Cavernas, sombras y bromas asombradas.

Solipsismo: Según Ferrater Mora puede definirse como la radicalización del subjetivismo, como la teoría – a la vez gnoseológica y metafísica – según la cual la conciencia a la que se reduce todo lo existente es la existencia propia, mi  « yo solo » (solus ipse). Es como si al intentar definir el «arte contemporáneo», término ambiguo, que no podemos sostener,  y que preferiríamos  definir como « el arte que nos toca sufrir », no pudiéramos encontrar mejor descripción de su esencia o peculiaridad. Esta posición, consecuencia lógica por otra parte, del idealismo subjetivo, al trasladar los objetos a la conciencia de ellos o la negación absoluta, de lo externo, en definitiva, a la desmesurada importancia dada al sujeto y su conciencia, es, una enfermedad profesional en el campo de las artes de nuestros días. O más bien de la justificación apologética de tales artes y obras concretas, por parte de la crítica profesional. Por ello el « neoplatonismo » no se halla en los autores, sino en los acólitos verbalizantes y significadores del supuesto discurso de los artistas. Por supuesto el adjetivo « neoplatónico », no debe ser entendido sino como una broma sobre algo tan palpable como la interpretación de la Pintura abstracta, una mancha es otra cosa. AH! Pero qué cosa… Esta reducción al absurdo es necesaria para llegar a la posición de partida ineludible, para la honrada búsqueda de la verdad. Es evidente que una obra neoplatónica como el Nacimiento de Venus, de S. Botticelli, es  ejemplo de esta característica en una pintura y la muestra más evidente de que no puede llegarse a un consenso académico respecto a la verdadera Idea que se esconde detrás de la Obra.  Pero, trasladar el discurso a la propia obra , dotándola de lo que no tiene, no es más que una falsificación, y una interpretación, sólo eso. Por que por mucho que sea incesante el empeño en proponer al sujeto como base absoluta de la significación de la obra, es,( y parece ser que lo seguirá siendo, si nadie lo remedia), un esfuerzo de mixtificación de la Fenomenología, que sirvió de excusas a tantas experiencias de retórica crítica/artística. Por que la trampa es: el Sujeto, nada dice, es « a quien » se lo dicen, nos dicen lo que vemos, así de simple. No sólo nos dicen, nos «explican» lo que vemos. Somos sujetos soberanos y esclavos estéticos, siervos/objetos, que sólo vislumbramos las sombras de la verdad, desde nuestra caverna. Pero quien mantiene el fuego que produce las sombras, amasa fortunas y no de humo, precisamente.

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3 Respuestas a “Cavernas, sombras y bromas asombradas.

  1. Addenda. La curiosa Historia de la Filosofía del pasado siglo, desmembrada por el pensamiento débil, es de gran importancia para explicar muchos de los derroteros y atajos que los Críticos profesionales han escogido par sus interpretaciones de los diferentes movimientos artísticos que se han sucedido a lo largo de un fenómeno de flujo y reflujo, parecido al descrito por Croce, en sus disertaciones sobre el devenir, a su juicio del mundo del Espíritu, pero en un tan breve lapso de tiempo, que la reflexión no ha tenido lugar, sin embargo cuando el discurso flojeaba, siempre se utilizó unos recursos ocultos al gran público, para determinar el valor y la correcta interpretación del « arte más actual» Así después del Uso y Abuso de Manifiestos, los artistas y sus promotores literarios, se sirvieron de las distintas escuelas o personalidades del campo filosófico, par convencer, elaborando complejos y refinados castillos en el aire de “significados y verdades” expuestas en las obras. Por supuesto, esto que debería ser analizado y calibrado, con juicio de exactitud, es obviado en la mayoría de los manuales de arte, por la sencilla razón de que no es cierto que el arte del S. XX, pueda ser un mundo de arte por fin libre de las ataduras ideológicas del ambiente social y espiritual del momento. Ni es un arte de reacción al medio. Y ni siquiera es un arte de sincera inocencia artística, son “artes” de marcados intereses y profundos silogismos inanes, de tautológicas técnicas y de mediocres recursos, vacuos de todo contenido y pobres de cualquier explicación teleológica, puesto que no sirven más que al mismo artista y sus “mecenas” o Galeristas, y todo ,¿ para qué?. Para enriquecerse. Los otros, los de protesta, de raíz más apocalíptica, nunca acabaron con El Arte…y ellos han acabado en las postales de las ciudades. El escamoteo continuo del origen y sobre todo de la descontextualización más grosera, de las “grandes aportaciones” que nos desvelan ese arte tan profundo, no deja de parecer una conspiración, la de los “Necios” de J.K. Toole…

  2. Cuando entré aquí por 1ª vez pensé "Escribe muy bien… sus argumentos son estupendos porque tiene base para hacerlos". Lo sigo pensando. Como tb sigo pensando que no me apetece entrar en cierto tipo de discusiones. Si no he contestado a tu email, ha sido por una sola razón: no me ha llegado, lo cual es completamente lógico, basicamente porque mi dirección de correo no aparece en mi blog. Si he eliminado tus comentarios no ha sido por las alusiones que en ellos hacías hacia mí (sinceramente, no me afectan en absoluto), sino hacia aquellos que tienen la amabilidad de dejarme los suyos. No voy a poner ejemplos, porque como muy bien dices cada uno sabe de lo que habla. Y por último, podría responder a tus palabras acerca de lo "esencial", pero no voy a hacerlo.Ciao

  3. En el mito o alegoría de la Caverna de Platón, que según el especialista, es una u otra cosa, pero que aquí no es pertinente analizar, se refiere un particular hecho que pocos de los que citan el mito recuerdan.Después de describir el estado de los cautivos y aunque Platón, no los defina así, « En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza. »; y si así, uno de ellos «fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. » Pero aún más sorprendente es el olvido de «…si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento ¿ no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol? » Por tanto¿ quién de nosotros no ha visto la luz en el mundo de las artes? y si se ve forzado a descender junto a los cautivos, y aún a riesgo de ser muerto a manos de nuestros antiguos compañeros, « …Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudiesen tenerlo en sus manos y matarlo?» decidme, pues, no es nuestra obligación «…participar en sus trabajos y recompensas, sean éstas insignificantes o valiosas. »La traducción de los pasajes de La República, pertenece a Conrado Eggens Lan. Editorial Gredos,1988

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