Bloglobalizar o del azar.II To be continued…

 Bloglobalizar o del azar. segunda parte:

Un nuevo Comentario-respuesta más a la entrada, titulada: " Es cierta cosa" Pertenecen al pintor Alejandro Pérez Ordóñez, y son por tanto, las Palabras de un Pintor:  « Hablo como pintor: Chardin tenía toda la razón. Es el cuadro el que impone sus condiciones a su creador. El que pinta nunca sabe qué está haciendo hasta que lo ve hecho. Es el cuadro el que decide cuándo está acabado, y se lo dice al pintor, quien no pocas veces está distraído y no oye estas llamadas, perjudicando notablemente el resultado. Sólo los que están atentos a estos mandatos de la obra crean obras maestras, y los que las perciben al segundo son los genios. Los pintores no somos más que marionetas de nuestros cuadros.¿Por qué los llamaremos "naturalezas muertas"? ¡Están más vivas que muchos de nosotros! »

Desearíamos que al Pintor no les molestase un comentario más detenido sobre las cuestiones que son el origen de la entrada “Es cierta cosa”, donde se apuntaba de manera sucinta la intervención del azar en la praxis pictórica. El siglo XX, reivindicó, propuso y sistematizó este sutil juego de interpretación que podríamos llamar “el azar”, para diferenciarlo del supuesto racionalismo técnico heredero teoricamente del academicismo, y así, por citar uno de los exponentes más accesibles, para M. Ernst, el cuadro se convierte en un supuesto campo de batalla entre el azar y el “acabado consciente”. No es difícil comprobar cómo, en los movimientos contrarios al orden establecido, sea  Dada o el Surrealismo, con diferentes intenciones y dispares orígenes ideológicos, y por tanto objetivos y logros muy heterogéneos, el azar  emergiera como un medio y un fin en si mismo. Pero es necesario anotar que en última instancia, esta condición del azar como método no dejaba de ser una consecuencia de la estética romántica, y su apelación a las regiones oscuras del alma humana, que intentara aclarar S. Freud, pero que, sin querer entrar  en mayores disquisiciones, podríamos resumir, diciendo que, la supuesta llamada de un “δαíμων”, o dios, ajeno al pintor , suplía al menos, y en apariencia, la respuesta a una interpelación: la “razón”,  de la obra de arte, ¿ cual era, en última instancia?  Breton, en su Manifiesto del Surrealismo, en 1924, decía así: « Todavía vivimos bajo el imperio de la lógica, y precisamente a eso quería llegar. Sin embargo, en nuestros días, los procedimientos lógicos tan sólo se aplican a la resolución de problemas de interés secundario.(…) Al parecer, tan sólo al azar se debe que recientemente se haya descubierto una parte del  mundo intelectual, que, a mi juicio, es, con mucho, la más importante y que se pretendía relegar al olvido. A este respecto, debemos reconocer que los descubrimientos de Freud han sido de decisiva importancia. » Estas palabras, no debieran enjuiciarse como una negación radical del racionalismo, mas bien como una apelación a otros mecanismos mentales que ejercen y por tanto, emergen en los autores, precisamente cuando la primera gran guerra había demostrado la engañosa fortaleza de occidente, exponiendo al hombre a su verdadera dimensión. Por ello, la política no era ajena tampoco a estas manifestaciones. Pero retomemos, el azar y una relectura de la imaginación, la cual es sometida y escamoteada con estrategias como el “automatismo”, tan caro a los primeros surrealistas y de tan larga vida (hasta hoy, el ejemplo ha cundido entre ciertos autores, utilizando la cibernética y la programación aleatoria); ¿es, pues, el azar el anónimo motor inmóvil del artista creador…? o es un recurso de justificación, o aún más simple, desinterés por la propia reflexión sobre el mismo arte.

Pero no es sorprendente, que la apelación a la obra como ser autónomo, con un poder sobrenatural sobre el autor, se repita. Si leemos, “distraído y no oye estas llamadas” , podemos entender que la llamada interna del arte sea perentoria, pero las supuestas llamadas, por persistentes que puedan parecerle al artista, no dejan de ser una más de las formas del pensamiento mágico. Con lo que no habríamos avanzado nada…Esa raíz espiritual, es curiosamente una de las particulares razones de la gran cruzada del arte del siglo XX, intentando alejarse del arte como manifestación sagrada, y del carácter de ritual del ejercicio artístico, acabaron por describir una parábola perfecta, y donde Dios, el hombre o el Arte, dejaron de ser el centro, el propio lenguaje acabó por convertirse en uno de los focos, lejano, pero no por ello menos presente, así como el posicionamiento político, (o la fingida ausencia de éste) otro de los ejes semánticos y redundantes del lenguaje y del propio quehacer de los artistas. Utopía y Realidad, no dejan de ser las dos caras del Jano moderno. “Los pintores no somos más que marionetas de nuestros cuadros”, Debo anotar que una rápida visión de las obras de este autor, con las limitaciones propias de una página web, no dan precisamente la impresión de ser las obras de un incontrolado ejercicio de formas productos del azar, o de unas oscuras e imperiosas fuerzas pugnando por asomar entre las configuraciones representadas. Si me lo permite el autor, se diría que el uso de los aspectos más iconológicos de algunos de sus paisajes, así como el protagonismo de elementos arquitectónicos, como verdaderos artífices del mensaje, desvelan a un pintor, conocedor de una tradición, y participe por tanto de un lenguaje definido por siglos de tradición. Especialmente, en el uso del color como generador de la forma.

 Por tanto marioneta, tal vez, pero los hilos no pueden sino interpretarse como las tensiones emocionales de un autor, propias de un carácter autoreferente y exigente. Todo ello muy loable. Quede claro, que no emito ninguna valoración de la pintura de Alejandro Pérez Ordóñez, tan sólo he tomado sus palabras para reflexionar una vez más sobre el tipo de naturaleza existente entre el Autor y su obra. Si, a pesar de ello, el autor se sintiera molesto, ruego me disculpe, por anticipado. Y por supuesto invito a la visión de su obra en el link  citado en su nombre.

Theodor W. Adorno en el capítulo dedicado a La Belleza Natural, de su Teoría Estética dice, con su particular método de decir y de desdecirse, sin llegar a aclararse: «Aunque el lenguaje de la naturaleza es mudo,  el arte intenta convertir en lenguaje ese silencio, expuesto siempre al fracaso por la inevitable contradicción que hay entre esta idea que exige un esfuerzo desesperado y la otra, a la que se refiere este esfuerzo, de algo absolutamente indeliberado» Pág.108. El origen de la cita se encuentra ya debidamente citado en este blog.

Anuncios

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s