¿Estrangularía Ariadna a Teseo?

Debió  pensarlo, de haber sabido su traición, si bien, no sabemos por qué no lo hizo.

Acercamientos Furtivos, pero Inevitables: Cuanto sigue, no es más que la consecuencia casual de una observación necesaria. Si alguien, cosa que dudo, ha leído este blog, habrá notado una persistente elusión a una cuestión que debería estar presente en cualquier acercamiento sobre arte. A saber: ¿Qué lugar ocupa La Mujer en todo esto? Debo aclarar, enseguida, que a pesar de todo, es una causa perdida. Les remito a la entrada titulada Realidad Póstuma, Gloria Postrera. Cuya entradilla decía así: La Realidad Dos: El Museo ideal.  La autora del texto era una periodista, y las repuestas a su encuesta sobre los autores que deberían figurar en un futuro museo ideal, pertenecían a ocho Personas, pero sólo dos de ellas, mujeres, eso si, de reconocido prestigio en sus diferentes cometidos, y aún así el resultado fue: 14 artistas, todos hombres, ellos representarían al S. XX, en un hipotético Museo Ideal. Es aún más sorprendente, ningún especialista mencionaba ni uno sólo de los nombres de mujeres artistas que el siglo XX tiene que haber generado, aún a riesgo de traspasar los géneros. Porque si figuraba Duchamp, no se explica la ausencia de… ¿ A quien nombrar?  He aquí el “quid pro quo”, de todo este asunto, puesto que no se trata de nombrar por rellenar cupos de corrección política o reajustes históricos con tintes de discriminación positiva. Lo sorprendente es que las propias mujeres que ejercen de Curator, de Directoras o de Comisarias, no hagan el menor esfuerzo de dar cabida a las mujeres artistas, cosa que sí se produce, cuando de lo que se trata es de promocionar a las propias Galerías, es entonces, cuando leemos el nombre de artistas, que con “nombre” de mujer, a juicio de las directoras, son “ una apuesta arriesgada pero necesaria”. Y esto no deja de ser una estrategia comercial imperdonable e injusta. Entiendo que los “otros especialistas”, los Hombres de Negro del arte, se olviden con frecuencia de que el siglo XX, no es un siglo de ausencias femeninas, dada su proverbial estrechez de miras, pero el problema se agrava si repasamos la historia: un ejemplo, no muy alejado de todo ello, y que podríamos citar, fue el ominoso, por diferente, trato que recibieron  Von Karajan y  Leni Riefensthal. Uno, él, no tardó, en volver, pero, la otra, es decir, ella, sufrió una verdadera, travesía del desierto, (incluso bajo las aguas del océano), y vagó por África, como una Magdalena Penitente, para demostrarnos qué poco sabemos del alma humana. 

Hace poco, un suplemento dedicaba uno de sus artículos a las mujeres  pintoras y Realistas en activo, y el enfoque ya era de por si un tanto sesgado, daba a entender, quizás sin pretenderlo, que las mujeres tiene un don o una debilidad especial, por no decir inclinación, a ser realistas en pintura. ¿Es un análisis sexista? Agruparlas, en un artículo lo es, pues cada una de las mencionadas, apenas si tenían en común el uso de la figuración, pero poco más. La gran deuda de la Historia del arte es recuperar el verdadero papel de las mujeres en el Arte. Como Autoras, no como meras representaciones o vehículos de Ideas, más o menos, intelectivas o neoplatónicas-aristotélicas.  Las modernas Sofonisba Anguissola o Artemisia Gentileschi, no deberían ser rarezas, de los futuros museos, pero me temo que ocuparan la planta de las salas secundarias, dado que el arte del Siglo XX, parece ser, de nuevo un arte de hombres para hombres.

Lo terrible es comprobar cuanto de cierto hay en ello :  Yves Klein hizo de sus “antropometrías” una excusa para que sus modelos se desnudaran, se embadurnaran y le pintaran el cuadro. El pintor vestido con chaqueta y corbata, con el pelo perfectamente cortado ejecuta el plan, mientras un público vestido, como no, lo contempla, mientras sus modelos trabajan para su creación, así es visto en un registro gráfico de sus operaciones. Lo Curioso, es que después recortaría lo obtenido, para reformar el resultado, deduzco que el “previo” no le parecía artístico…,( y así recordar al imaginario masculino, de una manera más eficaz, que las manchas eran desnudos femeninos) El Pintor y La Modelo…de nuevo.  Pero ¿por qué llamarlas antropometrías, sino eran mas que “ginecometrías”.?

Desde la Monna Lisa, sabemos que el género, no es un condicionamiento, que impida “pintar” toda la profundidad del sexo  contrario, opuesto, o como quiera que se le llame, pero, la sonrisa de una Koré protoclásica ya anunciaba este efecto, aunque no así, la inmensidad de sus posibles interpretaciones, “el primer retrato moderno”, fue obra de un hombre, pero representa a una mujer. Perdidos en este laberinto, el hilo de una Ariadna debería ayudarnos, ¿quien será la nueva Vasari, capaz de escribir las vidas de las más excelentes pintoras, escultoras y arquitectas de…? Ponga usted la época.

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