Qué cosa sea la divina Tiniebla.

La Ausencia del Padre.

En 1549, Marcello Venusti pintó una copia de El Juicio Final, hoy guardada en el Museo de Capodimonte de Nápoles. Cosa nada extraña, era normal el acometer encargos de este tipo, por los más diversos motivos imaginables, uno podía desear tener una copia de una obra tan singular en un tiempo donde la distancia sólo podía ser suplida por la difusión de grabados y copias a menor escala. Lo relevante de esta copia es la inclusión de dos detalles, que parecen completar la obra de Miguel Ángel, y que sólo son explicables si creemos en la hipótesis de que la copia pretendía perfeccionar el programa iconográfico del artista, y que por alguna razón no incluyó en el fresco. Me refiero a la figura de Dios Padre, tomada directamente del propio Miguel Ángel, procede del techo de la bóveda, de la “historia” la separación de las aguas y el firmamento, que emerge en la copia en el lugar que ocupa el Profeta Jonás, pero además, por encima del circulo de Santos que rodean a las figuras de Cristo y de La Virgen, el pintor situó al Espíritu Santo, evidentemente, en forma de Paloma inmersa en un halo de luz brillante… Venusti corrige al Artista, precisamente en aquella parte del discurso del fresco más enigmático. Si bien es cierto que la ausencia de Dios padre no es habitual en las representaciones anteriores, debemos considerar que si Venusti las incluyó en la copia debió ser por el espíritu de contrarreforma que ya podía presagiarse, y que en 1564, decretaría  la  censura del Fresco, y que no sólo se limitó a tapar las partes pudendas de los innumerables desnudos que se fueron cubriendo en las sucesivas intervenciones. También se reformuló el contenido, y con el correr de los tiempos y la suciedad, casi desaparece del todo. La Resurrección de la Carne, es uno de los temas que podía poner a prueba la fe de cualquier cristiano de cualquier época, y que el fresco conjuga con sabia perfección a través del perfecto arte de disegno, pero además se sugiere la necesaria  intermediación de los Santos, y luego está la relación entre fe y obras que al grupo de Valdés tanto obsesionaba y que la Marquesa de Pescara, Vittoria Colonna, podía haber sugerido al propio Miguel Ángel, en sus relaciones tan literarias como extrañas. Son algunos de los temas que por así decir aparecen en cualquier escrito sobre Miguel Ángel.  En una entrada anterior mencione a Popper a propósito de Miguel Ángel, quien denuncia a los padres del totalitarismo, quienes como Platón, sustentan a los pensadores que el poder necesita. Me tropiezo con El Pseudo Dionisio Areopagita, quien me espeta esto: « Trinidad sobreesencial, sobre todas las cosas, divina y bondadosa, guía de cristianos en la teosofía, condúcenos al conocimiento de los oráculos místicos, por encima de todo conocimiento, indemostrables en grado sumo, por encima de toda luz,   allí donde los misterios de la teología, simplicísimos, absolutos e inmutables, se abren en la tiniebla luminosísima de un silencio lleno de arcanos conocimientos; silencio que en la tenebrosísima oscuridad brilla con la mayor luz, y en todo, intangible e invisible, inunda nuestra mente, cegada con la belleza de sus resplandores. » Teología Mística, Cap. I, Que cosa sea la divina Tiniebla. I, Traducción del Músico Joseph Soler, Antoni Bosch Editor, Los Nombres Divinos y otros escritos. Como bien recuerda el propio Soler, El Pseudo, lo es por hacerse pasar por discípulo de S. Pablo, cuando escribió en el S. V y principios del S. VI, le convirtió en uno de los “ máximos ideólogos del Cristianismo…” Pero como no reconocer en las palabras del falso Areopagita, algo de lo que vemos en el conjunto de los frescos de la capilla Sixtina, no sólo en El Juicio, sino en la Bóveda, luz, al fin y al cabo es lo que rodea al propio Cristo. Si bien el tema del dogma de La Trinidad, no aparece en el Fresco de El Juicio, podemos buscar… Si avanzamos en el tiempo, nos encontramos con un pintor que en pleno Siglo XX trata el tema de la Trinidad, y es digno de mención. Es un gran Mural, desconozco la ficha técnica del mismo así como la fecha de ejecución, se encuentra en una pequeña Iglesia de la ribera izquierda del Tormes en la ciudad de Salamanca, y su autor es un pintor desconocido para el gran público, al menos no es mencionado muy a menudo; se trata de Genaro de No, o Genaro No, pues ni siquiera está claro su nombre. Es destacable su iconografía, pero sólo destacaremos algunas de ellas: en una mina labrada se dispone el principal dogma de la fe cristiana, las tres Personas son de un tamaño similar, el Padre, no es de una edad venerable, en comparación con el Hijo, está vestido, y “sostiene" al  Hijo, quien apenas vestido con el paño de pudor necesario, mantiene un recuerdo de la postura de la crucifixión, con su cabeza ligeramente elevada e inclinada hacia la derecha,  y los brazos extendidos hacia abajo, como elevado, por la “suspensión” del Padre. La Tercera persona, el Pneuma, o Espíritu Santo, por supuesto en forma de Paloma, detrás de ambos, gira la cabeza hacia la izquierda, y en vertical precisa, una Virgen rodeada de Los Apóstoles, parece sugerir tanto su Asunción como Pentecostés. A ambos lados de la parte central en los dos muros con un ángulo de 45 grados, del ábside, se encuentran representadas algunas de las escenas de la vida de Nuestro señor. Su estilo es el de un “supuesto realismo” muy caro al tópico del arte español de posguerra, pero que va mucho más allá, para quien sepa que detrás de él se encuentra, un valor innegable. Puesto que Genaro de No, se atreve, sin dudarlo, a enfrentarse a un tema y a un género, que por comparación solo podía traerle el menosprecio de los críticos. Aún así, quien quiera encontrar un ejemplo citado por todos sobre capilla decorada por un artista del S. XX, seguramente encontrará a Matisse y su Capilla del Rosario de las Dominicas de Vence.

La Trinidad y el catecismo « 242 Después de ellos, siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el año 325 en el primer concilio ecuménico de Nicea que el Hijo es "consubstancial" al Padre, es decir, un solo Dios con él. El segundo concilio ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, conservó esta expresión en su formulación del Credo de Nicea y confesó "al Hijo Único de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consubstancial al Padre" (DS 150).

245 La fe apostólica relativa al Espíritu fue confesada por el segundo Concilio ecuménico en el año 381 en Constantinopla: "Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre" (DS 150). La Iglesia reconoce así al Padre como "la fuente y el origen de toda la divinidad" (Cc. de Toledo VI, año 638: DS 490). Sin embargo, el origen eterno del Espíritu Santo está en conexión con el del Hijo: "El Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo, de la misma sustancia y también de la misma naturaleza: Por eso, no se dice que es sólo el Espíritu del Padre, sino a la vez el espíritu del Padre y del Hijo" (Cc. de Toledo XI, año 675: DS 527). El Credo del Concilio de Constantinopla (año 381) confiesa: "Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria" (DS 150).

255 Las personas divinas son relativas unas a otras. La distinción real de las personas entre sí, porque no divide la unidad divina, reside únicamente en las relaciones que las refieren unas a otras: "En los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a los dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres personas considerando las relaciones se cree en una sola naturaleza o substancia" (Cc. de Toledo XI, año 675: DS 528). En efecto, "todo es uno (en ellos) donde no existe oposición de relación" (Cc. de Florencia, año 1442: DS 1330). "A causa de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre, todo en el Hijo" (Cc. de Florencia 1442: DS 1331

De Juan de Valdés: ‘Pero entended que cuando digo fe, no entiendo la fe que solamente cree la historia de Cristo, porque ésta puede bien estar y está sin caridad; y por eso la llama Santiago fe muerta, la cual tienen los malos cristianos y tienen asimismo los demonios del infierno; pero entended que cuando digo fe, entiendo hablar de aquella fe que vive en el alma, ganada no con industria ni con artificio humano, sino mediante la gracia de Dios con la luz sobrenatural, la cual fe da crédito a todas las palabras de Dios…

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Una respuesta a “Qué cosa sea la divina Tiniebla.

  1. Aobre Genaro de Nó, fui compañero de bachillerato de su hijo, y lo conocí razonablemente: el nombre es "Genaro de Nó", y así se ha mantenido en tres generaciones, el abuelo, arquitecto, el hijo, pintor y el nieto mayor, mi compañero de clase durante todo el bachillerato, y de quien he perdido la pista. Su intención era también arquitectura…

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