Espacio: aliteraciones y alteraciones.

Espacio aliterado o del retorticero objeto-sujeto, uso y abuso de otros meandros en el curso de los cuadros: Factura y Pintura.

Si la pintura, ya no tenía qué pintar, ¿qué pintar entonces? Si la respuesta fuera unívoca, la historia del arte y de la estética pictórica, no sería  otra que la ya conocida. Una respuesta de una de las cuestiones esenciales de las que hablábamos en la entrada anterior fue el Cubismo. Puede ser considerada como la gran primera manifestación de las Vanguardias Históricas. Nacida con la primera década del siglo XX, ya ha pasado tiempo suficiente para ser reconsiderada. En su estudio (a veces pormenorizado mes tras mes), abunda la anécdota y el “nominalismo” de los dos grandes “genios” que se manifestaron como los creadores de este llamado nuevo lenguaje, con comillas tipográficas. Picasso versus Braque. Recuerda a la peregrina polémica sobre el descubrimiento de la técnica la óleo, y su introducción en Italia, Y esto nos recuerda, otras discusiones afines como el desarrollo de la perspectiva y su implosión entre los pintores cuatrocentistas. Aquí debemos recordar que no fue una tarea tan espontánea, sino que fue conseguida, gracias al estudio concienzudo de muy pocos agentes en su descubrimiento e invención, y por tanto de su formalización y difusión.

 Al Cubismo le sucedió algo similar, nace en un medio que de todos es conocido, por lo que no entraremos en mayores discusiones, pero con los antecedentes  plantados  en Cézanne, restarle a éste su parcela de propiedad, es una negación del padre freudiana digna de manual.  No obstante, al reconducir la experiencia de Cézanne al mero objeto, es donde el problema del espacio, se traduce como un “nuevo lenguaje”. Al abandonar el paisaje como tema, en sus inicios, una lucha por una nueva definición de la relación entre el espacio pictórico y del propio objeto, en el ejercicio cubista, -incluso la figura humana es sojuzgada como un objeto más-, el Pintor, puede reordenar la visión como mejor guste, y es aquí donde desfilan todas y cada una de las definiciones que pueden ser aplicadas al Cubismo. Su posible relación con la fotografía y el cine es obviada, por lo que no nos compete tampoco tratarla de momento. La pregunta que se nos suscita al día de hoy no es otra que la que en apariencia ha sido contestada ya afirmativamente casi desde Apollinaire hasta hoy.

 ¿Puede ser considerado como un nuevo lenguaje realmente? Es decir, el sujeto, obligado a reconstruir la no abstracción del tema, ni de lo representado,  sino su mera representación desde los más dispares puntos de vista, es emplazado sin remisión a participar del mundo recreado; pero los beneficios hipotéticos, para el sujeto, no  los tenemos tan claros, como lo pudieran ser en cambio, para el puro hacer o placer, y experimentar, del propio artista. La sacralización del cuadro y del plano como campo de batalla del experimentalismo, de lo analítico a lo sintético(bizantina cuestión, por otra parte), el paso del marco rectangular al óvalo, la paleta tricolor, la incursión de signos visibles, como cifras y letras, etc. y distinciones de esta laya, nos recuerdan por desgracia, un fenómeno frecuente en las Vanguardias, la falta de filtro por parte del mismo creador en la respuesta, dando por válido todo ejercicio, al ser expuesto al  ruedo del mercado.

 Pero nos recuerdan otra cosa, la famosa acusación contra Leonardo por su aparente pérdida de interés ante el acabado final de algunos de su proyectos, como La adoración de los Reyes (Uffizi); en este caso, resuelto el problema, su terminación efectiva pasaba a un segundo plano, en apariencia… En realidad no sabemos porque no lo llegó a terminar, o qué fue lo que se lo impidió. Vasari, narra que las obras de Masaccio podían pasar por contemporáneas, de él, claro está, y eran ya, más de un centenar de años anteriores, y no obstante, Masaccio, era uno de los primeros artistas en elaborar las bases de un nuevo lenguaje, este también interesado por sus propias normas y no menos importante aún, sus posibles y ansiados objetivos: representar el mundo, los objetos, y a los seres, de una manera tal que pudieran perdurar como modelos en nuestra memoria, permítasenos la licencia poética… y no definirlo.

  Picasso vivió lo suficiente como para extraer del Cubismo una evocación del plano, aplicable en muy diversos lugares, donde necesitaba economía de recursos plásticos para no sacrificar su propio lenguaje, por lo que desde la Señoritas de Aviñón, hasta el Guernica, el Cubismo  pasa por todas las etapas en el proceso creador del mismo Picasso, y formaría parte de un rasgo de estilo más del autor.  Pero el Cubismo, a pesar de todo dio un ejemplo de rigor, a partir del propio Picasso y Braque, según la mayoría de los especialistas. Juan Gris, de corta vida pictórica, es considerado un exponente del alto grado de profundización que el Cubismo podía poseer en su factura, (su momento "clasicista"), pero no vivió lo suficiente para poder imaginar si hubiera practicado este “lenguaje” de por vida, digamos unos 60 años. De Braque, sus logros y limitaciones no evolucionaron como Picasso y por ello quizás ocupe el puesto que se le asigna en la memoria escrita de los Especialistas, no francos. Del resto de pintores que usaron del lenguaje cubista, casi todos podría decirse generalizando, que hicieron de éste, un recurso, casi de cita, a la misma modernidad, que convenientemente explotado conectaba y todavía conecta con la nostálgica edad heroica de las Vanguardias, pero, en definitiva, el Cubismo, no se convirtió en una nueva academia, afortunadamente.  Por tanto uno de los prejuicios orgullosos que se desprende de una nueva regarde al fenómeno cubista es la de considerarlo como uno de los grandes logros de la pintura moderna, de ruptura total y de un carácter totalmente moderno, pues se tiende a obviar, los antecedentes cezannianos y la naturaleza de ejercicio particular, donde los fines y los medios, llegan a ser lo mismo, y cuyos resultados dejaron incluso de interesar al mismo Picasso. Quien en su infatigable curiosidad, por otra parte, comprendería muy pronto el callejón sin salida que el lenguaje por el lenguaje, o lo que devenía en lo mismo, el estilo por el estilo, no era sino una nueva Academia. O ¿ Manierismo?

 Quizás la gran lucha de Picasso, no fuera otra, que la de no caer en su propia Academia y mantenerse lejos de la tentación de su propio manierismo…  ¿o No?  La naturaleza del mismo espacio y su relación con el mundo a representar, fuera éste de la naturaleza que fuera, siempre le interesó. Esto nos recuerda la Capilla Paulina de Miguel Ángel, no sabemos muy bien por qué.

Un recuerdo personal: en mis años escolares, llegué a tener un profesor que nos proponía cada semana un ejercicio de estilo, así, por ejemplo, pasábamos del cubismo a la imprescindible abstracción; las reglas, para realizarlos, que no entendí entonces, no eran otras que las de la simple imitación. De lo cual he deducido con el tiempo, la inmensa influencia, del “estilo”… Personal.

Y una intriga marginal: Luca Cambiaso, y su grupo de figuras… en los Uffizi, Florencia.

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