ARCO, Darwin, y Robin Hood.

El origen de las Ideas, como el de las especies… no se halla tan lejos.

«Así como la magia correspondía al sentido humano de la unidad con la naturaleza, de identidad de todo lo existente- una identidad implícita en el clan- el arte se convirtió en la expresión de los inicios de la alienación.» Ernst Fischer. La Necesidad del Arte, Traducción de Jordi Solé-Tura, 1966. Edicions 62 S.A. de la traducción. Capitulo I, La Función del Arte, El arte y la sociedad de clases. Pág. 44. 

Olvidamos con harta frecuencia, que el siglo XX, estuvo dominado y sojuzgado por unas pocas teorías o marcos de referencia especulativa, que si bien ahora, nos parecen incapaces, por su parcialidad histórica, o útiles para explicar el mundo y al Hombre, no dejaron de marcar a fuego su impronta sobre casi todos los aspectos de la vida intelectual – y desgraciadamente, no sólo esta- de los seres que vivieron bajo el miedo al hongo nuclear. Tres corrientes, singulares, (en realidad hijas frustradas del S. XIX), de pensamiento fueron las luminarias de las que recibían la luz los hombres que decidían pensar sobre el mundo y escribirlo. A grandes rasgos y por tantos, simplificadores, baste recordar que el pensamiento Marxista, con el materialismo histórico o dialéctico, según quien escriba, el Psicoanálisis, y por último, en el tiempo, el postrer coletazo de Nihilismo nietzscheano ,  el Existencialismo, marcaron profundamente, tanto a sus seguidores como a sus antagonistas. Así, por simplificar de nuevo y brevemente, los neopositivistas, los partidarios de la Psicología  social, clínica-farmacológica, con su soterrado “conductismo”, así como un largo etcétera de aquellos que entre unos y otros, intentaban nadar y guardar la ropa, se esforzaron por explicar desde sus posicionamientos ideológicos el mundo, y claro está, el arte, también. Uno de los grandes fenómenos sin explicar del siglo XX, fue la capacidad de los habitantes del mundo libre, por olvidar de un golpe, (como si la revelación hubiera caído sobre ellos),  y la rapidez con la que abrazaron el olvido de una verdad, que habría  de condicionar toda su vida, a saber: la existencia de dos mundos, liderados por dos potencias, que con sus satélites y quintas columnas, en uno y otro bando, intentando imponer sendas visiones del mundo, al resto. Ahora, desde aquí, sabemos que a la caída del muro y el desmoronamiento de la U.R.S.S., las guerras nacionalistas, en la vieja Europa, y las Tormentas del desierto, o espejismos de tales, sirvieron de excusa para la creación de los nuevos otros, ergo, El Enemigo… Todo dicho sea de paso, a grandes brochazos, dada la naturaleza del blog, y de espacio. Era pues necesario, decimos reinventarse o morir. Una consecuencia ha sido la entronización del mercado libre, como realidad socioeconómica, para dar cabida a quienes siguen sin entrar por el aro de la "libertad", léase, la Gran China…pero esto sería más largo de explicar, como el Neofundamentalismo, reproduciéndose en más sitios y lugares de los que habitualmente consideramos, y por tanto de muy diverso corte, pero que afecta a todas las religiones institucionales con poder, véase el rechazo de La Iglesia Ortodoxa Rusa, en las Rusias, a permitir la “catolización” de éstas.

Lo dicho anteriormente podría ser una introducción bastante pueril, para traer a colación, una consideración importante. Arte e Ideología sufrieron una inexplicable relación simbiótica  en el campo del marxismo, al considerar al arte como un trabajo más, dentro de la división conceptual de la infraestructura económica y la lucha de clases. ¡qué viejo nos suena todo esto! Pero la publicación del libro de Fischer es casi contemporánea de la Teoría Estética, de Adorno, lo cual nos lleva  a pensar que, a pesar de las diferencias cualitativas, la intención inicial de ambas obras, como las de muchas otras, publicadas en la época, no era otra que la de conjugar La “necesidad” del Arte y la situación política del autor, en un marco de política real,  hoy diríamos de su posicionamiento social.

 Aún apartándonos del origen de este blog podremos mencionar un ejemplo revelador. Por su naturaleza, no somos dados a citar a autores, como exponente de opiniones, que provengan del campo de la literatura exclusivamente. Pero existen excepciones: un ejemplo de artista-escritor que conjuga en sus obras el siglo XX, con todas sus corrientes, hasta el punto de llegar a ser protagonista histórico, a través de una coincidencia cruelmente abrumadora, por la repercusión personal para el autor, fue el escritor Ernesto Sábato, quien no en vano se encargó de guardar la memoria de la Maldad en estado puro, de un poder, el militar y la silenciosa connivencia de tantos otros, de nefastas consecuencias para la Argentina. Situación que se repitió en la Alemania Nazi y en la España de Franco. Pero para Sábato el arte literario siempre fue más allá del mero panfleto. Para Fischer el artista tuvo en origen, después de la magia una función: « Esta función social era imperativa e irrenunciable, como lo había sido antes la del brujo.  La tarea del artista consistía en explicar el significado profundo de los acontecimientos a los demás hombres, en hacerles comprender el proceso, la necesidad y las reglas del desarrollo social e histórico, el resolver para ellos el enigma de las relaciones esenciales entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y la sociedad.» Pág. 48 Op. cit. Pero Sábato es un ejemplo de lo anterior con una obra no muy extensa en títulos y sin embargo, definitiva para quien quiera comprender el siglo XX, un ejemplo: la desconfianza de Sábato hacia la Ciencia, como positivista refugio del alma, era ya una de las habituales concordancias del autor con su siglo. En Sobre Héroes y Tumbas, caminamos por la selva oscura de la vida de un siglo entero, en los pasos de Martín y de Alejandra. Quizás no cumpla los requisitos de Fischer, sino que los rebasa, y no sólo es el brujo y el artista, es también su conciencia, y su dilema. Pero volvamos a Fischer: Después de muchas páginas viene la "propaganda", que dice así: : « Pero cuando lleguemos al tercer período, al período comunista, cuando la sociedad sin clases exista en la abundancia, la función esencial del arte no consistirá en la magia ni en la educación social.» Pág. 263. Pues para el autor, el mundo actual,(finales de los sesenta, recordémoslo), el arte tendía a someterse a exigencias sociales específicas, a ser un simple medio de educación y de propaganda.

Exigencias sociales específicas,” por ello, ahora, en este nuevo siglo, cabe preguntarse cuáles son estas exigencias, o si al menos los artistas las sienten o simplemente, no tiene obligación de satisfacerse, más que a sí mismos… ¿existe un ápice de responsabilidad, por parte de algún artista? ¿Para quien trabajan…? Preguntas tontas.Y ¿a qué viene esta entrada? ¡Ah! Claro, Si el mes que viene se abre ARCO, como no, allí estará la respuesta, pues claro, cómo no lo recordé antes. Porqué habría recordado todo lo que escribí y no parecía tener mucho sentido. ARCO La Feria de Arte Comercial, ay, perdón, Contemporáneo, de Madrid, España Europa Mundo…

Allí estarán las respuestas. Entre cajas.

Anuncios

Una respuesta a “ARCO, Darwin, y Robin Hood.

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s