Problema In-útil

El Manierismo: ¿Un estilo o una época? Esta cuestión es difícil de dilucidar, pues suele denominarse al Renacimiento como algo más que un movimiento artístico para designar a una época y así leemos la Europa Renacentista, pero no así la Europa Manierista. No obstante algunos historiadores del arte hablan de una disociación continua, entre el espíritu del arte renacentista y la realidad histórica de permanente conflicto en el terreno político, social o religioso, que vio nacer a los Maestros del Renacimiento.

Por un lado la recuperación de modelos de comprensión de la propia historia, así como el interés antropocéntrico, reflejado en la nueva visión de Humanistas y Eruditos, decididos a no conformarse con un mundo donde sólo podríamos esperar la solución Deus ex machina, y por otro una cultura visual tan rica en variedad de propuestas, como las mismas personalidades que las crearon. Pero una cosa es el arte, y otra la historia del Arte, y así en el proceso, necesario para muchos, de distingo taxonómico y  de catalogación de los diferentes estilos, podemos observar como los historiadores del arte definieron este periodo, llevados por la necesidad de señalar una época y a unos artistas que sucedieron al desarrollo histórico derivado de  una natural razón, a saber, los grandes maestros, también se apagan y al final, mueren. Por tanto “solo” pueden ser objeto de reverencia e imitados y estudiados por quienes quieran alcanzar la perfección en el noble arte de La Pintura.

 En el origen del término, emergido de la bibliografía germánica, para nosotros, es evidente que se encuentra nuestro padre fundador, Vasari. La coincidencia, de “lecturas” entre Vasari, y su visión de la “bella maniera”, y el termino manierista no tiene nada de casual. Si bien la fortuna crítica del manierismo y de sus componentes, varía según el momento crítico de quien lo analiza. Y, así, muchos de los que refutándolo, se sienten impelidos por el aretino, y dándole vueltas a Las “vite” , no dejan de proseguir su visión del “impulso” o “retroceso” del arte a partir de  la muerte de Miguel Ángel.

Para Vasari, la manera (maniera) moderna y su mayor y más perfecto ejemplo fue Miguel Ángel, y por tanto los que continuaron su manera no podían sino ser “manieristas”, (sic). Esto, determinaría, que un pintor tan singular fuera no sólo discípulo, sino además, amigo suyo, y que desde entonces sea considerado como la cabeza y el gran exponente del manierismo florentino, y que, él mismo tuviera como alumnos a pintores de la talla de Bronzino, sea reclamado por la crítica como un Pintor algo más significativo que otros encasillados en el mismo cajón de sastre en el que se ha convertido el Periodo manierista.

Me refiero a Jacopo Carrucci, más conocido como Pontormo. Tan sólo basta citar una de sus obras, la “Deposición” para percibir de inmediato la falta de acuerdo, incluso en el nombre para designar el momento en el que transcurre la acción de la obra, pues no hay unanimidad respecto a la tabla para la capilla Capponni, en S. Felicità, en Florencia. Se alude a ella como la “Piedad” o también como el “Traslado”. Pero su análisis formal es aún más complejo, la comparación con el dibujo preparatorio, que se conserva y el resultado; la falta de referencias espaciales, tan sólo unas leves sombras, sobre un suelo sin determinar y una nube en un cielo inexistente; la abrumadora presencia de unas figuras ausentes de cualquier formalismo o cita historicista; la inverosimilitud del sostenimiento de la fuerza, y el peso; la compleja trama de expresiones, que recorriendo el dolor, en toda su gama de registros, no se abandona a una  exaltación vulgar del sufrimiento, sino que, conteniéndolo, conseguimos observar como un pathos ensimismado habita algunos rostros, incluso en los personajes que nos dan la espalda, dotados todos ello de un “aire de familia” que hace más difícil si cabe una lectura naturalista. Y un dibujo, de línea clara, y un colorido, tan personales, que el recuerdo de M. Ángel se nos hace patente, pero no insidioso, en el conjunto de la escena. En fin, Doctores tiene la Iglesia… pero La "Deposición" es, junto a Pontormo un verdadero Problema Estético.

Descendimiento de Cristo muerto. Óleo sobre tabla, c. 1528, 313 x 192 cm. Cappella Capponi, Santa Felicità, Florencia

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Una respuesta a “Problema In-útil

  1. Debo agradecer a Gonzalo M. Borrás Gualis. Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, que en la colección de Biografías, a modo de sucintas monografías, titulada El Arte y sus Creadores, de Historia 16, en el nº 15 aparecido, por vez primera, si mal no recuerdo en Febrero, de 1995, su Excelente volumen dedicado a Pontormo, es un recuerdo imborrable, pues por entonces yo no tenía acceso a muchas de las imágenes que el autor recoge en su libro. Si bien es una pena la reproducción de los dibujos, debido seguramente de las necesidades de hacer de esta colección económica en la tirada de cada ejemplar, pero el texto, es como siempre una delicia de análisis, finura de juicio y la justa prodigalidad en el uso de las fuentes, el Profesor Borrás, es siempre un ejemplo del dicho: quien sabe lo que dice, lo escribe como nadie. En suma, cuanto se dice a cerca de Pontormo, en esta entrada, no es más que un pálido reflejo de su saber. Desde aquí mi sincera gratitud, por aquel ejemplar, (en fondo y forma), al menos para mí, librito de quiosco.

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