Variaciones, ma non tanto.

Variaciones, sobre un mismo tema:

Francisco Calvo Serraller, crítico eminente y reputado especialista, publicó en El País Semanal un artículo, dedicado a Rothko, en el que daba noticia de la gran exposición dedicada al Pintor, en la Fundación Juan March y que originariamente había sido organizada por la Tate Gallery de Londres, la muestra permaneció abierta entre el 23 de septiembre de 1987, y el 3 de Enero de 1988. El artículo es por supuesto magnífico, excelente, y dada la trayectoria de Calvo Serraller, nadie duda de la densidad categórica y exacta, de sus datos, pero es en, sus últimos cinco párrafos donde el artículo se convierte en pura crítica, donde las valoraciones personales del autor de la reseña, arquetípica de dominical, se convierte en algo más que «introducción-biografía-contexto- y valoración-juicio de la exposición». En definitiva es un ejemplo perfecto de cómo escribir una crítica para una exposición. Retomo, el autor comienza así esta, para mí sorprendente,  crítica:  « Esta visión mística y religiosa del arte alcanza, en todo caso, una dimensión más trágica y sublime en una obra como la de Rothko, tan despojada de anécdotas y ornamentos tan desnuda y esencial»

 Aquí me aparto, y algo me dice que esto ya lo he leído antes, pero esa vez dedicado y referido a cualquier otro pintor que “casi no pinta”, que tiene un lenguaje conciso, puro, etc. Todos conocemos este tipo de “lectura”, y algo más martillea la memoria, claro, Malevich, y sus ,también, cuadrados. Leemos en la siguiente frase:  « Sólo a partir de los años cincuenta Rothko llegó a configurar un estilo pictórico cuya apariencia es engañosamente sencilla: unos rectángulos de color ambiguamente situados sobre un fondo atmosférico uniforme». Anteriormente nos dice que su primera etapa duró aproximadamente 25 años. La segunda, de la que se habla y se expone hasta el resto de su vida, en 1970.  Me resulta familiar, esto mismo le sucedió A. Tàpies, descubrió su lenguaje y entre un verano y un otoño del mismo año, no ha cambiado, hasta ahora, septiembre de 2005, bueno si ha cambiado, pero en caché. Esto no es del todo cierto, pero después de un cuadro como el de las Driadas, Ninfas, Arpias, de 1950,  retornó a su, Cruz de Papel de 1946/7, de 40 x 37 cm; por cierto, un año entero para este pequeño collage me parece desmesurado…y así nació Tàpies, como en una epifanía…Divago, pero vuelvo sobre lo citado, la “engañosa” apariencia sencilla, me tintinea, sencillo igual a profundo, y de ahí, a místico, un paso. Pero ¿por qué engañosa?, si es sencillo, lo es. Por que si Calvo, insinúa que es “Neoplatónico”, es decir, que la sencillez de Rothko, esconde un mundo de “significados”, no entiendo por que no lo dice, o ¿ si lo dice? « Los cuadros de Rothko se sedimentaron en una fórmula definitiva cuya profundidad pictórica y estética excluía las variaciones anecdóticas(…)conseguía efectos sorprendentes de profundidad y resplandor sordo que no sólo envuelven al espectador en un espacio equívoco respecto a la estructura del cuadro, sino que desbordan los límites del  cuadro mismo. Dentro de un clima de total concentración, se trasmiten así una experiencia de lo infinito. » Variaciones anecdóticas podría ser una definición de la obra de muchos pintores “monotemáticos”, como la segunda etapa de Rothko, pero es que “fórmula” es lo que tienen en común estos pintores que a base de repetir un lenguaje personal de dos “palabras”, quieren escribir la Biblia Políglota, o por lo menos eso interpretan sus críticos.

 El “resplandor sordo” es una muestra de lirismo que a Croce le hubiera encantado… Dado que la “opacidad sonora” no debe resultar especialmente emotiva ni profunda. Esa es la “experiencia de lo infinito…” y es ésta, una apelación tan manida y recurrente, al análisis del Informalismo o la Abstracción, que, no deja de sorprenderme cada vez que la leo. Y ya que, estoy, lo de superar los límites del cuadro usando la Abstracción, me resulta vano, y decorativo, los grandes formatos en este campo,  terminan por ser agobiantes… y obligados a contemplarlos en una exposición a la moda, uno acaba por buscar irregularidades de enyesador profesional, en su superficie, para no aburrirse.

Addenda bibliográfica: En el artículo reseñado de Francisco Calvo Serraller, se menciona de pasada a Robert Rosenblum, «la tradición romántica del Norte» y sigue así Calvo Serraller: “una tradición simbolista, empática y marcadamente mística, en la que hay también que situar otros nombres capitales para el arte contemporáneo, como K. D. Friedrich, Van Gogh, E. Munch o Piet Mondrian.” Y continúa así: “ Se trata de una relación espiritual y moral, más que propiamente formal, la que hace converger en una misma línea genealógica a todos estos artistas de diferentes países y épocas”
Tropecé sin quere, en la addenda anterior, con la reseña de El País, Libros, 12 de Febrero de 1994, de Rosenblum, «La pintura Moderna y la tradición del Romanticismo nórdico», Alianza, Madrid, 1993, donde se da cuenta de cómo el autor “vincula los temas recurrentes del romanticismo nórdico con el arte abstracto” J.J. Navarro Arisa, autor de la reseña, dice más adelante que el libro llega tarde, para los lectores hispanos, como siempre, y “ muchas de las tesis del libro se han convertido en datos de una historia del arte que se revisa a sí misma cada pocos años” Y termina así: “Aún y así, este libro resultará apasionante para los espectadores de mirada libre y mente abierta a la revelación que todo gran arte propone”Antes o después la defensa de las propias tesis recurre a las más peregrinas fuentes, comprendo que se busque infatigablemente “padres de estilo” y “maestros de contenido”, y el intento por justificar a partir de la “auctorictas” de Artistas y Movimientos, ya consagrados por la Crítica y la Historia a los que están presentes, no deja de ser un intento legítimo de la propia argumentación, del propio interés, pero al fin y al cabo, sólo son intentos. El titánico empeño por «explicar a los espectadores» el arte es una cantinela, de connotaciones de Despotismo Ilustrado, por no mencionar un adjetivo mas reciente en la historia del S. XX.

Addenda: «Juzgando lo que actualmente se ofrece como vanguardia en el mercado internacional de arte considero que estamos viviendo una situación artística amanerada y retórica, cuyo horizonte moral no parece sino acomodarse a la ideología de la clase media de los países occidentales y las propias exigencias comerciales del culto periódico a la novedad.» Francisco Calvo Serraller, Director del museo del Prado, Publicado en EL PAIS, BABELIA, 12 FEBRERO DE 1994,Extra ARCO 94. Más adelante repite el término vanguardia «un episodio del escaparate comercial en medio de una profunda crisis de la vanguardia que se arrastra desde hace varias décadas. » De ¿qué vanguardia hablamos? Mis respetos más sinceros para quien fue Director del Prado, pero no comprendo el significado de un “sustantivo” tan carente de todo valor “significante” como el de «vanguardia». Si hubo un “final de la historia”, (9 de Noviembre de 1989) deberíamos reciclarnos todos, pues ya no tiene ningún sentido hablar de vanguardia. El arte debería haber muerto como la historia murió con la caída del “muro”… Como es de suponer a Calvo Serraller poco puede importarle cuanto o nada de aquí se expone, pero su posición de nobleza, obliga.

Addenda:
Para muestra un Botón, precisamente Calvo Serraller fue el comisario, junto a Tomás Llorens de la exposición o muestra llamada El Siglo de Picasso. Celebrada en el invierno de 1988, procedente de París, en un conjunto de exposiciones celebradas en la capital francesa, Cinco siglos de arte español. Espero que Calvo Serraller no se ofenda por mis comentarios a su artículo, pero los cargos se llevan con sus cargas, y ser comisario, por mencionar sól un evento, de una exposición donde, cito la reseña de apertura: «…han asumido en ella el reto de meditar y argumentar los aspectos más significativos de la plástica española de nuestro siglo, analizando tanto aquellas líneas o individualidades que definirían “una manera española de vivir la modernidad” como las referencias singulares que completan básicamente como contrapunto el sentido de dicho panorama.» F. Huici en El País, En Cartel, viernes, 29 de enero de 1988. No dudo de las palabras, pero la responsabilidad de una exposición así, debería abrumar a cualquiera, por que si hay un lugar donde la modernidad fue un problema de definición frente a una realidad, demasiado consolidada como para ejercer un arte libre, o natural o al menos objetivo, frente a la otra modernidad, la practicada en el resto de un mundo sin un dictador y una casta social como el franquismo. Si se trata sólo de recordar a los artistas que exiliados, la ejercieron y de olvidar a los que no se contagiaron de lo que se vendía y mercadeaba, y por tanto ajenos a ambos mundos, el exilio y la cultura oficial del Régimen, entonces ¿qué elegir? ¿A quién salvar?
Rex tremedae majestatis/Qui salvandos, salvas gratis/Salva me, fons pietatis…

En un pasaje del Fedro de Platón, leemos « -esa locura que se produce cuando alguien , contemplando la belleza de este mundo, y acordándose de la verdadera, adquiere alas, y de nuevo con ellas anhela remontar el vuelo hacia lo alto: y al no poder mirando hacia arriba a la manera de un pájaro, desprecia las cosas de abajo, dando con ello lugar a que le tachen de loco- » Prosigue en unas palabras de difícil interpretación para quien no esté familiarizado con la lexicografía griega y en especial la Filosófica. Pero si las menciono es por que dentro de las aportaciones platónicas sobre la verdadera naturaleza del conocimiento, versa su explicación, derivándola de la creencia de la preexistencia del alma Humana. Hoy ya nadie podría sino recordar una Belleza preexistente, la de los Grandes Maestros del Renacimiento, pues no se me ocurre una época mejor donde el alma humana pudiera haber habitado. Por cierto y esto a modo de addenda curiosa, el fragmento en su integridad parece describir a un Personaje muy de moda , por motivos espurios y no artísticos: Leonardo, pero para saber a que me refiero debería citarlo completo, pero, estoy seguro de que alguien, interesado en el tema lo hará por mí. La traducción del pasaje del Fedro se debe a Luis Gil, Editorial Labor. Barcelona, 1991.

"Esta visión mística y religiosa del arte alcanza, en todo caso, una dimensión más trágica y sublime" el adjetivo sublime debería tener un uso más restringido. De tanto usarlo acaba por no ser más que eso, un adjetivo y pronto será un adverbio, presumiblemente: sublimemente, para así ponerse pedantes. Pero ¿por qué una “dimensión sublime”, y no bella? ¿Qué tiene la belleza, para no ser admitida como fuente de una trágica y sublime dimensión? ¿Cuándo abandonó la Belleza este mundo?

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7 Respuestas a “Variaciones, ma non tanto.

  1. ahora me toca a mí responder a tu comentario: varias cosas;partimos de la base de que nunca digo no a una buena discusión y es posible que no lleguemos a entendernos nunca, aunque esta conclusión me parece bastante precipitada puesto que, salvo en alguna excepción no me he dedicado a la critica artistica y no conoces mi postura en determinados temas.Tengo talento???, hasta ahora no sabía que lo tenía. Deduces que debo escribir cosas que interesan???, puede que a aquellos que las leen les inteseren, no soy yo quien debe decirlo, pero si con ello consigo acercar a una sola persona al mundo del arte, me conformo. No pretendo sentar cátedra, prefiero que me entiendan. De momento estamos de acuerdo en algo: Calvo Serraller, como otros muchos, abusa de ciertos recursos para justificar ciertos comportamientos artisticos. En cuanto a la evolución en la trayectoria de numerosos artistas hay mucho que decir, elige la época. Que hoy en día el concepto Abstracción ha perdido todo su contenido, no puedo negarlo, pero, y en eso si, no puedo estar más en desacuerdo con tu definición. El arte abstracto no surge ni de la casualidad ni de ciertas necesidades decorativas, tiene un por qué y un proceso teórico como mínimo complicado e interesante. Por lo demás, buena contracrítica.1 saludo sincero tb para tí

  2. Gracias por recordarme mis palabras, no era necesario. Tenías razón, nunca nos entenderemos, más que nada porque mi idea de lo que es una buena discusión sobre arte, no tiene nada que ver con la tuya. No voy a entrar en el juego dialéctico que entreveo (y me puedo equivocar), no me apetece, gracias de nuevo. Yo practico la falsa modestia como buena blogera, aunque recuerdo un "deduzco dices cosas que interesan. Todo lo contrario de lo que hago yo", eso quiere decir que quien lo dijo tb lo es, o que tb la practica?. Mis conocimientos artísticos jamás me permitirán disfrutar al 100% de tus artículos y mi inteligencia es demasiado limitada para captar su ironía. De nuevo saludos sinceros.

  3. "Esta visión mística y religiosa del arte alcanza, en todo caso, una dimensión más trágica y sublime" el adjetivo sublime debería tener un uso más restringido. De tanto usarlo acaba por no ser más que eso, un adjetivo y pronto será un adverbio, presumiblemente: sublimemente, para así ponerse pedantes. Pero ¿por qué una “dimensión sublime”, y no bella? ¿Qué tiene la belleza, para no ser admitida como fuente de una trágica y sublime dimensión? ¿Cuándo abandonó la Belleza este mundo?

  4. En un pasaje del Fedro de Platón, leemos: « -esa locura que se produce cuando alguien , contemplando la belleza de este mundo, y acordándose de la verdadera, adquiere alas, y de nuevo con ellas anhela remontar el vuelo hacia lo alto: y al no poder mirando hacia arriba a la manera de un pájaro, desprecia las cosas de abajo, dando con ello lugar a que le tachen de loco- » Prosigue en unas palabras de difícil interpretación para quien no esté familiarizado con la lexicografía griega y en especial la Filosófica. Pero si las menciono es por que dentro de las aportaciones platónicas sobre la verdadera naturaleza del conocimiento, versa su explicación, derivándola de la creencia de la preexistencia del alma Humana. Hoy ya nadie podría sino recordar una Belleza preexistente, la de los Grandes Maestros del Renacimiento, pues no se me ocurre una época mejor donde el alma humana pudiera haber habitado. Por cierto y esto a modo de addenda curiosa, el fragmento en su integridad parece describir a un Personaje muy de moda , por motivos espurios y no artísticos: Leonardo, pero para saber a que me refiero debería citarlo completo, pero, estoy seguro de que alguien, interesado en el tema lo hará por mí. La traducción del pasaje del Fedro se debe a Luis Gil, Editorial Labor. Barcelona, 1991.

  5. Addenda: Para muestra un Botón, precisamente Calvo Serraller fue el comisario, junto a Tomás Llorens de la exposición o muestra llamada El Siglo de Picasso. Celebrada en el invierno de 1988, procedente de París, en un conjunto de exposiciones celebradas en la capital francesa, Cinco siglos de arte español. Espero que Calvo Serraller no se ofenda por mis comentarios a su artículo, pero los cargos se llevan con sus cargas, y ser comisario, por mencionar sól un evento, de una exposición donde, cito la reseña de apertura: «…han asumido en ella el reto de meditar y argumentar los aspectos más significativos de la plástica española de nuestro siglo, analizando tanto aquellas líneas o individualidades que definirían “una manera española de vivir la modernidad” como las referencias singulares que completan básicamente como contrapunto el sentido de dicho panorama.» F. Huici en El País, En Cartel, viernes, 29 de enero de 1988. No dudo de las palabras, pero la responsabilidad de una exposición así, debería abrumar a cualquiera, por que si hay un lugar donde la modernidad fue un problema de definición frente a una realidad, demasiado consolidada como para ejercer un arte libre, o natural o al menos objetivo, frente a la otra modernidad, la practicada en el resto de un mundo sin un dictador y una casta social como el franquismo. Si se trata sólo de recordar a los artistas que exiliados, la ejercieron y de olvidar a los que no se contagiaron de lo que se vendía y mercadeaba, y por tanto ajenos a ambos mundos, el exilio y la cultura oficial del Régimen, entonces ¿qué elegir? ¿A quién salvar? Rex tremedae majestatis/Qui salvandos, salvas gratis/Salva me, fons pietatis…

  6. Addenda: «Juzgando lo que actualmente se ofrece como vanguardia en el mercado internacional de arte considero que estamos viviendo una situación artística amanerada y retórica, cuyo horizonte moral no parece sino acomodarse a la ideología de la clase media de los países occidentales y las propias exigencias comerciales del culto periódico a la novedad.» Francisco Calvo Serraller, Director del museo del Prado, Publicado en EL PAIS, BABELIA, 12 FEBRERO DE 1994,Extra ARCO 94. Más adelante repite el término vanguardia «un episodio del escaparate comercial en medio de una profunda crisis de la vanguardia que se arrastra desde hace varias décadas. » De ¿qué vanguardia hablamos? Mis respetos más sinceros para quien fue Director del Prado, pero no comprendo el significado de un “sustantivo” tan carente de todo valor “significante” como el de «vanguardia». Si hubo un “final de la historia”, (9 de Noviembre de 1989) deberíamos reciclarnos todos, pues ya no tiene ningún sentido hablar de vanguardia. El arte debería haber muerto como la historia murió con la caída del “muro”… Como es de suponer a Calvo Serraller poco puede importarle cuanto o nada de aquí se expone, pero su posición de nobleza, obliga.

  7. Addenda bibliográfica: En el artículo reseñado de Francisco Calvo Serraller, se menciona de pasada a Robert Rosenblum, «la tradición romántica del Norte» y sigue así Calvo Serraller: “una tradición simbolista, empática y marcadamente mística, en la que hay también que situar otros nombres capitales para el arte contemporáneo, como K. D. Friedrich, Van Gogh, E. Munch o Piet Mondrian.” Y continúa así: “ Se trata de una relación espiritual y moral, más que propiamente formal, la que hace converger en una misma línea genealógica a todos estos artistas de diferentes países y épocas” Tropecé sin quere, en la addenda anterior, con la reseña de El País, Libros, 12 de Febrero de 1994, de Rosenblum, «La pintura Moderna y la tradición del Romanticismo nórdico», Alianza, Madrid, 1993, donde se da cuenta de cómo el autor “vincula los temas recurrentes del romanticismo nórdico con el arte abstracto” J.J. Navarro Arisa, autor de la reseña, dice más adelante que el libro llega tarde, para los lectores hispanos, como siempre, y “ muchas de las tesis del libro se han convertido en datos de una historia del arte que se revisa a sí misma cada pocos años” Y termina así: “Aún y así, este libro resultará apasionante para los espectadores de mirada libre y mente abierta a la revelación que todo gran arte propone” Antes o después la defensa de las propias tesis recurre a las más peregrinas fuentes, comprendo que se busque infatigablemente “padres de estilo” y “maestros de contenido”, y el intento por justificar a partir de la “auctorictas” de Artistas y Movimientos, ya consagrados por la Crítica y la Historia a los que están presentes, no deja de ser un intento legítimo de la propia argumentación, del propio interés, pero al fin y al cabo, sólo son intentos. El titánico empeño por «explicar a los espectadores» el arte es una cantinela, de connotaciones de Despotismo Ilustrado, por no mencionar un adjetivo mas reciente en la historia del S. XX.

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