San Lucas.

 

San Lucas Patrono de Pintores. Hoy, al visitar el calendario de mi cocina, sin buscarlo, leí el nombre del evangelista, y su patrocinio sobre los pintores, y recordé como este singular hecho ha tenido una relevancia para el mundo de la pintura. Recordé los góticos ejemplos de un San Lucas retratando a la Virgen María, y la tradición que hizo de San Lucas, un pintor. Es el primer ejemplo de el pintor y su modelo. Salvando las distancias, la figuración apócrifa de un evangelista, retratando a la Santa Madre de Dios, elevaba sin parangón el arte de la Pintura, o al menos así debieron entenderlo los primeros pintores que reflejaron el asunto. ¿De donde nace esta tradición? ¿Es difícil averiguarla y rastrearla? No, de hecho ya ha sido estudiada.  (Sólo mencionar las Academias de San Lucas de Roma, y las que tienen el mismo nombre es suficiente, para estudiosos, de todo tipo…)

Pero no me ocuparé de ella, por ahora, ni de la estrecha unión que el cristianismo temprano, usara de tal simbolismo, con un sutil carácter teñido de paganismo. Suele  ser representado con un  libro, es el  novillo alado del Tetramorfo, aparece como médico, y lo más curioso: pintando el icono de Nuestra Señora. En El Tetramorfo no es el mejor parado, respecto al animal, aunque no queda claro si es toro o novillo, pero en lo que demás respecta, es la “gloria” entera, pues es nada menos que escritor, médico y pintor, por lo que se ve, un verdadero renacentista. Para la Iglesia ortodoxa, es la de pintor, una especial manifestación de su propio arte, en los Iconos sagrados, muestra y origen, del verdadero sentido de éstos. Pero ¿por qué Un evangelista debía haber sido Pintor? Además, de ser el primer historiador del cristianismo primitivo, si de verdad, los Hechos de los Apóstoles son obra suya, amen del tercero de los Evangelios Canónicos.

Comúnmente aceptada, esta tradición persistió, pero trasmutó pronto, así, el evangelista piadoso dejó paso al pintor de verdad, es decir al propio pintor y así surgió el tema de «el pintor y la modelo». Y tarde o temprano, la modelo se desnudó. Pero estar desnuda no fue un paso natural, al fin y al cabo el desnudo en arte, no fue un logro fácil, supuso el borrar un niñito alado de la venus dormida de Giorgione, para que en el arte de la pintura apareciera un desnudo sin, en apariencia, justificación histórica o alegórica, o de cualquier otra manifestación simbólica. Esto, no es del todo cierto, pero dejémoslo así, por ahora. Cabe reseñar que San Lucas también fue una excusa para el autorretrato de los mismos artistas, por lo que iconográficamente estaría también en el origen último de este género en pintura. Volvamos, sin embargo a las persistencia de «el pintor y la modelo», pues, es éste un “tema” del arte occidental, no muy bien estudiado, desde mi modesta perspectiva. Se soslaya el fondo de voyeurismo y de narcisismo que suelen tener estos asuntos y es muy embarazoso, justificar a pintores que sólo veían la “belleza” en las anónimas mujeres desnudas, pero hermosas, muy hermosas. Algún pintor, sin quererlo, glorificó a su mujer, a su amante y a su madre, pero «el pintor y la modelo», no es el tema de estas Pinturas. Volveré sobre ello .

 Lo dicho, feliz día para los pintores del mundo.

Addenda: La realidad es que el Tetramorfo, es una imagen simbólica, procedente de la vision de Ezequiel, del libro primero, de los versículos 5  en adelante, pero especialmente el versículo 10, aclara precisamente, este aspecto, es toro. ” Su semblante  era éste: de hombre y de león a la derecha los cuatro, de toro a la izquierda los cuatro y de águila los cuatro.” Lo curioso es que la confusión con el buey es muy duradera, y así al menos la encontramos en La leyenda Dorada, de Santiago de La Vorágine, donde leemos una cita de S. Jerónimo:  La del buey representaba a Lucas que fue el que con mayor relevancia expuso el carácter sacerdotal de Cristo,” Santiago analiza más aún, y  después de glosar cómo las cuatro caras son símbolos e imágenes del Tetramorfo, son pues,  a su vez una imagen del propio Cristo, lo curioso es que despliega una serie de analogías aplicables a todos los evangelista y éstas a su vez al mismo Lucas, pero para justificar la del buey, dice así:”La cara de buey constituye un símbolo altamente expresivo de la corrección con que desempeño su ministerio, que consistió  principalmente en escribir el evangelio,” (…) “decimos que su comportamiento estuvo muy expresivamente simbolizado por la cara del buey, porque el buey es un  animal de pezuñas hendidas que camina lentamente, y desde muy antiguo fue preferido por  los inmoladores para ofrecerlo como víctima en lo sacrificios.” Continua desglosando y explicando cada  género de deber en forma de semblante. En una imagen tan surrealista como cautivadora, Santiago exprime el símbolo, pero no lo agota, aún así, cabe preguntarse todavía de dónde surgió la tradición de Lucas como pintor, pues De la Vorágine sí menciona la tradición que le hace ser una especie de Médico personal de La Virgen, de quien obtiene muchas y abundantes informaciones, omitidas por el resto de los evangelistas, pero nada se menciona sobre los pinceles. Debe recordarse, que se considera que la “Legenda Aurea”, se cree escrita hacia el año 1264.

Las citas son de La única edición que conozco de La Leyenda Dorada, Por supuesto de Alianza Forma. Traducción de Fray  J.M. Macías.

 

 

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