El Ombligo de Picasso.

 

Ombligos y enemigos:

A veces los libros sobre arte, especulaciones de todo tipo, escritas en el campo del discurso, no siempre son del todo irrelevantes. El tufillo de justificación, es inevitable, y la previsible necesidad de explicar una determinada postura, ya ha sido comentada aquí con reiterada manía, personal, es cierto, no lo niego.

En el «universo paralelo», en que se ha convertido la crítica profesional del arte, en nuestros días hay, dos nombres que se pronuncian con una rotundidad tan onfálica,(griego Oμφαλoς-oυ. Literalmente, ombligo), que uno está seguro de cuanto después seguirá. Picasso y Duchamp, y con ello, uno ya puede elucubrar cuanto quiera. Las palabras que he encontrado respecto a Picasso están casi escondidas entre los capítulos de un libro cuya repercusión real desconozco puesto que soy nadie en el mundo del Arte y mucho más, en las «Fichas bibliográficas». Para el Autor, el “caso Picasso” es paradigmático, como no podía ser de otra manera,  en un libro aparecido en 1965 y titulado Autocrítica del Arte, escrito por quien se convertiría en un reconocido especialista y crítico en el oscuro panorama de esa España que nadie parece recordar. Pero que hoy, sólo parece haber escrito un Artículo que enfadaría a Fraga. No obstante *, supongo que para sus compañeros de generación, su recuerdo debe permanecer, pero la memoria hispánica, es tan selectiva como el ingreso en una universidad elitista, ergo, norteamericana. Por todo ello, no me compete a mi su recuperación y no soy quien para encarar tal tarea. Cito: Página 156 de un total de 174,

« Por todo ello hay que referirse , de manera directa, a la otra cara del problema, a la acción del arte sobre la realidad. Y hay que hacerlo también eligiendo una apoyatura referencial, un ejemplo, el más significativo e ilustre de todo el arte contemporáneo: Picasso.» y a continuación el autor, expone un esquema donde una imaginaria coordenada, sitúa en uno de sus ejes «el del problema de la representación, con respecto a la realidad. » salto al párrafo siguiente, y dice así. «en este panorama ¿ qué es lo que significa ese fenómeno al cual llamamos Picasso? Veamos una vez más el problema tal y como se nos presenta en su aspecto más visible. Picasso es, todos lo sabemos, entre los adelantados de la modernidad en nuestro siglo, aquel que primero y más sañudamente atacó la jerarquía absoluta de la representación.

 

Desde los bocetos previos a las «Demoiselles D´Avignon», desde que sienta el precedente de una mujer con tres ojos y dos narices, él nos está diciendo que la representación no es la realidad. Picasso llega, incluso, a la aniquilación total del objeto. Pero se trata de una aniquilación para la cual es previa la conciencia de que el objeto existe, es decir, que él no llega a realizar lo que llamamos «abstracción». » Fin de la cita. Por fin alguien dice lo que es palpable. Bueno visible…o evidente. Cabe preguntarse si es esta una respuesta a la pregunta que formulábamos supra y que de pura ingenuidad maliciosa, acaba por ser respondida generalmente con una defensa de Picasso, que no suele ser más que un cúmulo de lugares comunes sobre el enigma Picasso, Picasso no fue y nunca fue un pintor informalista, por mucho que en sus obras la forma estuviera elaborada con la decodificación de quien ante nada ni nadie responde, ni siquiera en sus ejercicios cubista, siempre acabamos por reconocer al objeto. Bueno, creo que ya es hora de despejar el nombre de este Crítico, quien merece todos mis respetos, pero con quien no comparto mucho de cuanto dice, pero es lo natural en el carácter humano.  Se trata de José M. Moreno Galván, (1923-1981). Su libro, que tengo ante mí, es la primera edición de 1965.En la Colección Ibérica, Nº 3, De La Editorial Península.

Nota: En junio de 1965 se publicó en París el primer número de la revista Cuadernos de Ruedo ibérico. Y el primer artículo de ese primer número, firmado por Juan Triguero, llevaba por título «La generación de Fraga y su destino».

Addenda : JMoreno Galván añade unas palabras reveladoras y que no acaban de encajar en el contexto general de su libro: «Picasso es aquel que en el panorama contemporáneo viene a decir: Cierto, la representación es un problema de procedimiento mientras que la realidad es un problema de sustancia, pero ¿y «la abstracción»?.

La abstracción viene a ser, una vez más, un problema de procedimiento. Picasso le retira su voto a la representación, porque sabe que ella no contiene en sí toda la realidad, pero sigue manteniendo que el arte es un problema de realidad y se niega a conceder que ella -la realidad- pueda estar en la negación de la representación. (…) Entre la figuración y «la abstracción», Picasso no le concede su voto a ninguna de ellas, sino que se lo reserva a la realidad. Entre la realidad existencial y la realidad dimensional, Picasso tampoco vota por ninguna de ellas, sino que se lo reserva a la realidad total ». Fin de la cita, debo añadir, que la frase citada en la entradilla de “la representación no es la realidad”, es tan evidente, que uno cree, que si Moreno Galván la escribe y la menciona para Picasso, a mediados de los sesenta la situación era muy grave con respecto al nivel de la crítica o del público al que presumiblemente se dirigía. Y Respecto a los bocetos, es evidente, que el pintor y la modelo es un metatema en Picasso, muy interesante, pero también muy arriesgado, las conclusiones pueden ser muy reveladoras del Picasso menos humano que podamos imaginar

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2 Respuestas a “El Ombligo de Picasso.

  1. Addenda : JMoreno Galván añade unas palabras reveladoras y que no acaban de encajar en el contexto general de su libro: «Picasso es aquel que en el panorama contemporáneo viene a decir: Cierto, la representación es un problema de procedimiento mientras que la realidad es un problema de sustancia, pero ¿y «la abstracción»?. La abstracción viene a ser, una vez más, un problema de procedimiento. Picasso le retira su voto a la representación, porque sabe que ella no contiene en sí toda la realidad, pero sigue manteniendo que el arte es un problema de realidad y se niega a conceder que ella -la realidad- pueda estar en la negación de la representación. (…) Entre la figuración y «la abstracción», Picasso no le concede su voto a ninguna de ellas, sino que se lo reserva a la realidad. Entre la realidad existencial y la realidad dimensional, Picasso tampoco vota por ninguna de ellas, sino que se lo reserva a la realidad total ». Fin de la cita, debo añadir, que la frase citada en la entradilla de “la representación no es la realidad”, es tan evidente, que uno cree, que si Moreno Galván la escribe y la menciona para Picasso, a mediados de los sesenta la situación era muy grave con respecto al nivel de la crítica o del público al que presumiblemente se dirigía. Y Respecto a los bocetos, es evidente, que el pintor y la modelo es un metatema en Picasso, muy interesante, pero también muy arriesgado, las conclusiones pueden ser muy reveladoras del Picasso menos humano que podamos imaginar.

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