Un Cardenal SIN Nombre

Un simple Retrato de Cardenal.:«…que nos da la impresión de ser la encarnación de la inteligencia.  El milagro, porque se trata de un milagro, tiene lugar a nivel de la percepción- ¿ Se ha captado alguna vez todas las propiedades que convierten a un ser humano en un individuo mejor que aquí?- en los párpados incluso puede observarse el movimiento de las pestañas, y luego a nivel de manifestación, porque la imagen que se recibe se trasmite con un increíble refinamiento y sutileza.» J. Pope–Hennesy.

Este ser humano no es otro que el anónimo cardenal que retratara Rafael en torno a 1510- 1511, y que es considerado como uno de los primeros retratos del período romano del Artista. No aparece en las fuentes hasta 1888, pero nunca se ha puesto en duda su autenticidad, como es el caso de la mayoría de los “rafaeles” del Prado. Pero en lo que no hay duda es de que a pesar de los numerosos esfuerzos por identificar al Cardenal, todos han sido intentos y ninguno de los nombres propuestos ha logrado el unánime consenso entre los especialistas. O eso nos ha parecido. Por lo tanto, este es un caso de retrato sin retratado, por lo que desde su aparición ha servido de vehículo para la especulación de carácter general en torno al “tipo humano” que se esconde detrás del “tipo” de hombre renacentista, precisamente en uno de sus mayores exponentes: El Cardenal.

« Un rostro que denota una intensa espiritualidad, pero que también esconde un cierto aire perverso… .» Antonio Manuel González. «.Es sin duda una de las obras maestras de la retratística renacentista, y aún de toda la historia de la pintura. Su propia indeterminación personal  le confiere, además, un cierto carácter representativo » Alfonso E. Pérez Sánchez. E ahí el punto decisivo: no sabemos a quien representa, lo que en principio supone un grave problema tratándose de un retrato.  El mismo Pérez Sánchez lo confirma al decir: « Toda la inteligencia desdeñosa, la implacable frialdad, y la refinada sensualidad que imaginamos en el tipo humano del Renacimiento, afloran en este retrato, sobrio y profundo, con intensidad alucinante.» Sin embargo lo sitúa en torno a 1517,  « como una obra de plena madurez. » 

 ¿ Pero, estamos seguros de que vemos en el cardenal, no una frenología sociológica, sino la verdad de quien fue representado por Rafael? El problema del retrato. En el siglo XX, ha dejado de preocupar, especialmente en el género de los retratos de pompa y circunstancia; quizá debido a la gran cantidad de datos que podemos obtener, de una persona determinada, a pesar de ser objeto de un retrato, o a pesar de el retrato mismo. El retratado deja paso al pintor, y es el artista el verdadero protagonista de la obra. Ejemplos los encontramos por doquier. Sin embargo, cuando el personaje representado es anónimo, nos encontramos con un territorio de incertidumbres, que si las aplicáramos al presente, como lo hacemos con el pasado, llegaríamos a la conclusión de no estar ante una persona en concreto, sino ante una mera representación.

Es evidente, para quien se detenga delante de El Cardenal de Rafael, que la persona que nos devuelve la mirada era un ser humano. El pintor restituye cuanto fue, de un ser muerto hace casi 500 años, con una pincelada segura, con unos medios expresivos que le proporciona el mismo modelo, y que por tanto están tan cargados de verdad como la otra parte de la historia, nuestra ignorancia sobre el personaje real que la pintura esconde. Pero ello no impide: « El modelo es inolvidable. Rasgos suaves, de raza refinada; ojos de párpados dispuestos a caer con reservada contención sobre esta fría e introvertida mirada de diplomático hecho a la reserva y la cautela; cierta melancolía que refleja un pensamiento, más bien encubierto que manifiesto; sus labios finos revela el autodominio necesario en una corte en la que la fortuna, la desgracia y el crimen podían hallar su coyuntura en el canto de una moneda » Enrique Lafuente Ferrari. Pero para Lafuente Ferrari, parece que el Cardenal  Francesco Alidosi es un firme candidato a ser nuestro cardenal, quien, según todos los indicios, disfrutó del mayor de los afectos de Julio II.  Mientras que para Oskar Fischel: « …the pale face with lips keyed in colour  to the red above and below…» Es decir, una pálida tez de sellados labios, en medio de un gran rojo y se trataría de Hipólito de Este, apoyándose en una descripción de Castiglionne.

Como podemos observar, la insistencia es la misma, los rasgos, como los labios apretados, suponen un carácter determinado. Sin embargo, Rafael ya se había encontrado con un modelo, cuyos labios y ojos, tal y como los vemos hoy, son un anticipo de los del Cardenal anónimo, me refiero a la tabla conocida como el Retrato de joven con Manzana, en los Uffizi, quien para muchos se trataría de Francesco María della Rovere, pero sobre quien tampoco existe un unánime acuerdo en la atribución del personaje retratado. Por tanto, deberíamos creer que el joven con Manzana, también es un despiadado insensible y frío ejemplar de “príncipe renacentista”, o tal vez sólo vemos lo que queremos ver en la fisonomía, porque de ésta extraemos conclusiones, fácilmente ajustables, a nuestras ideas sobre el Renacimiento.

El primer retrato moderno, donde la vida habita, es para muchos la Gioconda, precisamente, por ese misterio, que desgraciadamente la envuelve y la aparta de nosotros.  Algo parecido sucede con este cardenal, quien a base de ser descrito, cae sin remisión en el océano abisal de las interpretaciones. Por ello la larga travesía del desierto, desde la conquista de la apariencia física hasta la disolución del género del retrato, está decantada en un solo ejemplar, y todo por que no sabemos quien es la persona que esta detrás de lo pintado. Solo nos queda lo que esta delante, es decir: a nosotros mismos, con nuestro lastre de espectador-sujeto. El retrato moderno, y sus artistas, han ganado la partida. La bibliografía sería farragosa, por ello la evitaremos por ahora.

Retrato de Cardenal, Rafael. Tabla, 79×61 cm, Madrid, Prado.

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2 Respuestas a “Un Cardenal SIN Nombre

  1. Hola, Orsini…
    Me ha encantado este artículo. Aún recuerdo mi primera visita al Museo Nacional del Prado y encontrarme con este "Cardenal".
     
    Saludos , hasta prontito.

  2. Hola soy Júlia he visto que el renacimiento italiano te gusta mucho. El caso es que yo ahora estoy haciedo un trabajo sobre la magia en el renacimiento y me gustaria que se pusiera en contacto conmigo. mi msn es lia_1990bcn@hotmail.com
    Muchas grácias.
    Besos

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