero, aquí surge un problema, el propio autor sabe que la vida es larga, y que antes o después tendrá que volver a mencionar a dichos artistas, dada su diferente evolución, no precisamente artística, sino política.  Una loa para Gris, quien parece ser: el menos español de los hispanos internacionales pintores y grandes. El orden no altera el producto, y es una suerte que Gris muriera tan pronto. Menos hilo para el encaje.

Partir de una tesis previa, adolece necesariamente de la capacidad para disimular dicha proposición, pues en historia sea ésta de arte o no, es sabido los problemas que acarrea. ¿Ejemplos? Se encuentran donde uno quiera buscar. Desde Burckhardt hasta Michelet o Huizinga, por no mencionar, o Eusebio, pero esto son ya palabras mayores. Pero ellos son y fueron palabras mayores. Para el autor del este artículo, preocupado por desmentir un prejuicio que sólo él comparte, quizás más, pero no los menciona, dice de manera un tanto atrevida « Pero hay que superar este prejuicio que deriva, como se sabe, de una idea central y jerarquizada de los estilos, para empezar a reivindicar el modo español de entender lo nuevo, caracterizado precisamente por la tentativa de conciliar lo universal inherente a la estética de vanguardia, con lo nacional.»

Sentimos disentir, pues los “estilos favorecidos”, son y han sido, los de la vanguardia, y sin lugar a dudas esa idea de que la estética de la vanguardia, reivindica y hace suya una suerte de universalidad, es más un prejuicio, que una certidumbre, pues una lectura avisada de las vidas de los artistas de la Vanguardia, nos habla más de una guerra de rencillas, entre pintores, más que, con la universalidad o la posteridad; y un deseo de mantener a París, como  espejismo, en el centro de un mundo que se empeñaba en querer no tener fin, el del colonialismo, principalmente económico en lo artístico, imponiendo su agónica tentativa visionaria al resto, quienes por otra parte proporcionaban respuestas llenas de nacionales alternativas, desde los germanos a los rusos, o los italianos, empeñados en resurgir. Es más, cada nacionalidad, aportaría sustentadores ideológicos a las vanguardias. Los españoles, pasaban por allí, y en París, se encuentran de lleno con lo nuevo… Unos volvieron y otros se quedaron, pero ser español, no era garantía de nada, como nunca lo ha sido. Viajar es lo que tiene. El Greco, ¿es español? Y ¿universal?

Por otro lado, la misma trayectoria de la tríada mencionada, Picasso, Miró y Dalí, nos demuestra que lo "universal", fue entendido de maneras tan diversas como sus obras, tan alejadas entre si. Pretender que “Les Demoiselles”, por no volver sobre el Guernica, es universal por la introducción de citas a la máscara africana, es olvidarse de una evidencia aún mayor, La Source de Ingres se cita dos veces, y la ausencia de “espacio”, estaba ya prefigurado en Ingres, precisamente, en la "Gran Bañista". Llenando por completo el espacio.  Por no mencionar a Cézanne.

No pretendemos, sino intentar demostrar que afirmaciones tajantes, pueden y deben, ser sopesadas a la luz de los hechos y de las obras, no de la "supuesta historia" de los estilos y autores. Un ejemplo, que ilustra esta práctica de discursivo proceder: atrevida « :..entre los que hay que destacar la figura de Tàpies, cuya obra evolucionó muy pronto hacia otro tipo de evasión estética, la que brinda como coartada el simbolismo místico » Es más: « La síntesis que este artista establece entre lo místico y lo matérico dio lugar a una estética de indudable fuerza y personalidad, que ha creado escuela en el arte catalán de las últimas décadas del siglo XX.»

De aquí saltamos a copiar una de las citas más ridículas que hemos leído  pergeñar alguna vez sobre Antonio López. «…cabe citar la estética residual de Antonio López, empeñado en  perpetuar el tópico de una España triste y adormecida….» Volvemos sobre Tápies, y ¡ tanto que evolucionó muy pronto!, entre el verano de un año y el siguiente, y hasta hoy mismo, su “estética” es la que en puridad es residual, dado que no hace más que seguir con el arte Povera, tiñéndolo según sople el viento, de cruces o de grafías falsamente orientales, Zen o Chon y que por mucho que sean de cera y miel, gran gasto por otra parte, no dejan de ser dubufetianismos  intentos de vender siempre lo mismo.

Antonio López, puede acercarse en lo posible, para quien no tenga las legañosas miasmas de la modernidad ante sus ojos y narices, a ser, quizás, uno de nuestros más universales artistas, baste mencionar un ejemplo de su obra, en el que se enfrenta en sus tallas, con uno de los ejercicios que muy pocos son capaces de afrontar: Un hombre y una mujer, de pie, desnudos, mirándonos, esto sí, es universal. En ellos, sin poder escabullirse, nos obligamos a vernos; pero, claro, no es visión de este otro mundo de individualidades tan “españolas” como falsamente universales, que sólo permiten una mirilla por la que avistar, que no ver; su sempiterna, “propia obra”.

Recuerdo aún, la pintura, fiel, con la honestidad velazqueña, y la sinceridad propia, de su interior de Lavabo y espejo, con “su” lavabo y "su" espejo, en suma, en cada detalle se ve el rastro de lo humano, con la verdad que deja nuestra íntima higiene, es decir, el fugaz rastro de todos nosotros.

Quizás para Castro Borrego, esto sea un tópico, pero es que España siempre ha sido un Tópico. Y por mucho que queramos cambiar la Formica por el mármol preysleriano, el cuarto de baño es universal, en su intimidad; tal vez no lo sea, para una tribu amazónica, pero, ¿un cuadro de Tàpies lo es?

 La Cizaña Estética, siempre se pregunta, qué fue de todos ellos cuanto de ellos fue, y qué fue en nosotros de lo que quisimos ser. Saludos anónimo lector.

Anuncios

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s