Y maldecir todo Destino…o del origen de las ideas.

Conceptos recurrentes… o del origen de las ideas.

En la entrada anterior…

« El arte está incluido en el proceso general de un nominalismo creciente desde que se hizo trizas el ordo medieval.» Teoría Estética, Theodor W. Adorno, Pág. 263. Nominalismo: « Se puede, efectivamente, maldecir el destino de este corte que el Renacimiento efectuará en la historia, en el espíritu, y en el arte europeo.»  Enmmanuel Berl. Las dos fuentes del Arte Occidental. Pág. 34. Ya sabemos quien hizo trizas el ordo medieval. «  Y maldecir todo destino..» « Se puede, efectivamente, maldecir el destino de este corte que el Renacimiento efectuará en la historia, en el espíritu, y en el arte europeo.(…) El Renacimiento separó la cultura de la colectividad, separó en cierta forma al arte de sí mismo. Condenó al Occidente a la inestabilidad, a la escisiparidad. Consagró nuestros espíritus a la contradicción.»

Y tanto, un ejemplo sería la tan traída y no menos llevada, dialéctica hegeliana que tantos frutos procuró, por ejemplo, al mismo Adorno que reseñábamos a través de sus palabras, en las entradas anteriores. Berl, parte del Renacimiento, para la cultura y de la Reforma y la Contrarreforma para el Espíritu, llegando a las fuentes de nuestro Nilo moderno.  Al querer diseccionar las fuentes del arte occidental, parte de un punto de vista que revisa el concepto de renacimiento que circulaba por la bibliografía mas pedestre. Lo aplica, como un fenómeno más, dentro de los periodos intrahistóricos, y así lo opone al de revolución, si bien les concede a la larga resultados análogos(ver introducción de este pequeño ensayo). Para Berl, “Renacimiento y Revolución, tienden a emancipar al individuo de sus padres” Pág. 10. Pero no sólo a sus padres:  « Privó de estilo a nuestras patrias. El desordenado eclecticismo que se imputa a los siglos XIX y XX es él quien, en consecuencia, lo engendró. », No sin cierta razón, Berl, hace descender al arte moderno del Renacimiento, y no de una necesidad de avance o de rechazo.  Al romper la armonía de los pueblos, para Berl, el Renacimiento, implica la soledad de la libertad, que sólo los artistas europeos disfrutarían de él en adelante. En suma habla de un arte de la Personalidad. O de autor…por ello quizás añade: . «  Él -el Renacimiento-  hizo posibles, y sin duda ineluctables, esos pastiches cuya multiplicidad suscita, hoy día, nuestros lamentos.»

Esto fue escrito en la década de los setenta del siglo pasado, o al menos entonces se publica en nuestro país. Por tanto , hoy ya nadie se lamenta por los pastiches… pero si lo enfrentamos a Adorno nos encontramos con  Benedetto Croce, para quien Adorno, precisamente, es el responsable, entre otros de “aguar la dialéctica, al incluir, con los géneros, el momento de la universalidad, en lugar de suprimirlo y superarlo seriamente” . Pero es que para Adorno,  donde Hegel se queda corto, Croce “se incluye en esa tendencia general a adaptar el Hegel descubierto de nuevo al espíritu contemporáneo por medio de una doctrina más o menos positivista.” Pág. 263 Opus Cit. Pero, como explicar lo dicho anteriormente desde la supuesta enunciación: «  El nominalismo estético es la consecuencia  que Hegel no llegó a extraer  de su doctrina de la preeminencia de los pasos dialécticos sobre la totalidad abstracta.» Croce, según Adorno, pareciera que suprime la totalidad abstracta o la supera, o la ignora: «  La experiencia crítica de Croce de que cada obra debe ser juzgada, como se dice en inglés, on its own merits, trasladó esa tendencia histórica a la estética teórica.» Pág.263.

La tendencia es como ya hemos visto la desintegración de los géneros y la disolución de los supuestos valores de universalidad en el arte. Por ello quizás la autonomía del arte desde los ismos, es una teodicea del arte, que ignora su origen, o lo encuentra en un irónico espiritualismo autosuficiente de corte subjetivo, más que de la estética, que busca respuestas, más allá de toda duda razonable. Al menos la Estética que se crea merecedora de tal nombre. No obstante y después de tan profundas palabras tenemos la obligación de afirmar, sin asegurarlo, claro, que los géneros cambian y se mezclan, que traspasan medios técnicos y soportes, que se revelan y rebelan, que se asustan y se esconden, que en suma, los géneros se convierten en la sintaxis básica de los nuevos artes, desde el video digital, a cualquier otro arte nuevo que, usted, ahora mismo imagine o le venga a la memoria.

Como podemos ver, Adorno, no deja de repensar, desde sus propios méritos, las ideas de Hegel, Lessing, Schelling, Freud, Kant o Nietzsche, o  W. Benjamin, o Baudelaire o Marcuse, entre otros y la abundancia de ejemplos literarios y musicales, le da un tono preciso, al aporte de los mismos, pero la ausencia de referencias a las artes más visuales, casualmente, hace de la lectura de la "Teoría Estética" de Adorno, un acontecimiento en ocasiones frustrante, pero sin duda apasionante, porque es como "pensar a martillazos", una frase, un oración,  y un adusto y árido eco se planta en la retina del lector, para después reaparecer, clavando su arpón en la corteza de nuestras ideas.

 Para BERL: Enmmanuel Berl. Las dos fuentes del Arte Occidental. Castellote Editor, Madrid. 1976.

Anuncios

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s