Diana, no diosa, flecha, sino blanco. Iª parte.

Una obra de arte es una flecha. No un blanco. La flecha estaría en movimiento a cada instante, en el éter de la historia. Sin una dirección determinada. El espectador –observador sería algo así, como el blanco. Al colocarse delante de la dirección de la flecha, interponiéndose en su trayectoria histórica- temporal, clava en el observador una o varias formas de información; despojadas de significado, en principio, que el espectador – observador debe desvelar. La visión, y por tanto la percepción, de la obra es sólo un punto dado en la infinita trayectoria de la flecha, que supone el fenómeno artístico. La obra de arte proyecta así hacia el futuro una carga de Información que supera a cualquier otro acontecimiento histórico, en su preñez de connotaciones diacrónicas. No hay palabra en la obra. Sino sobre la Obra. Y por tanto la obra que considerábamos autónoma y libre, no lo es. Y quizás nunca lo fue. La mayoría de las obras, por no especificar casi todas, nacen como poco del resultado de una motivación intrahistórica: un encargo, por ej. como parte de un retablo, en el caso de una tela con la representación de una Pasión. Por tanto desconocer este hecho-dato concreto,(quien cómo, cuando y porqué) implica una trayectoria intermitente para el observador-espectador. Es más, aún conociendo la documentación más aparatosa, por pormenorizada, de un cuadro dado, tampoco aclara en último término su trayectoria. Un ejemplo de la insatisfacción en la lectura-visión de la trayectoria, responde al modo en que el artista “decide resolver” el encargo, y ejecuta su obra, ese porqué, pertenecería  a la esfera de la percepción cognoscitiva del artista y por tanto a la intrahistoria o metahistoria de la obra artística, así como de la poética empleada para  satisfacer o ejecutar la obra, son por tanto acciones fuera de nuestra percepción. Pero el espectador observador persona de la obra, el Blanco, tampoco está vacío ni desierto, conlleva un gusto y por tanto un juicio estético. La flecha da en un blanco móvil, no estático.

.

Anuncios

Una respuesta a “Diana, no diosa, flecha, sino blanco. Iª parte.

  1. Adendas: "La significación total de nuestra vida -cuya significación nocional no pasa nunca de ser un extracto- sería diferente si estuviésemos privados de la vista." M. Merleau – Ponty. Evindetemente, en su: Fenómenología de la Percepción, tambien se dan Las grandes frases(sic), pero decir que la "significación abstracta es… una función general de sustitución… para poder hablar de las cosas que nunca hemos visto", es "percibir demasiado".

Comente, que algo queda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s